Ritmo cardíaco

El ritmo cardíaco es la sucesión regular de sístoles y diástoles de la musculatura del corazón, la que en condiciones normales se contrae a razón de 70 a 75[2]

Así ilustró William Harvey (1578-1657) la circulación venosa del antebrazo.

El estudio del ritmo cardíaco reconoce antecedentes milenarios.[4] hablaba del “pulso del corazón” y describía las fases de contracción y relajación ventriculares.
En el siglo XVIII Stephen Hales describió por primera vez los cambios cíclicos de la actividad cardíaca y la presión arterial.[5]

Ritmo, intervalo y frecuencia

Un ciclo (del latín cyclus) es un período temporal que una vez finalizado vuelve a empezar. También se lo puede describir como la secuencia de etapas que atraviesa un suceso de características periódicas o el grupo de fenómenos que se reiteran en un orden determinado. En cuanto al ciclo cardíaco,

Diagrama que ilustra lo que sucede durante el ciclo cardíaco.

es el conjunto de fenómenos cardíacos que se producen desde el comienzo de un latido del corazón hasta el comienzo del latido siguiente.[7] Para medir la duración del ciclo es útil la analogía entre el corazón y un oscilador, sea electrónico o mecánico. En este último caso (por ejemplo, un péndulo) el ciclo se mide por el tiempo que demora el péndulo en volver a la posición inicial luego de un recorrido completo.

Fases del ciclo cardíaco.

Del mismo modo, el ciclo cardíaco se mide por el tiempo que transcurre entre un punto dado del ciclo (por ejemplo, el inicio de la sístole) y el mismo punto de la sístole siguiente. El tiempo transcurrido para que se complete un ciclo se conoce también como intervalo; la inversa del intervalo es la frecuencia. Así, los corazones con un ritmo de intervalos largos son los que tienen frecuencia baja ( bradicardia) y los de intervalos cortos son los que muestran frecuencia alta ( taquicardia).

En física y en muchas otras disciplinas el intervalo o período se mide en segundos de modo que las frecuencias se expresan en hertz (Hz = 1/s). En el caso del corazón, es común que el intervalo o período se mida en minutos (o fracción) de modo que la frecuencia cardíaca es el número promedio de latidos cardíacos ocurridos en un minuto (latidos por minuto o lpm). Si bien el concepto de ritmo suele ser asociado con el de frecuencia, no se trata de lo mismo. La frecuencia de un proceso cualquiera refiere al número de veces que se repite ese proceso en la unidad de tiempo; para este caso, la frecuencia cardíaca es el número de latidos cardíacos ocurridos en un determinado período (como ya se dijo, es habitual usar el minuto).
El ritmo cardíaco, en cambio, alude a las diferencias o las similitudes que hay entre los intervalos. Así, se habla de un ritmo regular cuando los intervalos son iguales entre sí y de un ritmo irregular en el caso contrario.

Los conceptos de ritmo y frecuencia solo se superponen cuando en lugar de usar frecuencias promedio se usa el concepto de frecuencia instantánea (es decir, la inversa de un intervalo en lugar del promedio). Pero esta no es la forma habitual de expresar la frecuencia cardíaca, salvo en los estudios de variabilidad de dicha frecuencia[8] que analizan diferencias entre intervalos y por lo tanto refieren al concepto de frecuencia instantánea. Dicho de otro modo, la frecuencia puede ser alta o baja mientras que el ritmo se caracteriza por ser regular o irregular.

En el ritmo cardíaco también se emplea una nomenclatura relacionada con su origen, a saber, ritmo sinusal (originado en el nodo sinusal), auricular, ventricular, etcétera, de uso frecuente en clínica cardiológica.

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