Rock radical vasco

Concierto de Cicatriz en el gaztetxe de Fuenterrabía.

El Rock Radical Vasco o Rock Radikal Vasco[1] fue un movimiento musical español surgido en el País Vasco y Navarra a mediados de los años 1980 y que terminaría al comienzo de la siguiente década. Musicalmente era una denominación heterogénea que englobaba a grupos de diferentes estilos musicales como el punk, el rock urbano, el heavy metal, el ska o el reggae; pero principalmente a aquellos con una especial influencia de los primeros grupos de punk ( Sex Pistols, Ramones, The Clash, etc.).

La etiqueta de Rock Radical Vasco (RRV) surge en 1983 de la mano de José Mari Blanco (ex mánager de La Polla Records) y Marino Goñi (fundador de las compañías discográficas Soñua y Oihuka), y fue acuñada tras un festival contra la adhesión de España a la OTAN[2] celebrado en Tudela (Navarra). Algunos grupos rechazaron la designación por considerarla comercial y otros por incluir la palabra «vasco», reivindicándose como apátridas.

Los grupos del RRV estaban amparados por pequeñas discográficas locales y, aunque solían tener su propio circuito de conciertos en su ámbito de origen, también realizaron conciertos fuera y su música pudo escucharse en toda la geografía española. Las formas de difusión no eran las clásicas y habitualmente se dieron a conocer en los medios de la cultura alternativa ( gaztetxes, radios libres, fanzines, etc.), así como en algunas de las páginas de la sección cultural del diario Egin.[1]

Surgimiento

Concierto de Cicatriz en el gaztetxe de Fuenterrabía.

La situación en el País Vasco en los años 1980 era un caldo de cultivo de la canción protesta que antes realizaran cantautores folk como Benito Lertxundi, Mikel Laboa, Xabier Lete, Errobi, Mixel Labéguerie, Urko, Pantxoa eta Peio, etc. Su música era intimista, nostálgica, y contra este estilo reaccionó la nueva generación de grupos musicales, con un estilo provocador no sólo en el fondo sino en la forma.

Las razones sociológicas que provocaron la aparición de estos grupos de la nueva cultura fueron:

  • La crisis económica desestructuró la sociedad vasca y generó altos niveles de desempleo y pérdida de poder adquisitivo de la población agravada por el incremento de la natalidad.
  • La marginalidad aumentó, especialmente en los suburbios de las zonas industriales, y con ella el consumo de drogas de gran mortalidad como la heroína.
  • La transición política, debido en parte a la dispersión política de la izquierda nacionalista vasca, se ralentizó en comparación con otras zonas.
  • La creación de un plan denominado Zona Especial Norte (ZEN) que considera como sujetos potencialmente peligrosos a los jóvenes.
  • Las nuevas ideologías del hedonismo ácrata y la estética de provocación repulsiva, que venían de Europa, que tuvieron como aglutinantes a los grupos musicales punk.

Ante esta situación, el denominado Rock Radical Vasco (RRV) nace como expresión musical de redifinición de contenidos «anti» (sistema, policía, nuclear, consumo, represión, militar, machista...) que se caracteriza por su rechazo a aceptar un sistema de cosas impuestas. El «cualquiera puede hacerlo» del punk y la cultura underground, hace que se creen numerosos grupos que eran una forma de expresión, como los fanzines y las radios libres,[3] y a su vez cientos de bandas de música comienzan a dar sus primeros pasos, desarrollándose en paralelo una incipiente industria del sector (sellos discográficos, estudios de grabación y distribuidoras independientes).

Por su parte, la izquierda abertzale, agrupada desde 1978 en torno a la coalición política Herri Batasuna[5]

Algunos autores minimizan la influencia del Movimiento de Liberación Nacional Vasco en el RRV, aludiendo a que estos grupos eran mucho más hedonistas que políticos, y por otro lado, aunque la base política de la izquierda abertzale desde entonces se sumó aún más al movimiento «anti», éste era mucho más heterogéneo.

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