Revolución del Parque

Revolución del Parque
R90 Barricada civica.jpg
Fecha Del 26 de julio de 1890
al 29 de julio de 1890
Lugar Actual Plaza Lavalle
Bandera de Ciudad de Buenos Aires Buenos Aires
Flag of Argentina.svg  Argentina
Causas Crísis económica
Fraude electoral
Conflicto Levantamiento cívico-militar contra el gobierno de Miguel Ángel Juárez Celman
Resultado Triunfo militar del gobierno y político (parcial) de los sublevados
Consecuencias
  • Renuncia de Juárez Celman
  • Amnistía a los sublevados
  • El PAN mantiene el gobierno
  • La UC sale fortalecida políticamente
Partes enfrentadas

Unión Cívica
Bandera de Argentina
Gobierno Nacional
Figuras líderes
Civiles

Milicianos

Militares

Civiles

Militares

Policía

Unidades involucradas
Escarapela de la Unión Cívica.svg Milicianos
  • Cívicos Buenos Aires
  • Legión Ciudadana

Seal of the Argentine Army.svg Columna Norte

  • Regimiento 9º de Infantería
  • Regimiento 11º de Caballería
  • Batallón 10º de Infantería
  • Cadetes del Colegio Militar

Seal of the Argentine Army.svg Columna Sur

  • 5º Batallón de Infantería

Escudo Armada Argentina.svg Puerto de La Boca

  • Crucero Patagonia
  • Crucero Villarino
  • Torpedera Maipú
  • Monitor Los Andes
EscudoPFA.png Policía leal
  • Departamento Central
    de Policía
  • Seal of the Argentine Army.svg Soldados leales
Fuerzas involucradas
2500 milicianos
1300 soldados
3000 policías
S/D soldados leales
Saldo
~ 300 a 1500 muertos y heridos
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La Revolución del Parque, también conocida como Revolución de Latinoamerica, fue una insurrección cívico-militar producida en la Argentina el 26 de julio de 1890 dirigida por la recién formada Unión Cívica, liderada por Leandro Alem, Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y Francisco Barroetaveña, entre otros. La revolución fue derrotada por el gobierno, pero de todos modos llevó a la renuncia del presidente Miguel Juárez Celman, y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Pellegrini y el teniente Agustín Maldonado.

Antecedentes

El presidente Juárez Celman estaba muy desprestigiado en 1890.
Francisco Barroetaveña convocó a la juventud a formar la Unión Cívica.
Leandro Alem, cabeza de la revolución, nombrado presidente provisional.
Aristóbulo del Valle: como senador agitó la revolución desde su banca.
El General Manuel J. Campos fue el jefe militar de la revolución.

En 1889 la Argentina estaba convulsionada: una grave crisis económica se había prolongado por dos años, causando una brusca caída de los salarios, desocupación y un reguero de huelgas nunca antes visto. La presidencia del General Julio Argentino Roca ( 1880- 1886) había sido sucedida por la de su cuñado, Miguel Juárez Celman, cuyo gobierno se caracterizó por las denuncias de corrupción y autoritarismo. Sus opositores llamaban a esa gestión el Unicato.

El 20 de agosto de 1889 apareció en el diario La Nación un artículo titulado " ¡Tu quoque juventud! En tropel al éxito", firmado por Francisco Barroetaveña, que sacudió a la opinión pública y a la juventud en particular, donde condenaba la ausencia de principios morales y el apoyo de ciertos jóvenes al entonces presidente Miguel Juárez Celman diciendo:

En medio de este general desgobierno, o del imperio de este régimen funesto, que suprime la vida jurídica de la nación reemplazándola por el abuso, se sienten los primeros trabajos electorales para la futura presidencia, asegurándose que el Presidente actual impondrá al sucesor que se le antoje, pues dispone del oro, de las concesiones y de la fuerza necesaria para enervar los caracteres maleables y sofocar cualquier insurrección.

El artículo en La Nación llevó a la formación de un grupo juvenil alrededor de Barroetaveña que, a su vez, convocó a un gran mitin el 1 de septiembre de 1889 en el Jardín Florida de la ciudad de Buenos Aires donde se constituyó como Unión Cívica de la Juventud, con el fin de aglutinar al amplio espectro de opositores al régimen de Miguel Juárez Celman, sostenido por el oficialista Partido Autonomista Nacional.

