Roberto Bolaño

Roberto Bolaño
Roberto bolaño.jpg
Esténcil de Roberto Bolaño en Barcelona en 2012
Información personal
Nombre de nacimiento Roberto Bolaño Ávalos
Nacimiento 28 de abril de 1953
Bandera de Chile Santiago, Chile
Fallecimiento 15 de julio de 2003 (50 años)
Bandera de España Barcelona, España
Nacionalidad Chilena
Lengua materna Español
Familia
Cónyuge Carolina López
Hijos Lautaro y Alexandra
Información profesional
Ocupación Escritor, oficios varios
Lengua de producción literaria Español
Género Narrativo, Lírico
Obras notables
Distinciones 1998 - Herralde de novela
1999 - Rómulo Gallegos
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Roberto Bolaño Ávalos ( Speaker Icon.svg escuchar) ( Santiago de Chile, 28 de abril de 1953 - Barcelona, 15 de julio de 2003)[1] fue un escritor y poeta chileno, autor de más de dos decenas de libros, entre los cuales destacan sus novelas Los detectives salvajes, ganadora del Premio Herralde en 1998 y el Premio Rómulo Gallegos en 1999, y la póstuma 2666.

Luego de su muerte se ha convertido en uno de los escritores más influyentes en lengua española, como lo demuestran las numerosas publicaciones consagradas a su obra y el hecho de que tres novelas —además de las ya citadas Los detectives salvajes y 2666, la breve Estrella distante— figuren en los 15 primeros lugares de la lista confeccionada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles, con los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años.[3]

Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas, entre ellos inglés, francés, alemán, italiano[5]

Biografía

Infancia en Chile

Hijo del camionero y boxeador[18]

La relación de sus padres era inestable, con continuas separaciones y reencuentros. Su madre, que había visitado México en algunas ocasiones, convenció a León de irse a vivir juntos a Ciudad de México.[11]

Juventud en México

El futuro escritor se trasladó con su familia a México en 1968, con quince años de edad,[19]

En México, D. F. Roberto continuó sus estudios secundarios por un breve tiempo, abandonándolos definitivamente a los dieciséis, para dedicarse a leer y escribir diariamente. Nunca terminó la secundaria y por lo tanto tampoco inició estudios superiores. Fue desde su adolescencia un lector voraz, que leía desde literatura mexicana y thriller policiales hasta obras clásicas de Horacio, Ovidio y Arquíloco.[21]

Es en la capital mexicana donde se comenzó a gestar la carrera literaria de Bolaño. México, D.F. y Ciudad Juárez son los escenarios de sus libros más afamados, Los detectives salvajes y 2666, respectivamente, adoptando en este último el nombre ficticio de Santa Teresa.[20]

En Ciudad de México la familia de Bolaño vivió en la colonia Lindavista, luego en la Colonia Nápoles y más tarde en la Colonia Guadalupe Tepeyac.[11]

Breve regreso a Chile

Bolaño llegó a Chile pocos días antes del Golpe de Estado. En la imagen, el Palacio de La Moneda bombardeado durante el 11 de septiembre de 1973.

En 1973 regresó a Chile con el propósito de apoyar el proceso de reformas socialistas de Salvador Allende a través de la Unidad Popular, al mismo tiempo que para experimentar la sensación de libertad extrema manifestada por la Generación beat.[22]

En Chile aprovechó para visitar a sus parientes en Los Ángeles, Mulchén y Concepción.[24]

Regreso a México

Mario Santiago en el Zócalo de Ciudad de México. Fue el mejor amigo de Bolaño, y el fundador junto con él del infrarrealismo.

Bolaño regresó a México en enero de 1974,[26]

Ya de regreso en México conoció al que se convertiría en su mejor amigo, el poeta Mario Santiago Papasquiaro, y al chileno Bruno Montané (a quienes Bolaño representaría, respectivamente, mediante los personajes de Ulises Lima y Felipe Müller en su premiada novela Los detectives salvajes).[27]

Un año después, en 1975, con Papasquiaro, Montané y otros amigos fundarían el movimiento infrarrealista que, surgido a partir de reuniones y tertulias bohemias en el Café La Habana de la Avenida Bucareli,[29]

Además de los infrarrealistas y amigos afines al movimiento, Bolaño frecuentó a poetas mexicanos más adultos, como Hugo Gutiérrez Vega y Efraín Huerta, o los chilenos exiliados en México Poli Délano, Hernán Lavín Cerda y Miguel Donoso Pareja.[29]

A mediados de la década de 1970, su madre se va a vivir a España, mientras que su padre se queda en México y forma una nueva familia.[6]

El infrarrealismo

La Glorieta del Reloj Chino en la Avenida Bucareli, Ciudad de México, donde se ubica el Café La Habana donde se reunían los infrarrealistas.

