Revolución sexual

El término revolución sexual o liberación sexual hace referencia al profundo y generalizado cambio ocurrido durante la segunda mitad del siglo XX en numerosos países del mundo occidental desafiando los códigos tradicionales relacionados con la concepción de la moral sexual, el comportamiento sexual humano, y las relaciones sexuales. La liberación sexual tuvo su inicio en la década de 1950 y su máximo desarrollo entre 1960 y 1980, aunque sus consecuencias y extensión siguen vigentes y en pleno desarrollo.

La revolución sexual se identifica con la igualdad entre los sexos, el feminismo, los métodos anticonceptivos así como la contestación social y política. Muchos de los cambios revolucionarios en las normas sexuales de este período se han convertido con el paso de los años en normas aceptadas, legítimas y legales en el comportamiento sexual.[1]

La liberación sexual supuso la reivindicación y recuperación plena del cuerpo humano y su desnudez, de la sexualidad como parte integral de la condición humana individual y social cuestionando el papel tradicional de la mujer y por tanto del hombre y de la institución por excelencia, el matrimonio.[2]

La revolución sexual ha propiciado la generalización de todo tipo de relaciones sexuales y la aceptación general de las relaciones sexuales prematrimoniales, el reconocimiento y normalización de la homosexualidad y otras formas de sexualidad. Asimismo se ha producido un aumento de las parejas de hecho -uniones sin matrimonio-, el retraso en la edad de contraer matrimonio, la aparición de hijos fuera del matrimonio, uniones civiles y matrimonio entre personas del mismo sexo, así como la aparición de nuevos tipos de familias ( familias monoparentales y familias homoparentales).[3]

La liberación sexual ha sido posible gracias a la difusión y uso generalizado de métodos anticonceptivos ( píldora anticonceptiva, DIU, preservativo, anticoncepción de emergencia) así como de la legalización, en numerosos países, de plazos para la práctica del aborto a petición libre de la mujer. Estas prácticas han separado en la práctica la sexualidad de la reproducción.[5]

Antecedentes

Entre los antecedentes más antiguos de la revolución sexual se encuentran distintas corrientes filosóficas que planteaban varias reformas relacionadas con la libertad y la advocación de la naturalidad del comportamiento sexual humano, reformas que correspondían a la visión política del humanismo antropocéntrico asimilado en la Era del Renacimiento y la Ilustración. En la Europa de la Ilustración se plantearon diversas cuestionantes sobre la tolerancia a la naturalidad del comportamiento sexual, caracterizado por una respuesta cíclica que entendía la tolerancia y la represión, es decir, consideraban al comportamiento sexual humano como intrínseco a la naturaleza humana, pero consideraban algunas de sus manifestaciones como crímenes sexuales cuando dicho comportamiento no se apegaba a la estructura de la sociedad o los designios de la religión. Se centraban en clasificaciones del sexo por su carácter "criminal" ( adulterio, poligamia, fornicación, abuso sexual, prostitución) y por su carácter "innatural" ( masturbación, sodomía, zoofilia, y abuso sexual infantil).[6]

Jupiter et Junon (siglo XVI) de Agostino Carracci.

En aspectos morales se presuponía la existencia regular de actividad sexual, entre las parejas sexuales unidas en matrimonio, con el principal propósito de la procreación y la satisfacción principal de la figura masculina, colocando a la figura femenina del matrimonio como un objeto meramente sexual a merced de la figura masculina (llevando en muchas ocasiones a situaciones de violencia y abuso sexual, porque su status social y legal dependía completamente del hombre en el matrimonio).[9]

La visión filosófica de Tomás de Aquino colocaba a la templanza como una virtud esencial en la vida sexual humana, considerando a la sexualidad humana como un designio de la divinidad y una inclinación natural que aseguraba la estabilidad corporal, por lo que no consideraba a la práctica de la sexualidad humana como un acto inmoral o de maldad. Esto se apegaba únicamente a la práctica moral de la sexualidad humana cuando esta no se veía relacionada con la sexualidad que se consideraba moralmente como innatural o criminal como el abuso sexual infantil, la masturbación, la zoofilia y la sodomía.[10] La vida religiosa, en cambio, restringía la naturalidad sexual y obligaba al celibato, aunque también representó una alternativa común para hombres y mujeres que no deseaban vivir en matrimonio y deseaban servir a las bases eclesiásticas en monasterios y conventos.[ cita requerida]

Estos nuevos conceptos filosóficos fueron principalmente apreciados en la creación artística de carácter erótico, entre la que figuran artes como la literatura, la escultura y la pintura. El erotismo y el homoerotismo en las artes han estado presentes en corrientes artísticas tan antiguas como las representaciones del culto totémico de asentamientos humanos primitivos.[14]

El Decamerón (1353) de Giovanni Boccaccio significó la introducción de la ficción erótica en los periodos post-clásicos, dicho título contenía temáticas eróticas como el coqueteo con monjas. Otros títulos pioneros en la ficción erótica incluyen Facetiae (siglo XV) de Gian Francesco Poggio Bracciolini, Historia de Duobus Amantibus (1444) de Pío II y Heptamerón (1558) de Marguerite de Navarre. En el arte Barroco de los años del Renacimiento, se retomó la estética clásica del desnudo humano, colocando al cuerpo humano como un tipo de perfección divina. En el renacimiento, artistas eróticos incluyeron: Agostino Carracci, Hans Baldung, Michelangelo Buonarroti, Tiziano Vecellio, Rembrandt Harmenszoon van Rijn y Giacomo Caraglio.

Hércules y Onfale (1735) de François Boucher.

En el siglo XVIII properó el arte erótico con la introducción de arte Rococó, cuyo erotismo era principalmente sutil y discreto. En la literatura se considera a Erotopolis: The Present State of Bettyland (1684) de Charles Cotton como una novela revolucionaria relacionada con la corriente del erotismo en la literatura que marcó el siglo XVIII y el siglo XIX. Algunas novelas erpoticas del siglo XVII incluyen: La Souriciere. The Mousetrap. A Facetious and Sentimental Excursion through part of Austrian Flanders and France (1794) de " Timothy Touchit", Les bijoux Indiscrets (1747) de Denis Diderot, Thérèse Philosophe (1748) de Jean-Baptiste de Boyer y Fanny Hill (1748) de John Cleland, el último relacionado ampliamente con el desarrollo de la revolución sexual del siglo XX. Exponentes filosóficos como el Marqués de Sade fueron importantes para el desarrollo de la literatura erótica, cuyas obras literarias como Justine ou les Malheurs de la Vertu (1787) y Les 120 Journées de Sodome (1785), se caracterizan por presentar escenarios altamente eróticos, normalmente acompañados de otras situaciones sociales como el crimen y las ofensas de naturaleza sexual.[15]

En la creación artística, resurge la adoración hacia el cuerpo humano, su naturaleza sexual y su erotismo. En el siglo XVIII el erotismo se representa en el arte de manera sutil, aunque enfoques posteriores cargados de sátira resultaran obscenos, así se aprecia en las obras artísticas de Thomas Rowlandson, que poseían un carácter principalmente enfocado a lo lascivo y no a la noción estética de la belleza del cuerpo humano. Otros artistas como François Boucher tuvieron un enfoque más erótico-estético que lascivo, dedicándose a representar la belleza del cuerpo humano a partir de escenarios vistosos e iluminados con temás primordialmente mitológicos.[16]

En el Romanticismo, el arte regularmente retrataba aspectos naturales en las emociones humanas como el amor y la sensualidad, valiéndose en ocasiones del desnudo y el lenguaje poético. Esto hizo mucho más natural la representación en las artes de la sexualidad humana a partir del siglo XIX, artes que se vieron ligeramente marginadas en la predominancia del la moral victoriana, entre los años 1830 y los años 1900, y la moral eduardiana entre los años 1900 y los años 1920.

