Rito de los voladores

La ceremonia ritual de los Voladores
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Nombre descrito en las Listas del patrimonio cultural inmaterial
Ceremonia ritual de los Voladores, Cholula, Puebla, México, 2013-10-12, DD 02.JPG
Danzantes descendiendo
País Flag of Mexico.svg México
Tipo Cultural inmaterial
N.° identificación 00175
Región América Latina y Caribe
Año de inscripción 2009 (IV sesión)
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El rito de los voladores es una manifestación religiosa originaria de Mesoamérica. Sus orígenes se remontan al Período Preclásico Medio mesoamericano, se han encontrado representaciones de este ritual en la cerámica funeraria de las culturas de Occidente (Colima, Jalisco y Nayarit). Posteriormente pasó a otros pueblos, muy probablemente relacionada con el sacrificio gladiatorio y los cultos de la fertilidad. Sobrevive en la actualidad entre los nahuas y los totonacos de la Sierra Norte de Puebla y el Totonacapan veracruzano. En 2009 fue proclamado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.[1]

Ritual

Danzante descendiendo en Cholula, Puebla.
Estatua monumental de El volador en Papantla, Veracruz.

Este ritual está asociado a la fertilidad, no obstante según los registros antropológicos, la danza existía con otras características y fue relacionada al culto religioso en la era posclásica, gracias a que fue incorporada a la cultura totonaca y posteriormente los aztecas de adicionaron elementos solares y de mayor peligrosidad, pues danza del Volador se ejecuta con cuatro danzantes que representan los cuatro puntos cardinales y el caporal, pero se observaron danzas con sólo dos danzantes. La fertilidad se representa mediante el descenso de los danzantes, que simbolizan la caída de la lluvia.

En la celebración acompañada de danzas y música se utiliza un tronco o "palo volador" donde se ajustan varias piezas: una pequeña base de madera, una cruz, un pivote (denominado también manzana) que unirá y posibilitará el giro, y una escalera unida al palo. En los extremos de la cruz se colocan cuerdas que sujetan a los danzantes voladores simbolizando los puntos cardinales, norte, sur, este y oeste, más el caporal que representa el centro. A más 20 metros en lo alto de la estructura, se sitúa el caporal, personaje que toca un tambor y una flauta, y coordina el ritual. Cada señal que el caporal hace es un tipo de acrobacia, en una de ellas cada danzante volador salta al vacío, sujetado por la cintura, boca abajo y afianzándose con las piernas y gira 13 veces cada uno de ellos silmulando descender por los 13 cielos del dios sol , que multiplicado por los cuatro voladores da el resultado de 52, ya que este número es el símbolo del ciclo de 52 años del calendario indígena o Xiuhmolpilli. Finaliza cuando los participantes empiezan a abrir el círculo hasta tocar el suelo. Si los espectadores aplauden alguno de los voladores dobla las piernas y se toca los pies con las manos, siendo esta una maniobra muy difícil que solo puede durar unos segundos, en raras ocasiones algunos danzantes haciendo muestra de gran valentía se atreven a lanzarse sin amarre alguno en la cintura, hacen un círculo con el lazo a manera que no se desate e introducen solamente una pierna, ésta es una maniobra muy peligrosa, lo hacen con el fin de innovar y distinguirse de los demás grupos. Los danzantes visten trajes muy coloridos que representan a aves tropicales.

El ritual del volador no se limita a la danza, ya que la obtención e instalación del palo conlleva gran solemnidad, pues este es cortado en terrenos fuera de la región de la comunidad, esto requiere otro ritual, la danza de los voladores cuenta con una gran cantidad de sones, que son la cantidad de lenguas indígenas que se hablan en nuestro país, pero al igual que las lenguas no todos los sones son bailados por los voladores, pues con el paso de los años nuestros antepasados no las comunican a las demás generaciones.

Originalmente se utilizan sólo tres variedades de árbol para obtener el palo: Zuelania ghidonia, Aspidosperma megalocarpon y Carpodiptera ameliae, debido a la resistencia de éstas plantas, no obstante debido a la tala inmoderada, la cantidad de éstos árboles ha disminuido. En la tala del árbol participan los danzantes que según la tradición deben de abstenerse sexualmente en el transcurso de la ceremonia. En el rito del corte, primero se hace una ceremonia para pedir perdón al bosque por tomar la vida de uno de sus seres y se le ofrecen ofrendas mientras los danzantes bailan alrededor del árbol. El caporal inicia el corte con hacha y le siguen los danzantes, pero toda la comunidad participa. Según la tradición el palo debe ser trasladado sin tocar el suelo hasta el lugar donde se colocará o “sembrará”, y en el hoyo donde se instalará también se depositan ofrendas. La instalación y arreglo del palo también va acompañada de música.

La danza Hua-hua está rodeada de menos solemnidad, y se considera menos importante que la del Volador. Los danzantes bailan antes de subir a la cruz o rehilete y son guiados por el caporal para ascender a éste y es hecho girar por efecto del peso de los danzantes. El traje de los danzantes es igual que en la ceremonia del volador con la variante de que el gorro es más grande porque tiene una estructura circular de papel que representa al arcoíris.

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