Ribeiro

Ribeiro
O Ribeiro
Región vitivinícola de España
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Localización de la zona de producción.
Datos generales
Tipo apelativo Denominación de origen
Situación Galicia
Viñedos 2646 ha ( 2016) [2]
Designación oficial 1932[3]
Sede Ribadavia
Producción
Viticultores 1725 ( 2017) [4]
Producción 11,6 millones de Kg de Uva (2016)[2]
Bodegas 107 (2017)[4]
Fuente C.R.D.O. Ribeiro
Sitio web
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La Denominación de Origen Ribeiro, que significa "ribera del río" en gallego, es una de las cinco denominaciones de origen de vinos existentes en Galicia. La zona de producción está situada en la parte meridional de Galicia, en el borde noroccidental de la provincia de Orense, en las confluencias de los valles formados por los ríos Miño, Avia, Arnoia y Barbantiño. Los bordes montañosos aislan esta comarca de la influencia marítima atlántica, lo que determina su menor pluviosidad. El clima es templado y húmedo, con temperaturas medias de 14,5 grados centígrados. Las tierras son mayoritariamente de origen granítico y, en general, ácidas.

En 1925 tenía cerca de 6000 hectáreas de viñedos, noventa años después, en 2016, tenía una extensión total de 2646 hectáreas de viñedo están constituidas por los terrenos que se encuentran en los términos municipales y lugares siguientes: ayuntamientos de Ribadavia, Arnoia, Beade, Carballeda de Avia, Castrelo de Miño, Cenlle, Cortegada, Leiro y Punxín; las parroquias de Banga, Cabanelas y O Barón, en el ayuntamiento de O Carballiño; las parroquias de Pazos de Arenteiro, Albarellos, Laxas, Cameixa y Moldes en el ayuntamiento de Boborás; los lugares de Santa Cruz de Arrabaldo y Untes en el ayuntamiento de Orense, y del ayuntamiento de Toén los lugares de Puga, A Eirexa de Puga, O Olivar, el pueblo de Feá y Celeirón y la parroquia de Alongos; y el pueblo de A Touza del ayuntamiento de San Amaro.

Los vinos de esta denominación responden a una serie de combinaciones de exquisitos aromas afrutados y florales, que casi siempre resultan sorprendentes al elaborarse con variedades autóctonas tradicionales ( Treixadura, Torrontés, Loureira, Caíño tinto, Brancellao, Sousón) y poseen una acusada personalidad que los convierte en incomparables. Los vinos blancos de Ribeiro son ligeros, frescos, secos, afrutados, de color pajizo pálido, elevada acidez fija y con una graduación alcohólica mínima de 11º (Ribeiro Castes).[5]

Historia

La historia del vino Ribeiro se remonta a la implantación del cultivo de la vid de forma intensiva en los primeros siglos del período imperial romano, S. I d.C. Las plantas de origen mediterráneo introducidas por estos no encontraron en estas zonas las condiciones climáticas necesarias para un óptimo desarrollo, sufriendo a lo largo de la historia múltiples hibridaciones con vides locales, obteniéndose finalmente las actuales variedades autóctonas mejor adaptadas a las condiciones del entorno. Así, en el siglo III, en el Ribeiro ya se dispondría de un complejo varietal relativamente bien ajustado a sus condiciones eco climáticas.

Posteriormente, las invasiones germánicas supusieron un fuerte retroceso en la historia de la viticultura en la comarca, aunque el cultivo de la vid no desapareció. Tras esta etapa, en la Alta Edad Media volvió a resurgir con fuerza el cultivo de la vid en el Ribeiro, constituyendo uno de los principales cultivos a las puertas del año mil. Durante esta etapa, los más importantes centros eclesiásticos gallegos asentaron en el Ribeiro granjas y prioratos para proveer de vino Ribeiro a las bodegas de sus sedes principales. Los monasterios fueron los grandes impulsores del viñedo, incentivando su plantación por medio de contratos forales. Lo mismo ocurre con importantes familias aristocráticas, grandes y medianos propietarios, que mostraron interés por adquirir viñedos en el Ribeiro en el siglo XI.

El floreciente comercio y el aprecio por los vinos del Ribeiro quedan reflejados en la aprobación de un decreto en el que figuran los precios de los víveres que se comercializaban en Santiago de Compostela en 1.133. Entre ellos, se detalla el vino Ribeiro como el más caro de cuantos se vendían en la población. Unos siglos más tarde los ingleses se convertirían en los principales clientes para el producto fuera de la península. Para su comercialización, el vino se llevaba a caballo, en odres, hacia Ourense, Santiago, Tui o Pontevedra, centros de consumo pero también de redistribución, siendo el de Pontevedra el principal puerto para su transporte marítimo, seguido de los de Vigo, Baiona y A Coruña. Desde estos puertos, salía en dirección al Golfo de Vizcaya, llegando a Bretaña, Flandes y, principalmente, Inglaterra. Pero los Ribeiro aún fueron más lejos. Los vinos de la comarca también navegaron en los barcos que llevaron a los primeros colonos a América, siendo unos de los primeros degustados en el Nuevo Mundo.

Ante el intenso flujo económico generado empieza a surgir el comercio fraudulento por lo que para garantizar la calidad y proteger el producto, ya en 1.579 las ordenanzas Municipales de Ribadavia especificaban zonas de cultivo (parroquias) y aspectos relacionados con la producción del vino y su comercialización, tratando de evitar la adulteración del mismo y la picaresca que pretendía hacer pasar por Ribeiro otros productos de cuestionable procedencia. Dichas Ordenanzas son un precedente de los Reglamentos de las actuales denominaciones de origen. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual las reconoce como los primeros indicios de protección de una indicación geográfica en el derecho español.

Durante todo el siglo XVI y la primera mitad del XVII, el Ribeiro gozaba de un comercio floreciente, siendo una de las mayores riquezas de Galicia, hasta que las plagas de procedencia americana asolaron la comarca durante el siglo XIX. En 1.853 llegó el Oidium; la segunda plaga, en 1.886, fue el Mildium; y la tercera, desde 1.890, fue la Filoxera, lo que hizo necesario injertar las vides en pies americanos y propició la introducción de variedades foráneas, más resistentes y productivas en detrimento de la calidad y que aún ahora -aunque en recesión-persisten en la zona.

En 1.932 la Denominación de Origen Ribeiro queda protegida con la publicación del Estatuto del Vino, que fue elevado a ley el 26 de mayo de 1.933. Posteriormente se constituiría el Consejo Regulador mediante la orden del 6 de diciembre de 1.956, siendo aprobado el primer Reglamento del Ribeiro el 31 de julio de 1.957. El segundo reglamento fue aprobado por la Orden de 2 de febrero de 1.976, la cual fue modificada mediante la Orden del 19 de abril de 2.004, publicada en el Diario Oficial de Galicia el 28 de abril de 2.004. Dicha modificación se realizó para incluir como producto amparado el vino Tostado del Ribeiro sobre la base de su histórica elaboración en esta denominación de origen y por tratarse de un vino naturalmente dulce que constituye una de las máximas expresiones de los grandes vinos del Ribeiro. Actualmente la Denominación de Origen Ribeiro se rige por un tercer reglamento, del 31 de julio del 2.009.[5]