Moral victoriana

La moral victoriana refiere a la moral caracterizada por la cultura del recato y la prudencia sexual que predominó en la sociedad europea (especialmente en Inglaterra y Francia) en los años del reinado de Victoria del Reino Unido entre 1837 y 1901. A pesar de lo que el nombre indica, la moral característica de ese periodo se extendió hasta los años 1920 entre periodo en real de Eduardo VII del Reino Unido de 1900 a 1910 y la Era del Jazz en Estados Unidos en los años 1920.

Erhebende Mode (1901) de Henri Gerbault.

La cultura correspondiente a la Era Victoriana frecuentemente es asociada con el estricto cumplimiento del código de etiqueta social que suponía un comportamiento sexual enfocado a la completa intimidad de la pareja en el hogar. La educación sexual era un completo tabú en la sociedad victoriana, lo que derivaría en los principios lógicos de la escuela Freudiana sobre la sexualidad infantil y su desarrollo. Las mujeres de clase media no tenían ningún tipo de información sobre las relaciones sexuales hasta que las experimentaban en su noche de bodas con su pareja, con resultados traumáticos en algunas ocasiones. Contrariario a la creencia popular, la sociedad victoriana entendía como naturales las relaciones sexuales y las consideraba como placenteras para la pareja.[17]

Paralelamente a la cultura de recato, la prudencia y la etiqueta social en el reinado de Victoria I, se desarrollaron distintos comportamientos sociales en relación con la sexualidad que contradecían la moral de las clases socio-económicas altas. La prostitución se convierte en un amplio mercado oculto a la corona, convirtiéndose en una actividad económica muy frecuente en concentraciones urbanas como Londres y Gales. La cantidad de burdeles en las ciudades era extensa, normalmente operando de manera clandestina para ofrecer servicios sexuales, orgías, espectáculos de tipo altamente erótico, relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y abuso sexual infantil.[21]

En la cultura victoriana surge la cultura sexual underground que consistía en la reunión de personas con los mismos intereses sexuales o sociales (apostadores, consumidores de alcohol y tabaco, homosexuales, transgénero, personas segregadas racialmente, prostitutas, etc.) que se reunían en áreas específicas de barrios concurridos durante las noches para asistir a establecimientos fachada o puntos ciegos que permitían todo tipo de actos en su interior. Esta cultura fue determinante en la respuesta social sobre la subestimación de la prostitución, la clandestinización de los burdeles y el teatro de variedades, la cultura homosexual closet, el establecimiento de bares underground, el éxito de los cabarés, la distribución irregular de la pornografía y el desarrollo de la cultura afroamericana del dixieland.

En otros aspectos, aparecen obras enfocadas al erotismo y la pornografía, como My Secret Life (1888) firmadas con el pseudónimo Walter y la revista pornográfica The Pearl. La pornografía tenía un carácter prohibido que la marginaba socialmente, por lo que su distribución era limitada.[23]

En la sociedad de consumo de la segunda mitad del siglo XIX, las distinciones de clases entre estratos socio-económicos altos y estratos socio-económicos medios comienzan a parecer imperceptibles debido a la introducción comercial de la moda, es decir, la moda era la misma en clases socio-económicas altas y clases socio-económicas medias. Las tiendas departamentales como Le Bon Marché y Macy's representaron la introducción global de la moda, siendo éstas quienes definieran la moda según las corrientes de liberación femenina y la nueva moral que se presentó en los últimos años del siglo XIX. En las tiendas departamentales, la sociedad de consumo se concentraba principalmente en la mujer cortesana y el ama de casa promedio, mujeres que tenían control autónomo sobre los ingresos familiares; la atención personalizada a la mujer era una de las características principales de mercadeo, atención que era dada por otras mujeres.[17]

Teatro de variedades

Teatro de variedades es un formato escénico que se caracteriza por la presentación rutinaria de actos variados que incluyen: bailes, números musicales, ilusionismo, magia, declamación, humorismo, acrobacia, artes circenses, muestra de rarezas biológicas, espectáculos con animales entrenados, obras dramáticas, malabarismo, contorsionismo, ventriloquia, mímica dramática, etcétera. Los espectáculos de variedad se presentan en una corriente artística predominante en el siglo XIX, que florece en el la Época Victoriana y los años de la Guerra de Secesión, hasta su pérdida de popularidad en los Roaring Twenties con la introducción doméstica de la radio y la televisión.[25]

Promocional de Bon-Ton Burlesquers (1898).

La pantomima británica fue un género de teatro infantil que tuvo gran popularidad a mediados del siglo XIX, el cual se caracterizaba por introducir diversos elementos de la comedia musical a una parodia de una obra de la literatura romántica, un cuento de hadas o un relato del folklore navideño. Este género se caracterizó principalmente por la exageración y la recurrencia frecuente al drag como un auxiliar cómico, no como una identidad transgénero.[30]

El vaudeville fue un formato teatral de consumo popular que se definió por su carácter callejero en los años de la Guerra de Secesión en Estados Unidos, dedicándose a presentar variedad de espectáculos populares como shows de minstrel, burlesques dramáticos, medicine shows y freak shows. El vaudeville marcó una gran transformación en la cultura estadounidense convirtiéndose en uno de los espectáculos más populares entre la población, ya que abandonaba completamente el conservador estilo de vida de la Era Victoriana al sexualizar cualquier tipo de espectáculo y convertirlo en una razón a favor para consumo, siendo comparado así con los espectáculos de burlesque y cabaré. La utilización de mujeres envueltas en actos y rutinas sexuales para la promoción del vodevil y el recurrir a imágenes de mujeres en carteles y volantes que atraían principalmente al público masculino, transformaron las técnicas de mercadeo. Los medicine shows mostraban productos que alegaban ser elíxires milagrosos en ferias y teatros de vodevil, siendo el principio del desarrollo económico de varias empresas de productos alimentcios, cigarros y cosméticos.[31]

El cabaré es un tipo de establecimiento en el que se presentaban gran variedad de actos como coreografías de danza, números musicales, mímica dramática, humorismo, teatro de sombras, ventriloquia, ilusionismo, obras teatrales cortas, espectáculos con animales, etcétera. Este tipo de establecimientos contaban con un servicio de venta de bebidas alcohólicas y tabaco, restaurante y, en ocasiones, casino. El cabaré fue particularmente popular en Francia, Inglaterra y Estados Unidos en las últimas décadas del siglo XIX, reconocido en establecimientos como Moulin Rouge, Le Chat Noir y Folies Bergère.[32] Este género escénico se ve principalmente influenciado por el vaudeville americano y el burlesque americano debido a su concurrencia en performances ligeramente eróticos y publicidad enfocada al público masculino, por lo que la producción de este tipo de espectáculos de limitaba a la presentación nocturna a clientela selecta.

El cabaré americano en la década de 1920 definió por completo el estilo de vida clandestino de la Prohibition Era, caracterizándose por la popularidad de espectáculos eróticos o revues, la venta ilegal de alcohol, la prostitución y la música afroamericana. Este tipo de establecimientos reunía grupos socialmente marginados, incluyendo prostitutas, homosexuales, bandas de jazz y dixieland completamente formadas por afroamericanos, apostadores y consumidores-productores de alcohol doméstico.[33]

Grabado de una prostituta del siglo XIX.

