Roberto Fernández Retamar

Roberto Fernández Retamar (La Habana, 9 de junio de 1930) es un poeta y ensayista cubano.

Roberto Fernández Retamar
Información personal
Nacimiento9 de junio de 1930 (87 años)
La Habana, Cuba
NacionalidadCubano
Lengua maternaespañol
Familia
CónyugeAdelaida de Juan
HijosLaidi Fernández de Juan
Información profesional
OcupaciónPoeta y ensayista
Cargos ocupados
Lengua de producción literariaespañol
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Biografía

Roberto Fernández Retamar se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana (1954), y realizó estudios de posgrado en las Universidades de París y Londres (1955-1956). Es Doctor en Ciencias Filológicas, y desde 1955 es Profesor de la Universidad de La Habana (desde 1995, Profesor Emérito); ha sido entre 1957 y 1958 profesor de la Universidad de Yale, y ha ofrecido conferencias, lecturas y cursos, en muchas otras instituciones culturales de América, Europa y Japón. Es Profesor Honorario de la Universidad de San Marcos, Lima (1986) y Doctor Honoris Causa de las Universidades de Sofía (1989), Buenos Aires (1993) y Central de Las Villas (2011). Fue entre 1947 y 1948 jefe de información de la revista Alba (para la cual entrevistó a Ernest Hemingway), colaborador desde 1951 de la revista Orígenes, director entre 1959 y 1960 de la Nueva Revista Cubana, consejero cultural de Cuba en Francia (1960) y secretario de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (1961‑1964), donde fundó en 1962 y codirigió hasta 1964, junto a Nicolás Guillén, Alejo Carpentier y José Rodríguez Feo, la revista Unión. En 1965 empezó a dirigir la revista que es órgano de la Casa de las Américas, institución que además preside desde 1986. Fundó en 1977 y dirigió hasta 1986 el Centro de Estudios Martianos y su Anuario. Desde 1995 es miembro de la Academia Cubana de la Lengua (que dirigió entre 2008 y 2012), y miembro correspondiente de la Real Academia Española.

Sobre su obra, en un entrevista dada a Trilce en 1968, señaló:[1]

Debo decir que tengo una desconfianza enorme sobre lo que un autor pueda decir de sí. Trabado entre modestias y vanidades (que pueden ser los mismo), y sobre todo impedido insalvablemente de mirarse acon los ojos con que los ven —y sobre todo lo verán— los otros, su testimonio sólo puede tomarse con las mayores cautelas . Desautorizadas así la líneas que siguen, añadiré que quizás en el futuro, si algún ocioso quiere ocuparse de mis versos, descubrirá que, después de ilusionados pastiches, a mis veintitantos años, voluntariamente influido por la poesía inglesa (que en general conocí y sigo conociendo mal, pero así son las cosas), y especialmente por Eliot (que acaso conocía un poco menos mal), y queriendo salir de un ambiente poético enrarecido, di en buscar una poesía que se acercara a la conversación en su idioma, a los inmediato en sus asuntos (...) pero no fue sino hasta la Revolución Cubana, en 1959, que empecé a trabajar con ese idioma que había intuido, necesitado. La conmoción histórica y psicológica (¿cómo podría ser de otro modo?), que ha sido, que está siendo, este acontecimiento, y la violencia, la inmediatez de las cosas que me rodean, lo explican suficientemente. ...) Lo que uno quisiera es (...) que la poesía, en fin, sea leída como uno leyó la poesía: porque era la vida misma, incandescente. (Trilce, V, 14, 1968-1969, págs. 40-41).

Roberto Fernández Retamar