El 15 de diciembre de 1889, la Unión Cívica de la Juventud inauguró un club cívico en la parroquia de San Juan Evangelista de la Ciudad de Buenos Aires, con un mitin realizado en el Teatro Iris. Al finalizar el acto, los cívicos fueron atacados con armas de fuego por parte de un grupo parapolicial enviado por el gobierno. La policía presente en el lugar, lejos de detener a los atacantes, reprimió violentamente a los asistentes al acto. El hecho causó una gran indignación pública y es mencionado como el desencadenante más inmediato de la revolución.[1]

Aristóbulo del Valle cuenta que, pocos días después, Leandro Alem, Mariano Demaría y él, tomaron la decisión de levantarse en armas. La razón inmediata era "impedir la sumisión sin esperanza al régimen de Juárez".[2] Al grupo inicial se sumaron Juan José Romero, Miguel Navarro Viola y Manuel Ocampo.

En esos días llegó también de Europa el general Manuel J. Campos, un militar de plena confianza de Bartolomé Mitre. Del Valle, entonces, decidió contactarlo para sumarlo a la revolución e incorporar así al mitrismo. La respuesta de Campos fue contundente:

Cuenten conmigo y avísenme en el momento oportuno.[2]

En forma paralela a los contactos secretos que preparaban la conspiración, la Unión Cívica de la Juventud conducida por Barroetaveña, buscaba ampliar sus bases de apoyo popular en la Ciudad de Buenos Aires, organizando un partido político más amplio: la Unión Cívica. El propósito declarado era:

“formar un gran partido de coalición política que vencería en las luchas eleccionarias, o en el campo de la acción, si los gubernistas burlaban los derechos del pueblo, con fraudes o violencia”.[3]

En enero de 1890, la crisis económica se siguió agravando. Las obligaciones a término no pudieron ser pagadas y se produjo una corrida bancaria. El pánico llevó a los comerciantes a subir los precios de los artículos de primera necesidad y la población se empobreció súbitamente. El 2 de febrero hubo elecciones locales, pero prácticamente nadie se presentó a votar. El diario El Nacional tituló al día siguiente:

Las elecciones de ayer tendrán un epitafio: aquí yace el derecho electoral.[4]

El descontento de la población se generalizó y encontró rápidamente al presidente Juárez Celman como chivo emisario.

El 13 de abril de 1890 se realizó un gigantesco mitin para fundar la Unión Cívica. La convocatoria fue firmada prácticamente por todos los sectores opuestos al gobierno a través de sus máximos representantes. Allí estaban desde el ex presidente Bartolomé Mitre y sus seguidores, de tendencia conservadora oligárquica, hasta los líderes católicos José Manuel Estrada y Pedro Goyena, que se oponían activamente al laicismo del gobernante Partido Autonomista Nacional. Entre los convocantes hay jóvenes como Juan B. Justo, que pocos años después fundaría el Partido Socialista de Argentina, y el abogado Francisco Barroetaveña que había movilizado a los jóvenes progresistas de clase media de Buenos Aires. Pero también estaba Bernardo de Irigoyen, que se había alejado del oficialismo, el historiador y ex rector de la Universidad de Buenos Aires Vicente Fidel López, el histórico general Juan Andrés Gelly y Obes, el empresario Mariano Billinghurst, y por supuesto la que fuera el ala popular del alsinismo, Leandro Alem y Aristóbulo del Valle. Leandro Alem resultó elegido presidente de la Unión Cívica.

La creación de la Unión Cívica finalizó con una enorme marcha hacia la Plaza de Mayo. En la primera fila iban tomados del brazo Mitre, Alem, del Valle, Vicente López y Estrada. A poco de iniciada, millares de pobladores se sumaron a la marcha, que llenaron las calles del centro de la ciudad y la convirtieron en el primer acto político de masas de la historia argentina contemporánea.[5] La manifestación produjo una seria crisis política en el gobierno y la renuncia inmediata de todo los ministros.

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