Prostitución

La prostitución fue una de las principales actividades económicas que caracterizaron a Inglaterra en el periodo victoriano, concentrándose en centros urbanos como Londres y Gales. La proliferación del mercado de la prostitución se desarrolló en la cultura sexual underground del siglo XIX, por lo que se intensificó la vida nocturna y el establecimiento de burdeles que reunían personas socialmente marginadas. El sector económico de la prostitución se conformaba principalmente de mujeres pertenecientes a estratos socio-económicos medios (frecuentemente mujeres desprotegidas por viudez, abandonadas maritalmente, con esposos enlistados en el ejército o endeudadas por la creciente cultura de consumo) y mujeres pertenecientes a estratos socio-económicos bajos (frecuentemente criadas en lechos familiares económicamente inestables o dedicadas a los servicios domésticos).[35]

Las personas dedicadas a la prostitución se reunían en barrios específicos de clase media o barrios de clase baja, aunque también frecuentaban cerca de lugares de ocio masculino como cabarés y casas de burlesque, razón por la cual, el teatro de variedades se encuentra estrechamente ligado con la prostitución en la noción popular.[36]

La cultura y educación sexual de la era victoriana permitió el conocimiento sobre las enfermedades de enfermedades de transmisión sexual que eran encontradas en hombres al servicio militar que recurrían a este tipo de servicios; esto derivó en la creación de un comité especializado (Contagious Diseases Acts) en la investigación médica de las enfermedades de trasmisión sexual en las fuerzas armadas. La prostitución de menores de edad y la prostitución masculina homosexual existieron en la sociedad victoriana, pero eran practicadas con mucha mayor secretismo que la prostitución femenina.[34]

Anarquismo y neomalthusianismo

Algunos de los antecedentes de la revolución sexual en la cultura occidental pueden encontrarse a finales del siglo XIX y segunda mitad del siglo XX con la propagación del pensamiento anarquista que despreciaba el recato social y rechazaba el matrimonio. Movimientos políticos como el marxismo, el socialismo, el anarquismo y el feminismo criticaban la sociedad existente y sus instituciones como el matrimonio y la familia, y reivindicaban desde posiciones diversas la igualdad de derechos en el mundo laboral, legal y familiar, el sufragio, la maternidad libre, así como la igualdad en el matrimonio y el acceso a los métodos anticonceptivos. Uno de los movimientos que recoge algunas de las propuestas que facilitarán la revolución sexual es el neomalthusianismo.[44]

Primera ola del feminismo

Annie Kenney y Christabel Pankhurst, activistas sufragistas (c. 1908).

La primera ola del feminismo aparece como una corriente filosófica de la segunda mitad del siglo XIX extendiéndose hasta las primeras décadas del siglo XX. Se caracterizó por la búsqueda de garantías sociales y derechos dedicados a la mujer. En el siglo XVIII, durante la era de la Ilustración Francesa y su revolución ideológica enfocada a la ejecución, se intenta introducir un tipo de pensamiento político dedicado a las libertades de la mujer y a la igualdad de género. En 1791, Olympe de Gouges establece una serie de ensayos titulados Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana en los que se plasmaban sus ideales políticos que ofrecían libertades a la mujer; la aplicación de dicho documento resultó fallida debido a la ejecución de Gouges en 1793.[46]

Esa primera ola del feminismo cuestionaba principalmente las nociones tradicionales de la feminidad que suponían a la mujer como dependiente del matrimonio y vinculada plenamente con el ambiente doméstico. La mujer no tenía el derecho a trabajar, y en caso de tenerlo, su remuneración económica era muy inferior a la de los trabajadores del género masculino. Las primeras demandas del movimientos consistieron en reivindicar la equidad dentro del núcleo matrimonial, el derecho a trabajar y a la misma remuneración por el mismo trabajo, la equidad educacional y el derecho de propiedad.[48]

En 1848 se convoca la Convención de Seneca Falls en la que se reúnen un grupo de mujeres que buscaban la emancipación de la mujer, dicha convención es considerada como uno de los primeros movimientos feministas de la historia de Estados Unidos. En Inglaterra aparecen grupos que buscaban el sufragio femenino y la igualdad ante la ley, conocidos popularmente como suffragettes. Algunas activistas a favor de los derechos de la mujer fueron: Susan B. Anthony, Lucy Stone, Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott.[50]

Promocional de Her Husband's Trademark (A las Mujeres) con Gloria Swanson (1922)

Cultura flapper

Flapper es un término de la cultura popular de las primeras décadas del siglo XX que define el estilo distintivo del liberalismo femenino en la Era del jazz. En el siglo XX la mujer se caracterizó por tomar un rol social más activo en el que comenzó a desempeñar actividades socialmente atribuidas a hombres y comenzó a abandonar las características victorianas de la moral y la moda femenina. En la década de 1920, durante la Prohibition Era y el auge económico de Estados Unidos, surge una nueva ideología femenina derivada de la primera ola del feminismo, iniciando una nueva identidad sobre la mujer independiente y libertina, autónoma sobre su sexualidad y sobre su vida.[51] Algunos íconos reconocidos de la mujer flapper fueron: Clara Bow, Gloria Swanson, Louise Brooks, Colleen Moore, Coco Chanel y Joan Crawford.[ cita requerida]

Las flappers representaron una completa revolución en la moda de la sobreproducción textil del siglo XIX. La lencería desarrolla formas más cómodas de ropa interior como las bragas y los bustieres, abandonando la utilización del corsé y los pantaloons. En el peinado, los cortes femeninos se vuelven más cortos y simétricos, considerados en la época como masculinos o boyish, con peinados como el bob cut y el Eton crop, acentuados con la utilización de sobreros Gatsby y sombreros cloché. La ropa consistía en vestidos de una sola pieza que eran confeccionados sin mangas y, frecuentemente, sin espalda cubierta y con escote pronunciado, dichos modelos eran simétricos y confeccionados en corte slim para alargar la figura; los zapatos de tacón también eran utilizados por mujeres para estilizar su figura y aumentar centímetros a su altura.[52]

Las mujeres flapper frecuentaban lugares de ocio nocturno como casinos, teatros, jazz clubs y cabarés; en este tipo de establecimientos donde abundaba la música jazz rápida, surgen bailes escandalosos para la época que eran característicos de la cultura flapper, tales como: el charlestón, el shimmy, el y el black bottom. En esta cultura nocturna también surgen las petting parties (fiestas petting) que frecuentaban las mujeres flappers, fiestas en las que prevalecían conductas altamente sexuales como el sexo casual.[52]

Las mujeres de todas las clases socio-económicas también comenzaron abiertamente en el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco, además de la conducción legal de automóviles.[52]

Escuela freudiana

Se entiende por escuela freudiana a la corriente dentro de la psicología heredera del legado de Sigmund Freud, el cual se centra principalmente en su estipulación de la naturalidad de la sexualidad humana en la teoría de la líbido y el Eros. Freud estableció la teoría de que todo comportamiento humano está motivado por diversos impulsos dirigidos por la líbido como una transformación energética del impulso sexual. En la teoría del psicoanálisis se establece que dichos impulsos son reprimidos, de tal manera que encuentran una manera inconsciente de manifestarse según la cultura que rodea al individuo.[56]

En las bases psicoanalíticas de la psicología social, Freud considera la existencia inconsciente del gobierno individual. También consideraba la evolución histórica del comportamiento y la cultura colectiva humana (infleunciado por las teorías evolucionistas de Charles Darwin y las teorías sobre el desarrollo histórico y el materialismo histórico de Karl Marx) como producto de pulsiones libidinales y represiones sexuales.[57] En Tótem y Tabú (1913) Freud plasma la idea de la organización primitiva de las culturas patriarcales que basaban su modelo político en la represión moral o sexual de la tribú. En este modelo, el culto totémico se extendía a la santidad de la vida y la procreación, considerándose a los aparatos genitales ( pene y útero) como fuente divina de vida; también se estipulaba el orden de la sociedad tribal según sus características de género, donde las mujeres eran alejadas de los hombres para permitir el correcto control social.