En 1975, Bolaño, Mario Santiago y otros dieciocho jóvenes poetas, en su mayoría mexicanos, fundan en Ciudad de México el movimiento poético del infrarrealismo, siendo liderado por ambos.[9]

Ese mismo año, Bolaño publicó su primer libro de poesía, Reinventar el amor, en la imprenta artesanal de su amigo Juan Pascoe llamada Taller Martín Pescador.[37]

«Déjenlo todo, nuevamente láncense a los caminos.»

Roberto Bolaño, primer manifiesto infrarrealista. México, 1976

El origen del término es francés, y el intelectual Emmanuel Berl lo atribuye a uno de los fundadores del surrealismo, el escritor y político Philippe Soupault (1897-1990), quien también fue uno de los impulsores del dadaísmo.[38]

Además de Bolaño, Mario Santiago y Montané, el movimiento infrarrealista contó entre sus cofundadores con poetas como José Vicente Anaya, Rubén Medina, Ramón Méndez Estrada y el peruano José Rosas Ribeyro, entre otros. Por aquel entonces Bolaño, en presencia de Bruno Montané, quemó unas setecientas páginas que había escrito en obras de teatro, como acto simbólico que reafirmaba su dedicación exclusiva a partir de entonces a la poesía.[28]

El movimiento buscaba romper con lo oficial y establecerse como vanguardia, boicoteando actos literarios de distintos artistas, entre ellos Octavio Paz.[5]

A través del infrarrealismo, la poesía de Bolaño y Mario Santiago se caracterizó por su cotidianidad, su disonancia y sus elementos dadaístas. Papasquiaro cultivó este género hasta el final de su vida, pero Bolaño lo fue abandonando poco a poco por la prosa, aunque él mismo nunca dejó de considerarse un poeta.[5]

Respecto a su relación con este movimiento, comentó el escritor Juan Villoro:

«Se podría sostener que el infrarrealismo lo determinó como escritor de la misma forma que el alejamiento de la corriente le permitió iniciar su carrera como novelista. México para él fue central, porque lo determinó como escritor (...) el México nocturno, el México de las calles, del habla cotidiana, de un destino quebrado y a veces trágico y el humor lo cautivaron. No es casualidad que sus dos novelas más grandes las haya centrado en México, Los detectives salvajes y 2666

Juan Villoro[39]

Póstumamente, al infrarrealismo la prensa crítica estadounidense lo llamó en diversas ocasiones «modernismo visceral» y «realismo visceral».[29]

En España

Llegada a Barcelona

El poeta Bolaño emigró a España en 1977, concretamente a Cataluña, donde ya vivía su madre, poco después que lo hiciera el otro infrarrealista Bruno Montané. Por esa misma época Mario Santiago Papasquiaro también pasó por Europa, especialmente por París, antes de continuar viaje hasta Israel. El propio Bolaño afirmó tiempo después que esta fue la última ocasión en que vio personalmente a su amigo Mario Santiago —si bien nunca perdieron el contacto a través de correspondencia y algunas llamadas telefónicas— y que en la Estación de Port-Vendres en Francia dieron por acabado el infrarrealismo. Esto último fue en efecto así para Bolaño, quien iría progresivamente dejando la poesía para dedicarse más a la narrativa, pero Papasquiaro regresó en 1979 a Ciudad de México, y consiguió resucitar el movimiento, con algunos antiguos miembros y otros nuevos.[32]

En España y otros países tales como Francia, desempeñó diversos oficios, tales como lavaplatos, botones, camarero, encargado de la recolección de basura, vigilante nocturno de cámping, descargador de barcos, vendimiador durante el verano o vendedor en un almacén de barrio.[15]

Casa donde vivió Roberto Bolaño en la calle Tallers, en El Raval, Barcelona. Fotografía de 2012.

