Revolución filipina

Revolución filipina
Malolos congress.jpg
Fotografía del congreso revolucionario de Filipinas en el siglo XIX en Malolos. Aguinaldo finalmente firmó la Constitución el 21 de enero de 1899, tras introducir cambios y ser aprobada por el congreso.
Fecha 18961898
Lugar Filipinas
Resultado Expulsión de los españoles, salvo de Manila, en manos estadounidenses. Inicio de la Guerra Filipino-Estadounidense.
Beligerantes
Philippines flag 1st official.png Rebeldes filipinos miembros del Katipunan Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg España
Comandantes
Andrés Bonifacio,
Emilio Aguinaldo
Gobernador General Fermín Jáudenes
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La Revolución filipina fue un conflicto armado entre el gobierno colonial español y los insurrectos filipinos del Katipunan, fundado por Andrés Bonifacio, que si bien terminó con el dominio español sobre el archipiélago, sirvió como inicio de la Guerra Filipino-Estadounidense.

Antecedentes

En el siglo XIX, y en plena crisis colonial española, la metrópoli miró hacia el Pacífico como la fórmula para aliviar sus males en los dominios americanos. Esta situación se produjo fundamentalmente al concluir la Guerra de los Diez Años en Cuba (1868-1878), cuando muchas inversiones se reorientaron hacia Filipinas, porque se creyó que un lugar tan lejano no podría interesar a la nueva potencia emergente en el panorama mundial, Estados Unidos.

Haciéndose eco de estas inquietudes el ministro de marina, Santiago Durán, manifestó que la recolonización de Filipinas era indispensable para España. En esos momentos, cuando la península estaba "a punto de ver desaparecer su proponderancias en las Antillas", aparecían nuevas oportunidades en Extremo Oriente. Según Durán, se abrían "las puertas de un imperio marítimo, fuente de inagotable prosperidad y de riqueza". Para la promoción del mercado filipino se organizó una exposición en Madrid en 1887, y un año después, en el seno de la Exposición Universal de Barcelona, Filipinas tuvo su propio pabellón.

Por otra parte, se había producido un hecho que acortaba enormemente las distancias. En 1869 se inauguró el canal de Suez. A partir de entonces, la travesía entre España y Filipinas duraba de veinte a treinta días, dependiendo de las condiciones meteorológicas. El suceso también tuvo una notable trascendencias para Barcelona, porque se convirtió en el puerto español que recibía todo el tráfico marítimo procedente del Pacífico.

Los tres Ilustrados filipinos más célebre en el siglo 19 - Jose Rizal, Marcelo del Pilar, y Mariano Ponce.

Estas esperanzas fijadas por los hombres de negocios españoles en el archipiélago del Pacífico tenían su fundamento. La economía filipina era dinámica y su nivel de vida sólo resultaba equiparable, en aquella zona, al de Japón, de manera que los productos manufacturados en la metrópoli eran consumidos por los habitantes de la colonia, cosa que no ocurría en Cuba. Pero también había factores que no se tuvieron en cuenta. Por ejemplo, que los chinos controlaban el comercio y los negocios y que existía una poderosa oligarquía local. Una muestra de ellos fue el Banco Español Filipino, fundado en 1851 y primera entidad financiera moderna del continente asiático. Sin embargo, el control de la firma estaba en manos chinas y filipinas, de tal forma que nunca hicieron demasiado caso de las necesidades de las autoridades coloniales.

Los siglos de dominación española no fueron siempre tiempos de paz. Hasta 1896, las tropas españolas, que también nutrían sus filas con regimientos isleños, resolvieron los levantamientos contra la ocupación sin excesivos problemas. Pero el germen de la revuelta estaba sembrado. Las manifestaciones de descontento se canalizaron a través de la aparición de determinadas asociaciones en la última década del siglo XIX. Unas tuvieron un carácter vagamente autonomista y hallaron simpatías entre los demócratas y los masones españoles, como la Liga Filipina, fundada por José Rizal en 1892. Rizal, político e intelectual pretendía que el archipiélago abandonase el régimen colonial para integrarse a las instituciones españolas. Muchas, sin embargo, optaron por una vías más radical, como sucedió con la Venerable Sociedad Suprema de los Hijos del Pueblo, conocida en el idioma tágalo como Katipunan. Se trataba de una sociedad secreta constituida por revolucionarios e independentistas para conseguir la emancipación sin descartar los medios violentos, en contraste con el pacifismo de Rizal. El grupo, con Emilio Aguinaldo como líder más destacado, tenía tres grandes objetivos: luchar por la soberanía de Filipinas, promover una sociedad más solidaria y defender y extender los valores democráticos.

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