En su teoría del desarrollo psicosexual, Freud afirma la existencia de una sexualidad latente en el desarrollo del infante, concentrándose en etapas significativas que marcarán la presencia erógena en el organismo y permitirán el desarrollo social del individuo. En la fase oral el infante recarga su pulsión libinal en la boca durante los primeros meses de vida en los que es importante los procesos de identificación labial y el amamantamiento. En la fase anal de los primeros años de vida la pulsión libinal se localiza en los esfínteres uretral y anal, marcando así el proceso de control esfintérico del potty training. En la fase fálica el individuo recarga su pulsión libidinal en los genitales, asimilándose el proceso de identidad de género e identidad social-familiar. En el periodo de latencia el individuo desarrolla sentimientos sexuales. En la fase genital es aquella en la que el individuo alcanza la madurez sexual, proceso psicológico que ocurre en los años de la pubertad y que es el preludio de la vida sexual activa y la vida matrimonial del individuo.[59]

Los artículos de Freud más relevantes sobre la conducta homosexual fueron publicados en Tres Ensayos Sobre la Teoría de la Sexualidad (1905) y Algunos Mecanismos Neuróticos sobre Celos, Paranoia y Homosexualidad (1922). Freud consideraba que los humanos nacían con una orientación sexual predeterminada en una disposición natural de la orientación sexual bisexual, la cual se unificaba en heterosexualidad u homosexualidad de acuerdo a las asimilaciones psicológicas del objeto sexual en la identidad familiar.[64]

Derivado de las posturas de Freud en la psicología de la sexualidad, los psicólogos anarquistas de la escuela freudiana Otto Gross y Wilhelm Reich (quien acuñó el término Revolución sexual), desarrollaron la sociología del sexo a partir de la filosofía freudiana.[65]

Modernismo y post-modernismo

Modernismo define a la corriente filosófica, social, política, cultural y artística que prevaleció en la sociedad de finales del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. Esta corriente artística se nutre de distintos eventos sociales en la historia contemporánea, moldeándose a partir de los nuevos modelos industriales del siglo XX, el crecimiento demográfico en las zonas urbanas, las filosofías de principios de siglo y la noción social sobre la devastación de la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial.[66]

Anterior al modernismo, el romanticismo se desarrolló como una ideología contradictoria de los valores burgueses y la cultura de la Revolución Industrial, enfatizando los valores individuales, la expresión emocional, el chauvinismo, la libertad individual y la dignificación artística de la naturalidad humana.[68]

Two Boys and a Dog de Henry Scott Tuke (c. 1914).

El impresionismo formó parte de la transición entre el romanticismo y el modernismo, corriente que se caracterizó por una revolución en la descripción individual y la técnica artística, más allá de la interpretación. El Impresionismo se enfocó principalmente a la pintura, donde se caracterizó por la contradicción a las técnicas tradicionales y realistas que predominaron en el romanticismo, abundando las técnicas propias del Impresionismo como el divisionismo y el puntillismo.[71]

La sociedad del inicio del siglo XX cambia drásticamente la forma tradicional de representación artística, las artes se vuelven más individuales, improvisadas, experimentales y estéticamente vulgares. En la sociedad se introducen las tecnologías diarias como la energía eléctrica, la telefonía y el motor de combustión interna, produciendo un radical cambio en el estilo de vida de la sociedad victoriana.[74]

El expresionismo fue una corriente del modernismo, principalmente alemana, que se caracterizó por la distorsión artística de la realidad en una forma subjetiva para evocar ciertos sentimientos en el observador. En el arte plástico expresionista predominó la distorsión de la realidad, la paleta de color contratante (tomando características particulares del fauvismo y divisionismo) y la representación de escenas de la vida popular; algunos artistas plásticos representativos de esta corriente incluyen: Edvard Munch, Erich Heckel, Otto Mueller, Wilhelm Lehmbruck, Franz Marc, Ernst Ludwig Kirchner, Rufino Tamayo, Max Weber, Yasuo Kuniyoshi y August Macke.[77]

Three Sailors de Charles Demuth (1917).

En las primeras dos décadas del siglo XX se desarrollaron distintos eventos sociales que marcaron la organización política, el pensamiento filosófico y el conocimiento científico.[72]

El surrealismo fue una corriente artística que predominó en los años 1920 y los años 1930, el cual se caracterizó notablemente por distorsión de escenas que evocan paisajes oníricos, presentándose como un simbolismo ilógico y una representación directa del inconsciente. En las artes plásticas aparecen personajes como: Salvador Dalí, René Magritte, Giorgio de Chirico, André Masson, Dorothea Tanning, Frida Kahlo y Max Ernst.[84]

Entre los años 1930 y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) el arte se definió completamente con el art deco, arte que se encargó de retratar la sociedad industrial y las ideas retrofuturistas de la primera mitad del siglo XX.[88] En la música, entre los años 1940 y los años 1960, comienza la prosperidad del pop tradicional, el blues, el soul, el swing, el boogie-woogie, el swing jazz, el jump blues, el swingfox, el rock and roll, el country y el folk.[ cita requerida]

El post-modernismo fue la corriente filosófica, artística, social y política que siguió al modernismo, corriente que se ve envuelta en la sociedad moderna de consumo. Esta corriente engloba un periodo temporal entre los años 1940 y los años 2010, es decir, es el modelo cultural, social y político que se encuentra vigente hasta nuestros días. Esta corriente, en los temas artísticos, se encuentra principalmente divida en otros estilos como: el expresionismo abstracto (representación conceptual, subjetiva o abstracta de un tema), el pop art (representación de la vida cotidiana de la cultura occidental) y el minimalismo (representación conceptual de un tema a través de la sencillez y la anti-forma). La literatura del postmodernismo es una de las principales precursoras de la revolución sexual, a través de autores como: William S. Burroughs, Vladimir Nabokov, Theodore Sturgeon, Gore Vidal, John Updike y Philip Roth.[93]

Literatura

La literatura modernista se ubica temporalmente entre las últimas dos décadas del siglo XIX y las primeras tres décadas del siglo XX, caracterizada por la interpretación emocional, el individualismo, la profundidad filosófica, la crítica social y la representación moral o psicológica de los personajes (stream of consciousness). Como precursores del modernismo se encuentran autores y poetas como: Fyodor Dostoyevsky con obras como Crime and Punishment (1866) y The Brothers Karamazov (1880), Walt Whitman con Leaves of Grass (1855), Charles Baudelaire con Les Fleurs du Mal (1857) y August Strindberg con To Damascus (1900).[ cita requerida]

En la literatura modernista se identifican exponentes reconocidos como: Franz Kafka con The Metamorphosis (1906), Ezra Pound con Ripostes (1912), Andrei Bely con Petersburg (1913), Guillaume Apollinaire con Alcools (1913), Dorothy Richardson con Pointed Roofs (1915), T. S. Eliot con The Love Song of J. Alfred Prufrock (1916), W. B. Yeats con Wild Swans at Coole (1917), Luigi Pirandello con Six Characters in Search of an Author (1921), F. Scott Fitzgerald con The Great Gatsby (1925) y William Faulkner con The Sound and the Fury (1929).[95]