La primera ciudad donde se estableció Bolaño de manera estable fue en Barcelona. Luego de alojarse un breve tiempo en la entonces llamada avenida José Antonio —actual Gran Vía de las Cortes Catalanas[41]

Desde Barcelona Bolaño mantuvo contacto con Juan Pascoe, intentando publicar en México un segundo libro de poemas en el Taller Martín Pescador. Si bien este proyecto no acabó por concretarse, el chileno consiguió aparecer en 1978 en las antologías Algunos poetas en Barcelona —junto con sus amigos Bruno Montané y A. G. Porta— y La novísima poesía latinoamericana, esta última publicada en el D. F. Además, al año siguiente se publicó, también en Ciudad de México, Muchachos desnudos bajo el arcoíris de fuego. Once jóvenes poetas latinoamericanos, una antología cuya aparición había dejado acordada con la Editorial Extemporáneos antes de su partida a Europa, que incluye una presentación de Efraín Huerta y poemas suyos, de Mario Santiago, Bruno Montané, Hernán Lavín Cerda, Jorge Pimentel, Enrique Verástegui y Orlando Guillén, entre otros.[6]

Durante estos primeros años en España, Bolaño creó también junto con Bruno Montané la revista de poesía RVAC (Rimbaud vuelve a casa), cuyo único número fue financiado por este último. A través de ella se despidieron formalmente del infrarrealismo. Luego intentaron convertirla en una mini editorial bajo el nombre Rimbaud vuelve a casa Press, y publicaron dos o tres números de una revista de escaso tiraje denominada Berthe Trépat, en la cual se incluyeron poemas de Enrique Lihn, Soledad Bianchi, Waldo Rojas, Claudio Bertoni y Diego Maquieira, entre otros.[42]

Los años difíciles en Gerona

El escritor dejó la capital catalana en 1980, habiendo ya escrito una primera versión de su novela Amberes,[5]

En 1981 conoce en esta ciudad a Carolina López, de veinte años de edad (Bolaño tenía veintiocho), catalana que trabaja en los servicios sociales y quien sería su futura esposa. Carolina recuerda que la abordó en la calle, y la invitó a cenar.[44]

En 1983 junto a Bruno Montané lanzaron un único número de la revista Regreso a la Antárdida, con tres poetas (entre ellos el mismo Bolaño) y tres dibujantes. Los ejemplares fueron meras fotocopias y llegaron a escasas personas además de los mismos participantes.[42]

En el invierno de 1984 Roberto y Carolina comienzan a vivir juntos.[46]

Establecimiento en Blanes

Blanes, ubicado en la Costa Brava, Cataluña, es el pequeño municipio en el cual se estableció Roberto Bolaño luego de dejar Gerona.

La joven pareja se casa en 1985. Ese verano se trasladan a Blanes, un pequeño municipio ubicado en la Costa Brava de Cataluña, a 70 kilómetros de Barcelona, para que Roberto pueda trabajar en la tienda de bisutería montada por su madre en 1983.[10]

Con Carolina tendrían dos hijos: Lautaro y Alexandra.[47]

Al año siguiente publicó su tercera novela, La pista de hielo,[49]

En 1996 publicó las novelas La literatura nazi en América y Estrella distante, con excelente crítica y que les comenzará a dar un cierto prestigio, y al año siguiente su primer libro de cuentos, titulado Llamadas telefónicas,[49]

Blanes fue el último lugar donde vivió el escritor, hasta su muerte. Residió en las calles Lloro[50]

La consolidación literaria

El reconocimiento de la crítica y la fama del escritor se consolidan abruptamente en 1998, año en que se convierte en el primer escritor chileno en obtener el Premio Herralde de Novela gracias a su obra Los detectives salvajes. El 2 de agosto del año siguiente, repite la novedad al obtener el Premio Rómulo Gallegos por la misma novela,[51] sobre la cual Enrique Vila-Matas escribió:

« Los detectives salvajes —vista así— sería una grieta que abre brechas por las que habrán de circular nuevas corrientes literarias del próximo milenio. Los detectives salvajes es, por otra parte, mi propia brecha; es una novela que me ha obligado a replantearme aspectos de mi propia narrativa. Y es también una novela que me ha infundido ánimos para continuar escribiendo, incluso para rescatar lo mejor que había en mí cuando empecé a escribir.»

En Los detectives salvajes Bolaño se retrata a sí mismo a través de su álter ego Arturo Belano, compartiendo con su mejor amigo de la vida real, el poeta Mario Santiago Papasquiaro, para el cual utiliza el apodo de Ulises Lima. Papasquiaro falleció el 10 de enero de 1998, poco después de que Bolaño acabara de corregir la novela, y por lo tanto no alcanzó a leerla.[53]

