Revoluciones de 1989

Revoluciones de 1989
West and East Germans at the Brandenburg Gate in 1989.jpg
La caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 es la imagen representativa de las revoluciones en los países de Europa Oriental en 1989.
Contexto del acontecimiento
FechaOtoño de 1989
SitioEuropa del Este
Influencias ideológicas de los impulsoresAnticomunismo
Gobierno previo
Forma de gobiernoEstados socialistas
Gobierno resultante
Forma de gobiernoRepúblicas parlamentarias
Bloque del Este.

Las Revoluciones de 1989, también conocidas como El Otoño de las Naciones, fue una ola revolucionaria que recorrió Europa central y oriental en el otoño de 1989, desencadenando el derrocamiento de los estados socialistas de estilo soviético dentro del espacio de unos meses.[1]

La agitación política comenzó en Polonia,[3]

Las Revoluciones de 1989 cambiaron enormemente el equilibrio del poder en el mundo y marcaron (junto con la subsecuente disolución de la Unión Soviética) el final de la Guerra Fría y el principio de la era de Post-Guerra Fría.[cita requerida]

Además, son dignas de mención las Revoluciones de 1989 a lo largo de toda Europa Oriental que consistieron en alzamientos multitudinarios en contra de los partidos comunistas en el poder.[cita requerida]

Síntomas

El síntoma de las Revoluciones de 1989 fue la “perestroika”, que fue iniciada por Mijaíl Gorbachov. Esta política se practicaba para la rehabilitación de la política y la economía de la Unión Soviética.

Aunque varios países del Bloque del Este habían experimentado con algunas reformas económicas y políticas desde los años 1970, el advenimiento de líder reformista soviético Mijaíl Gorbachov en 1985 marcaría la tendencia irreversible hacia una liberalización mayor. Durante mediados de los años 1980, una generación joven de burócratas soviéticos, conducidos por Gorbachov, comenzó a abogar por la reforma fundamental para revertir los años de estancamiento de Brézhnev. La Unión Soviética afrontaba un período de declinación económica severa y necesitó la tecnología occidental y créditos de países capitalistas para compensar su atraso creciente. Los gastos para mantener el régimen soviético -los egresos militares, la KGB, subvenciones a estados satélites- socavaron aún más la economía soviética.[cita requerida]

Los primeros signos de reforma principal vinieron en 1986 cuando Gorbachov lanzó una política de glásnost (apertura) en la Unión Soviética, y acentuó la necesidad de la reforma económica, la perestroika (la reestructuración económica). Antes de la primavera de 1989, la URSS no sólo había experimentado un animado debate en los medios de comunicación sobre la política doméstica, sino también había sostenido sus primeras elecciones con múltiples candidatos.

Las iniciativas de reforma de Gorbachov inevitablemente reverberarían en todas partes de Europa Oriental, siendo que en ocasiones el propio Gorbachov instaría a los líderes de otros países del Pacto de Varsovia a copiar las políticas soviéticas, advirtiendo que la URSS ya no intervendría con presiones políticas o militares para defender gobiernos extranjeros reacios a aceptar la perestroika, inaugurando así la Doctrina Sinatra.[cita requerida]

Las reformas de Mijail Gorbachov tuvieron efectos en los países de Europa del Este que estaban bajo el dominio de la Unión Soviética. Estos países, al no contar con el apoyo económico y militar de los soviéticos iniciaron sus propias revoluciones, aunque la idea de Gorbachov era que los cambios se hicieran dentro del Pacto de Varsovia. El apoyo económico que daba la URSS a los países satélites, era insostenible para la economía soviética en crisis, por lo cual, el gobierno ruso expresó que las relaciones económicas serían de acuerdo a las condiciones del mercado mundial. Es así como Polonia, la República Democrática de Alemania, Hungría, Checoslovaquia y Rumania iniciaron su lucha contra el comunismo.[4]

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