Las reformas morales sobre el comportamiento sexual humano de principios del siglo XX se promovieron, principalmente, a través de la literatura, fundamentando nuevas actitudes y respuestas morales sobre el adulterio, el amor libre, la masturbación, la prostitución, el cortejo, el puppy love, el sexo premarital, el amor entre diferentes estratos socio-económicos, la homosexualidad y la bisexualidad. Exponentes y precursores de la revolución sexual fueron: Colette con Claudine à l'École (1900) y Chéri (1920), André Gide con L'immoraliste (1902) y Les Faux-monnayeurs (1925), D. H. Lawrence con Sons and Lovers (1913) y Lady Chatterley's Lover (1928), James Joyce con A Portrait of the Artist as a Young Man (1916) y Ulysses (1922), Virginia Woolf con Mrs Dalloway (1925), Radclyffe Hall con The Well of Loneliness (1928), Henry Miller con Tropic of Cancer (1934) y Christopher Isherwood con Sally Bowles (1937). En la literatura gay que correspondió a la cultura closet anterior a los disturbios de Stonewall se encuentran novelas como: Querelle de Brest (1946) de Jean Genet, Forbidden Colors (禁色, Kinjiki) (1951) de Yukio Mishima, Giovanni's Room (1956) de James Baldwin.[96]

La generación beat correspondió a un movimiento contracultural de la literatura post-modernista que se caracterizó completamente por su temática transgresora que incluía temas como el sexo premarital, el incesto, la pedofilia, la homosexualidad, la desobediencia civil, el abuso de sustancias y la prostitución.[99]

En la literatura postmodernista porsperan temáticas regulares como la ficción de explotación a través de novelas que definieron completamente el rumbo de la revolución sexual como: Couples (1968) de John Updike, Myra Breckinridge (1968) de Gore Vidal y Portnoy's Complaint (1969) de Philip Roth.[101] En otro tipo de divulgaciones, el manual Everything You Always Wanted to Know About Sex (But Were Afraid to Ask) (1969) de David Reuben se convierte en uno de los primeros manuales sexuales que entran dentro de la divulgación popular.[ cita requerida]

Pulp, comic books y exploitation

El pulp es un formato de encuadernación que predominó durante la primera mitad del siglo XX por su producción barata, también es reconocido como un género literario de consumo popular que predominó entre los años 1900 y los años 1950, género que se caracterizó por su temática fantástica que incluían diversos elementos de la ficción de explotación (inglés: exploitation; género de la ficción que se caracteriza por su contenido lascivo, relacionado con el comportamiento sexual humano, la violencia, el crimen y el consumo de drogas).[102]

Portada de Spicy-Adventure Stories: The Barbarian (1934).

El pulp surge a partir de los penny dreadfuls y las dime novels que se producían en las últimas décadas del siglo XIX, historias que solían contener una temática Western y Men's Adventure, y que frecuentemente se desarrollaban en contextos relacionados con el Gold Fever.[106]

En los años 1910 se populariza el cómic como un formato de divulgación popular que era publicado distintivamente en periódicos; estos cómics narraban historias fantásticas principalmente enfocadas al público infantil, tal como Little Nemo de Winsor McCay, a diferencia del pulp que estaba plenamente enfocada a un consumo adulto. La técnica del diseño en el cómic influenció la adaptación del pulp a dicho formato, derivando en el diseño de portadas y arte interior con intenciones eróticas y formas pin-up.[107]

En la década de los 20's se popularizan las Tijuana Bibles (Biblias de Tijuana o Dirty comics) como cómics underground propios de la Gran Depresión de los años 1920. Las Tijuana Bibles tenían la particularidad de incluir personajes animados y caricaturas registradas en contextos sexualmente explícitos.[102]

El comic book despega con gran popularidad a partir de los años 1930, convirtiéndose en un formato de destino popular apto para todo tipo de edades por incluir temáticas variadas. En los años 1930 surge el cómic con temática de superhéroes, común en los cómics americanos y notablemente influenciado por la literatura pulp de ciencia ficción. A partir de la década de los 30's aparecen títulos como Flash Gordon (1934) de Alex Raymond, Mandrake the Magician (1934) y The Phantom (1936) de Lee Falk.[111]

En años de la revolución sexual predominó la literatura pulp homoerótica, literatura surgida en los últimos años de la década de los 40's, cuyas variantes binarias son la literatura pulp gay y la literatura pulp lésbica. Estas historias se caracterizaron por su temática homoerótica en la que intervenían personajes sexualmente atractivos envueltos en situaciones altamente eróticas o violentas.[112] En los años 1960 surge la publicación de cómics gay, por parte de Tom of Finland, cuyos trabajos se caracterizaron por la representación exagerada de hombres hipermasculinos con genitales y nalgas desproporcionadas en actos sexualmente explícitos y situaciones de domination.

Entre los años 1950 y 1960 aparecen cómics de temática erótica que incluían diversos temas sociales como el sexo premarital, la prostitución y el homoerotismo en una manera más real y madura, a diferencia de las revistas de pulp de la ficción de explotación que mostraban los temas de una manera irreal o sensacionalista; aunque principalmente predominaron cómics fantásticos, futuristas o sobreestilizados de bad girls, cuyo diseño era particulamente enfocado al hombre heterosexual y solía incluir temas como el sexo explícito y el lesbianismo, tal como los cómics de Bill Ward. La introducción de temas sociales relacionados con el sexo predomina entre los años de la revolución sexual, abandonando los convencionalismos sociales de la censura en los medios de difusión popular de la década de los 50's.[113] Algunos cómics relevantes en la revolución sexual de los años 1960, pertenecientes a esta corriente incluyen: Barbarella (1962) de Jean-Claude Forest, Valentina (1965) de Guido Crepax, Jodelle (1966) de Pierre Bartier y Guy Peellaert, Uranella (1966) de Pier Carpi y Floriano Bozzi y Vampirella (1969) de Forrest J Ackerman.

Cine

Se le conoce como Pre-code Hollywood al periodo cinematográfico entre 1920 y 1934 en el que la producción cinematográfica en Estados Unidos no se regía bajo ningún parámetro de censura en los medios audiovisuales, siendo frecuente la representación de diversas temáticas lascivas como el sexo explícito, la violencia y el consumo de drogas. Los años de producción cinematográfica del Pre-code se ven influenciados por la temática de la literatura pulp comercial entre las clases inferiores de Estados Unidos en los años de los Roaring Twenties. El periodo de producción de cinematografía obscena terminó con la aplicación definitiva del Código Hays para regular los parámetros de definieron la producción audiovisual hasta 1967 que negaban el retrato de promiscuidad y violencia en las películas.[114]

A partir de los años 1910 surge una extraña manera de propaganda social en el cine denominada cautionary (traducido al español como precautorio) que retrataba diversos temas sociales socialmente inaceptados para la época como el mestizaje, la fornicación, la homosexualidad, el crimen, la promiscuidad, el aborto y el consumo de drogas para prevenir a la audiencia de esas situaciones. Las películas gozaban de gran popularidad por su carácter prohibido que se comenzó a explotar el concepto y se convirtieron en uno de los primeros enfoques del cine de explotación. Este género se dedicó principalmente a la difusión de películas para padres de familia, con la aparente intención de mostrar la vida "pecaminosa" que pueden llevar sus hijos si no se les impone disciplina, además de ilustrar de los riegos a los que se está susceptible la juventud. Gran parte de los títulos pertenecientes a este género se encuentran actualmente como películas perdidas debido a que se no se encuentran en el archivo cinematográfico general o debido a que sus estudios productores desaparecieron. Las películas más conocidas en la actualidad que pertenecen a este género son: Marihuana (1936), Reefer Madness (1936), The Lawtown Story (1942), Mom and Dad (1947) y She Shoulda Said No! (1949).[115]

Promocional de Attack of the 50 Foot Woman (1958).