Luego de Los detectives salvajes, a Bolaño lo comienzan a invitar de manera frecuente para asistir a entrevistas y conferencias, así como para escribir publicaciones en revistas y medios de prensa. A fines de 1998 acepta el compromiso de escribir una columna de frecuencia aproximadamente semanal para el Diari de Girona, periódico en lengua catalana de la Provincia de Gerona (a la cual pertenece Blanes) donde también publicaba el escritor José María Gironella. Su primera entrega (que eran escritas en castellano, y luego traducidas por los editores al catalán) es publicada en enero de 1999, y estas se extienden hasta la primera mitad de 2000, totalizando aproximadamente medio centenar de columnas y reseñas literarias. Luego de suspendida su colaboración regular con ese medio, Bolaño acepta la propuesta de su amigo Andrés Braithwaite para colaborar en el periódico chileno Las Últimas Noticias (que por entonces aún no se había convertido en un medio de farándula) y publicar una columna similar a la que tenía en el Diari de Girona y que, por iniciativa de Braithwaite, se llamó Entre paréntesis. La gran mayoría de estas publicaciones, comprendidas entre mayo de 1999 y enero de 2003, así como las del Diari de Girona, más conferencias y entrevistas, se encuentran en su libro póstumo que lleva como título el de su columna chilena (2004).[54]

Paralelamente a lo anterior, en noviembre de 1998 viaja por primera vez a Chile luego de 25 años de ausencia, invitado para hacer de jurado en un concurso de cuentos organizado por la revista Paula. El escritor, en compañía de su esposa y su hijo Lautaro, es recibido por una comitiva que incluye a su abuela María Olga, Alexandra Edwards (directora de la revista), y la periodista y escritora Totó Romero.[24]

Pese a esta ajetreada vida de entrevistas, a la obtención de premios y nuevas aperturas laborales, el escritor continuó manteniendo un estilo de vida austero, sin lujos ni ostentaciones. En cuanto a las ventas de sus libros en vida, salvo por Los detectives salvajes fue un autor minoritario, que no percibió grandes ingresos.[58]

En 1999 publicó Amuleto, que profundiza en una de las historias narradas en Los detectives salvajes, y en noviembre de ese año viajó nuevamente y por última vez a Chile, con motivo de la Feria del Libro. En esta ocasión, sin embargo, el recibimiento de algunos de sus colegas escritores fue más hosco, debido a sus comentarios críticos sobre la literatura chilena publicados en mayo de ese año en una entrevista para la revista Ajoblanco en Barcelona. En ese viaje, en compañía de su esposa Carolina López y su hijo Lautaro, así como de la joven escritora Lina Meruane, visitaron a la escritora Diamela Eltit y su esposo, el político izquierdista Jorge Arrate, quienes a su vez invitaron a Pablo Azócar.[45]

En 2001 el escritor español Javier Cercas publicó su novela testimonio Soldados de Salamina, en donde Bolaño figura como el personaje que lo estimula a acabar el libro, mientras que el 2003 fue homenajeado por el mexicano Jorge Volpi en su libro El fin de la locura.[18]

Últimos días y despedida

Bolaño no solía viajar demasiado, pero durante su último semestre de vida realizó varios viajes. Visitó Londres, por invitación del editor Christopher MacLehose, quien publicó Nocturno de Chile en inglés; también París y Turín, invitado por el editor francés Christian Bourgois y por los editores italianos Elvira y Antonio Sellerio, respectivamente. En París y Turín se encontró también con su amigo y editor español, Jorge Herralde.[47]

A mediados de 2003, unas pocas semanas antes de su fallecimiento, durante una reunión de escritores latinoamericanos en Sevilla, el escritor argentino Rodrigo Fresán se refirió a Bolaño como el líder indiscutible tanto de él como de otros escritores contemporáneos, tales como Jorge Volpi o Gamboa.[5]

Hospital Universitario Valle de Hebrón, donde falleció el escritor.

El 1 de julio Carmen Pérez de Vega, su pareja desde hacía algún tiempo, lo llevó urgentemente desde Blanes al Hospital Universitario Valle de Hebrón de Barcelona, donde fue internado.[62]

Su última entrevista llevó por título «Estrella distante», como su libro homónimo, y fue realizada por la periodista Mónica Maristain de la revista Playboy de México.[15]

Bolaño vivió sus últimos años saliendo poco de casa. Se mostraba muy sobreprotector con sus hijos. Hasta el final mantuvo, no obstante, según dicen sus amistades cercanas, su calidez, su sentido del humor y su ironía intactos, así como su gusto por las largas conversaciones, las polémicas y el debate.[63]

Homenajes póstumos

Portada de la versión inglesa de su premiada novela póstuma 2666, que estaba pronto a acabar al momento que falleció. Corresponde a la obra «Júpiter y Sémele», del pintor francés Gustave Moreau.