Entre los años 30's también se desarrolla el cine homoerótico experimental, el cual normalmente contenía alusiones a la sexualidad humana y el erotismo, resaltando algunos aspectos como el sexo explícito, la masturbación, la sodomía, la fornicación y el homoerotismo; algunas películas de culto de estas características incluyen Lot in Sodom (1933) y Fireworks (1947).[116] Sin embargo, la temática LGBT en el cine prosperaría hasta el establecimiento definitivo del cine de explotación en los años 1960 y el new queer cinema en los años 1980.

El periodo del cine clásico de Hollywood fue el periodo en el que se produjeron gran cantidad de títulos cinematográficos que eran altamente reconocidos por la audiencia y altamente remunerados debido a la reciente cotidianidad del cine. El periodo del Pre-code comenzaba a ser abandonado debido a los estragos de la Segunda Guerra Mundial, por lo que de nuevo comenzaba a sexualizarse la producción fílmica en películas comerciales, en los que se encuentran algunos títulos de películas como: The Seven Year Itch (1955), Cat on a Hot Tin Roof (1958), Some Like It Hot (1958), Lolita (1962), Scorpio Rising (1963) y The Leather Boys (1964); todos ellos, títulos controvertidos por contener un subtexto relacionado explícitamente con la sexualidad. Es hasta 1967 que se abandona por completo el Código Hays que censuraba la producción cinematográfica y reaparecen diversos géneros del cine de explotación con temas altamente lascivos.[117]

Se le conoce como cine B a aquellas producciones cinematográficas que presentan baja producción debido a la poca inversión económica que se denota en la trama y los efectos especiales. Algunas películas del cine B consideradas como películas de culto incluyen: Bride of the Gorilla (1951), Forbidden Planet (1954), Creature from the Black Lagoon (1954), The Amazing Colossal Man (1957), Invasion of the Saucer Men (1957), Attack of the Crab Monsters (1957), The Blob (1958), Attack of the 50 Foot Woman (1958) y The Little Shop of Horrors (1960). Algunas películas del cine Z son normalmente consideradas como las peores películas de la historia y suelen incluir películas como: Glen or Glenda (1953), Plan 9 from Outer Space (1956) y Santa Claus Conquers the Martians (1964).[118] Este tipo de películas regularmente contenían una estética que hoy es considerada como camp, contenían, además, diversos elementos eróticos y, debido a su poca producción, resultaban estéticamente insignificantes o públicamente limitadas (razón por la que son un antecedente relevante en el desarrollo del cine de explotación que predominó en la revolución sexual).

Segunda Guerra Mundial

En la Primera Guerra Mundial, las mujeres desempeñaron un papel importante en el desarrollo de la guerra a través de asistencia clínica y la manufactura, estableciendo sus servicios en el cuidado clínico de heridos de guerra como parte activa de los home-fronts (estrategia militar que predicó la asistencia militar a distancia) y como mano de obra en la fabricación de armamentos. Durante la primera guerra, las mujeres se especializaron en los cargos públicos del gobierno (transportistas, asistentes en el correo y como trabajadoras en las fábricas pertenecientes al gobierno), debido a la gran demanda de cuerpos militares masculinos. Esta decisión política sirvió como una nueva identidad femenina que permitió a la mujer "sentirse como un miembro civil productivo". Esta asistencia social de la mujer hacia el gobierno influenció la decisión política de la concesión del voto femenino en los años 1910 y los años 1920.[119]

Afiche de Rosie the Riveter de Westinghouse Electric, We Can Do It! por J. Howard Miller (1943).

La Segunda Guerra Mundial permitió una participación mucho más activa que conflictos anteriores; las mujeres comenzaron a ocupar más puestos directamente relacionados con lo militar, más alejados de los puestos de asistencia del home-front en la Primera Guerra Mundial. En Estados Unidos, las mujeres se incorporaron como auxiliares de transporte aéreo ( Air Transport Auxiliary; ATF), como miembros de las fuerzas de asistencia aérea ( Women's Auxiliary Air Force; WAAF), como miembros del ejército de salvación ( Salvation Army; SA), como miembros de asistencia terrestre ( Auxiliary Territorial Service; ATS) y como miembros del servicio militar voluntario ( Women's Voluntary Service for Civil Defense; WVSCD). En el desarrollo de la guerra, los puestos que eran regularmente ocupados por mujeres eran variados, ya que podían ser de bajo impacto como: el cuidado clínico de heridos, la enfermería, la cocina, las comunicaciones militares, la asistencia en el estacionamiento aéreo, la recepción, la decodificación, los servicios de ubicación, los servicios de almacén, el espionaje, la asistencia a las tropas y la vigilancia de los campos de concentración; en cambio, había otro tipo de actividades consideradas de alto impacto como: la manufactura de armas, los servicios mecánicos, el maquinismo y la operación de ensamblaje aéreo.[120]

En la primera mitad del siglo XX, la homosexualidad y el transgénero (considerado como homosexualidad o como parte de ella) seguían considerándose actos no naturales propios de desórdenes mentales, lo que derivó en diversas teorías de tratamientos alternativos del psicoanálisis que sugerían la cura de la homosexualidad y el transgénero con terapia de choques y terapia de aversión. En Alemania se congregan una serie de grupos sociales que defendían la homosexualidad y advocaban su derecho a ejercerla durante las últimas décadas del siglo XIX y los primeras décadas del siglo XX en un movimiento filosófico conocido como Primer movimiento homosexual. En la Segunda Guerra Mundial se concentran diversos grupos de odio dentro del Partido Nazi que perseguían y marcaban a homosexuales con el triángulo rosa.[122]

Tras la Segunda Guerra Mundial comienzan a aparecer distintas visiones políticas que comenzaron a aceptar parcialmente el transgénero y la homosexualidad en Estados Unidos y el este de Europa, dicho movimiento es conocido como Movimiento homófilo, lo que en años posteriores derivó en juntas para le concesión de derechos civiles a personas homosexuales y transgénero.[121]

Prostitución, educación sexual y penicilina

Propaganda estadounidense advirtiendo el contagio de enfermedades de transmisión sexual por prostitutas (1940).

Durante la Segunda Guerra Mundial se estableció la prostitución como un mecanismo anti-deserción que procurara la salud emocional y las necesidades sexuales de los hombres que se encontraban en los puntos de batalla, lo que resultó en el establecimiento de prostíbulos especializados. Los prostíbulos alemanes en la Segunda Guerra Mundial fueron establecimientos específicamente diseñados para los prisioneros políticos que eran reunidos en los campos de concentración para realizar labores forzadas; estos prostíbulos tenían la intención de funcionar como incentivos para aumentar la productividad laboral de los prisioneros, sin embargo, estos eran principalmente frecuentados por oficiales de alto rango debido al esfuerzo físico y al sobreagotamiento que se imprimía en los prisioneros. Las mujeres de confort, en Japón, fueron mujeres obligadas a laborar como prostitutas personales de los miembros del ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial.[123]

La sífilis y la gonorrea eran padecimientos frecuentes entre los cuerpos militares de diversas naciones involucradas en los conflictos bélicos, lo que derivaba en la ausencia médica o la muerte de los militares. Esta epidemia era atribuida a la poca información sexual que existía en los militares que frecuentaban los servicios de prostitutas, por lo que se implementaron medidas de reclusión y de propaganda política para tratar de reducir la tasa de contagio de enfermedades de transmisión sexual. Esta alerta de salud provocó pánico social que resultó en la inspección médica o esterilización de mujeres para confirmar si presentaban alguna enfermedad venérea, además, permitió la comercialización abierta de la pornografía entre las tropas de diversos países como una alternativa segura a la prostitución.[124]

Alexander Fleming es reconocido como el responsable del descubrimiento de la penicilina, sin embargo es hasta 1941 que se establece como un medicamento oficial debido a la eficacia que registró en la aniquilación de bacterias en experimentos comandados por Howard Walter Florey y Ernst Boris Chain. La demostración de la eficacia de la penicilina contra la sífilis no se produjo hasta el año 1943, en medio de la Segunda Guerra Mundial, regitrando su máxima popularidad como tratamiento seguro contra este padecimiento alrededor de 1945, cuando la penicilina comienza a ser producida globalmente.[127]

Portada de Yank, the Army Weekly con Betty Anne Cregan (1945).

Pornografía

La pornografía en la Segunda Guerra Mundial funcionó como un incentivo emocional para los soldados masculinos heterosexuales que se encontraban en algún tipo de servicio, combate o vigilancia militar.[123]

El cinematógrafo y las técnicas de filmación registraron un completo mejoramiento a partir de los últimos años de la década de los 30's, el avance en la calidad de imagen, el aumento en el promedio de cuadros tomados en un segundo y el desarrollo de la tecnología technicolor permitieron la comercialización de nuevos formatos de video. Esta misma popularidad en el video produjo también, la popularidad en los videos pornográficos, aunque estos ya habían sido desarrollados experimentalmente desde los primeros años de vida del video en el siglo XIX.[124] Este tipo de videos eran experimentales, de muy baja producción artística y, regularmente, sólo se limitaban al softcore, al sexo vaginal y al sexo oral.[ cita requerida]

En la difusión publicitaria y las revistas eróticas se populariza el arte pin-up (fotografía o ilustración de personas, regularmente mujeres, en posiciones sugerentemente eróticas) como una forma menos explícita que la pornografía. Este tipo de arte era un morale booster entre los miembros del servicio militar de Estados Unidos, utilizado como un incentivo popular y como una forma publicitaria para motivar el enlistamiento de hombres en los cuerpos militares.[123]

Contrario a la difusión abierta del arte pin-up, también se desarrollaron otro tipo de publicaciones que explotaron el semi-desnudo como una técnica publicitaria. El beefcake comienza a tomar gran popularidad entre la secreta identidad homosexual debido a sus portadas de tono erótico que presentaban hombres semi-desnudos realizando actividades atléticas; aunque este tipo de publicaciones enfocadas al deporte y al fitness se dedicaron principalmente al público masculino general, tuvieron una gran popularidad entre la identidad homosexual de la cultura closet.[129]

Estudios queer

Esta sección únicamente contiene estudios sobre la homosexualidad que fueron postulados en siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, por lo que resultan científicamente insignificantes en el estudio moderno del origen de la orientación sexual.[132]

Richard von Krafft-Ebing clasificó a la homosexualidad en Psychopathia Sexualis (1886) como una neurosis cerebral que se manifestaba como paraesthesia (deseo sexual mal dirigido), es decir, sugirió que la homosexualidad, al igual que otras expresiones sexuales como el sadomasoquismo y la pedofilia, eran manifestaciones mal dirigidas del deseo sexual.[134]

Eugen Steinach fue el primer científico en proponer el origen biológico de la homosexualidad, al proponer que la sexualidad y la orientación sexual eran definidas por la secreción testicular, hoy conocida como testosterona. En 1912 realizó implantes testiculares en cobayas hembra y observó que esta transferencia gonádica resultaba en el desarrollo de comportamientos top-play en los ejemplares hembra que habían sido implantados con testículos de ejemplares macho. Años más tarde intentó demostrar el origen gonádico de la homosexualidad en humanos, al reproducir un experimento similar; su experimento consistió en el trasplante de los testículos de un hombre homosexual en un hombre heterosexual, en un intento por convertir al hombre heterosexual en homosexual.[138]

Los artículos de Freud más relevantes sobre la conducta hosexual fueron publicados en Tres Ensayos Sobre la Teoría de la Sexualidad (1905) y Algunos Mecanismos Neuróticos sobre Celos, Paranoia y Homosexualidad (1922). Freud consideraba que los humanos nacían con una orientación sexual predeterminada en una disposición natural de la orientación sexual bisexual, la cual se unificaba en heterosexualidad u homosexualidad de acuerdo a las asimilaciones psicológicas del objeto sexual en la identidad familiar.[140]

La homosexualidad femenina según la perspectiva de Freud fue analizada en el ensayo La Psicogénesis de un Caso de Homosexualidad en una Mujer (1920), en donde describe el caso de una mujer joven que es sometida a terapia de reorientación sexual y de psicoanálisis por sus padres, en espera de que alguno de estos métodos la "curara" del lesbianismo. En el ensayo, Freud plasma sus consideraciones de que la homosexualidad no era una enfermedad o un problema neurótico y que la terapía no presenta ningún tipo de resultado exitoso.[141]

En la tradición psicoanalítica de la escuela freudiana (seguidores académicos de las teorías propuestas por Freud) se establece la homosexualidad como un producto de diversos eventos que sufre un individuo en las etapas del desarrollo psicosexual, en donde no ocurre una madurez heterosexual debido a una repercusión en alguna de estas etapas.[144]

Informe Kinsey

La homosexualidad era considerada como un desorden poco frecuente en la sociedad hasta los años 1950. A finales de los años 1940 y los primeros años de 1950, Alfred C. Kinsey publica distintos ensayos basados en recopilaciones y encuestas sobre el comportamiento sexual humano en un contexto moderno, distinto de las nociones tradicionales que soportaban la moral victoriana conservadora. Los estudios de Kinsey fueron revolucionarios por reconsiderar la frecuencia de los componentes sexuales de la naturaleza humana. En 1948 publica el libro Sexual Behaviour in the Human Male (Comportamiento sexual en el humano masculino), seguido cinco años más tarde por una contraparte llamada Sexual Behaviour in the Human Female (Comportamiento sexual en el humano femenino), todo como una respuesta a las cuestionantes modernas del comportamiento sexual humano en estudios de la Universidad de Indiana.