En 2004, un año después de su muerte, Bolaño obtuvo el Premio Salambó a la mejor novela escrita en español, por 2666. El jurado destacó el nivel y diversidad de los cinco finalistas, todos ellos «libros nobles, respetables y muy notables», considerando sin embargo a este «el resumen de una obra de mucho peso, donde se decanta lo mejor de la narrativa de Roberto Bolaño (...) que supone un gran riesgo y lleva al extremo el lenguaje literario de su autor».[64]

Tras su muerte, la obra de Bolaño se difundió aún más en el mundo de habla hispana, pero también en Francia y Estados Unidos, donde estuvo en la lista de los 10 mejores libros del año de algunos de los más prestigiosos medios, como el The New Yorker, Slate y Bookforum.[66] Los cuentos restantes que no fueron recopilados en dicha novela aparecieron en 2010 bajo el nombre de The Return.

En una entrevista del 25 de marzo de 2010, la cantante y poeta estadounidensa Patti Smith, a quien Bolaño admiraba,[67]

Su esposa e hijos continuaron viviendo en Blanes. Los libros póstumos del autor han sido publicados por la Editorial Anagrama bajo el estricto seguimiento de Carolina. La viuda de Bolaño, que poco después de la muerte de este contactó a la agencia de Carmen Balcells para que administrara los derechos de la obra del chileno y quien a mediados de 2009 optó por el famoso agente literario estadounidense Andrew Wylie,[10]

Homenajes en Chile

El 23 de octubre del mismo año de su muerte, durante la Feria del Libro realizada en Santiago de Chile, el escritor español Jorge Herralde, editor de Anagrama y amigo de Bolaño, pronunció un largo discurso en homenaje a Bolaño, que más tarde fue publicado en su libro Para Roberto Bolaño.

En 2006, el Consejo del Libro y la Lectura del CNCA instauró los Premios Roberto Bolaño a la Creación Literaria Joven, con los cuales se reconoce a las mejores obras inéditas en poesía, cuento y novela de autores chilenos entre los 13 y 25 años.[68]

En 20 de julio de 2013 se inauguró una placa en su nombre, en la localidad de El Retiro, perteneciente a la comuna de Quilpué, donde el escritor vivió parte de su infancia.[17]

Homenajes en España

La Sala Roberto Bolaño de la Biblioteca Comarcal de Blanes en 2010, preparada para un evento infantil.
Inauguración de la exposición Archivo Bolaño. 1977-2003, el 5 de marzo de 2013 en el CCCB de Barcelona.

El 4 de octubre de 2008, en la Biblioteca Comarcal de Blanes se inauguró la Sala Roberto Bolaño, en homenaje al escritor que vivió allí por más de quince años y hasta su muerte. La placa conmemorativa, descubierta por sus hijos Alexandra y Lautaro, dice lo siguiente:[69]

«Yo sólo espero ser considerado un escritor sudamericano más o menos decente, que vivió en Blanes, y que quiso a este pueblo».

Roberto Bolaño

En el coloquio que siguió a la inauguración participaron sus amigos escritores Enrique Vila-Matas, A. G. Porta y Rodrigo Fresán.[70]

En noviembre de 2010, el director chileno residente en México Ricardo House estrenó en Madrid la primera parte de tres que conforman el documental Roberto Bolaño, la batalla futura, en el cual se profundiza sobre la vida del escritor durante su juventud en México.[71]

El 18 de junio de 2011, se inauguró una calle con su nombre en la ciudad española de Gerona, en Cataluña, en un evento al que asistieron el escritor mexicano Juan Villoro y el poeta Bruno Montané, el crítico literario catalán Ignacio Echevarría, y el editor de Anagrama Jorge Herralde, todos amigos del escritor. Su esposa Carolina, así como sus hijos Lautaro y Alexandra, no asistieron a la ceremonia, por enemistades entre esta y parte de los asistentes.[43]

En enero de 2012 se estrenó, primero en Barcelona y luego en Gerona, la segunda parte de Roberto Bolaño, la batalla futura. En ella se profundiza sobre su vida en Cataluña. Finalmente, la trilogía se completó a fines del mismo año, concentrándose en su niñez en Chile y su regreso al país desde México, justo antes del Golpe de Estado.[72]

Entre marzo y junio de 2013, por su parte, se le rindió homenaje en Barcelona luego de una década desde su fallecimiento, presentándose la exposición Archivo Bolaño. 1977-2003 en el marco de la sexta edición bienal de Kosmopolis, evento realizado en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), situado en el barrio de El Raval donde vivió el escritor. En dicha exposición se presentaron esbozos de diversas obras inéditas del autor, así como cartas, fotografías y apuntes, entre otros.[78]

En abril de 2015, se colocó en la calle Tallers del barrio de El Raval en Barcelona una placa conmemorativa con su nombre.[79]

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