El resultado de la investigación de ambos libros es conocido como Informe Kinsey, en él se plasman distintas estadísticas que refieren al comportamiento sexual de una muestra poblacional masculina y una muestra poblacional femenina. La moral condenó dichos resultados por incluir estadísticas que no solían ser consideradas en informes sobre la sexualidad humana, el informe incluía frecuentes reseñas sobre la homosexualidad y la sexualidad adolescente. Los hallazgos referían principalmente a la orientación sexual y los componentes de su determinación psicológica, demostrando la frecuencia de la homosexualidad y la bisexualidad en la sociedad y los deseos o experiencias sexuales homosexuales en la población heterosexual (tomando en cuenta varias muestras de distintos estratos socio-económicos).[145]

Kinsey reportó en Sexual Behaviour in the Human Male (1948) lo siguiente:

  • El 37 % de los hombres reportó haber experimentado un orgasmo homosexual en la posadolescencia.
  • El 13 % de los hombres reportó haber sentido deseos homosexuales.
  • El 25 % de los hombres reportó haber tenido experiencias homosexuales "no incidentales" (de poca regularidad) en la posadolescencia y la etapa adulta.
  • El 18 % de los hombres reportó haber mantenido relaciones homosexuales y heterosexuales en un balance promedio.
  • El 10 % de los hombres reportó tener conducta estrictamente homosexual en un periodo mínimo de tres años.
  • El 4 % de los hombres manifestó una conducta estrictamente homosexual durante toda su vida, después de la adolescencia.
  • El 1.5 % de los hombres fueron clasificados en la categoría "X" para clasificar a la nula respuesta en los espectros de heterosexualidad u homosexualidad (asexualidad). Kinsey reportó los siguientes porcentajes: hombres solteros sin matrimonios anteriores, 3-4 %; hombres en matrimonio, 0 %; hombres con matrimonios anteriores, 1-2 %.

Kinsey reportó en Sexual Behaviour in the Human Female (1953) lo siguiente:

  • El 13 % de mujeres reportó haber experimentado un orgasmo homosexual en la posadolescencia.
  • El 3 % de las mujeres reportó tener conducta estrictamente homosexual en un periodo mínimo de tres años.
  • Kinsey reportó mujeres bajo la categoría "X" para aquellas personas que no clasificaban bajo los espectros de heterosexualidad u homosexualidad. Kinsey reportó lo siguiente: mujeres solteras sin matrimonios anteriores, 14-19 %; mujeres en matrimonio, 1-3 %; Mujeres con matrimonios anteriores, 5-8 %.

Cultura closet y camp

Cultura clóset es un término popular utilizado para definir la cultura del secretismo en el periodo clóset de la historia LGBT, periodo ubicado temporalmente entre la segunda mitad del siglo XIX y el año 1969; dicho periodo comprende la conformación oficial de la identidad popular homosexual en la sociedad victoriana, hasta el año de la revolución sexual en el que ocurrieron los disturbios de Stonewall.[148]

Fotografía de una pareja de lesbianas (c. 1900).

La homosexualidad, la bisexualidad y el transgénero han atravesado distintas perspectivas a través de las eras del desarrollo humano, involucrando en algunas ocasiones la normalidad de la sexualidad humana o la visión discriminatoria de la naturaleza homosexual y transgénero, condenando los actos producidos por tal naturaleza como el sexo anal y el transvestismo. En el periodo de las civilizaciones clásicas, la homosexualidad formaba un patrón de comportamiento que no necesariamente traía implicaciones legales, ni el rechazo social, aunque ciertas implicaciones sexuales como el bottom y el malakos representaban una forma de rechazo social ya que eran implicaciones únicamente atribuidas a los esclavos.[150]

En el siglo XVIII se creía que el afeminamiento era inmoral y antisocial como la masturbación y la sodomía; también era percibido como un atributo de la aristocracia de la época por las excentricidades materiales que rodeaban la vida de la clase acomodada. En el siglo XIX se magnifica la expresión de distintas identidades transgénero asimiladas en el teatro de variedades. Debido a las anteriores aseveraciones estereotípicas comienza a surgir una relación entre la aristocracia, el buen gusto y el afeminamiento; características cristalizadas en el arquetipo del glamour contemporáneo, el dandy. Debido a los cargos legales contra Oscar Wilde en 1895 de sodomía y comportamiento inaceptable por su homosexualidad y su personalidad de dandy afeminado, nace un sentimiento social que comenzó a relacionar el afeminamiento como atributo de la homosexualidad y como atributo en personas que tienen una inclinación artística (comenzando el estereotipo contemporáneo que relaciona el afeminamiento con la homosexualidad y el gusto artístico).[148]

En el siglo XIX la homosexualidad se convierte en una identidad popular más allá de la naturaleza de los actos sexuales, es decir, nace una nueva identidad social entre los grupos populares que se identificaban plenamente con la orientación sexual homosexual o el queer.[21]

Las identidades transgénero como el transvestismo y el drag florecen como un pretexto del teatro de variedades del siglo XIX para satirizar los roles de género tradicionales, por lo que frecuentemente se incluían en obras de cabaré, pantomime, burlesque o vaudeville.[153]

En el siglo XX la sociedad homosexual vivía en secreto, frecuentando lugares underground especializados en reunir a la clientela homosexual, o simplemente reunir clientela segregada socialmente (afroamericanos, prostitutas, etcétera), ubicándose en cabarés, casas de baño, dance clubs, jazz clubs y speakeasies. Esta misma cultura permitió el desarrollo de códigos de comportamiento, argot y claves específicas en la indumentaria que permitieron la dirigida identificación de personas homosexuales o transgénero.[154]

Durante la Segunda Guerra Mundial se vivió un ambiente general de homosocialidad con hombres en los puntos de batalla y mujeres en el servicio económico de los home-fronts, este ambiente representó una etapa importante en la cultura clóset y la formación de la comunidad LGBT como una identidad social y política. Al final de la Segunda Guerra, en Estados Unidos, la retirada militar permitió el asentamiento de los homosexuales en las concentraciones urbanas de la costa como Nueva York y San Francisco.[155]

El matrimonio heterosexual se convierte, en la cultura clóset, en un ideal de presión social para los homosexuales de dejar de ser perseguidos o rechazados socialmente.[154]

Estudios de Masters y Johnson

Los Estudios de Masters y Johnson son las investigaciones hechas por William H. Masters y Virginia E. Johnson sobre los mecanismos de respuesta sexual humana, la psicología sexual y el disgnóstico y tratamiento de disfunciones sexuales. Estos estudios se realizaron entre los años 1950 y los años 1990.[156]

Basados en los estudios de sexología anteriormente publicados por Alfred Kinsey, Masters y Johnson realizaron diversas investigaciones de observación directa en un laboratorio de análisis, contrario a los estudios de Kinsey que se basaron principalmente en la investigación demográfica a través de entrevistas personales. Sus trabajos iniciales de investigación, entre 1957 y 1965, fueron publicados en Human Sexual Response (1966). Esta compilación de estudios de sexología incluye el análisis de la recurrencia sexual, las prácticas sexuales y la orientación sexual de distintas muestras poblacionales pertenecientes a distintos estratos socio-económicos y categorías de edad, incluyendo el análisis de la sexualidad de adolescentes, la sexualidad durante el matrimonio y los hábitos de masturbación de la población general.[157]

El ciclo de respuesta sexual fue definido en Human Sexual Response (1966), a través de cuatro fases principales: la fase de excitación ( excitación inicial), la fase meseta (excitación completa), la fase orgasmo (fase en la que ocurre el orgasmo) y fase de resolución (fase posterior al orgasmo). Masters y Johnson también definieron otros fenómenos sexuales como el periodo rafractario post-eyaculativo (periodo del ciclo de respuesta sexual masculina en el que son imposibles los orgamos adicionales después de la eyaculación). Otros fenómenos orgánicos estudiados por Masters y Johnson fueron los padecimientos y respuestas sexuales características que son catalogadas bajo disfunciones sexuales, tales como la pérdida de respuesta sexual con la edad, la eyaculación precoz, la disfunción eréctil, el vaginismo y el desorden de deseo sexual hipoactivo; a este tipo de disfunciones, Masters y Johnson, establecieron nuevos métodos psicoanalíticos para su tratamiento.[157]

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