Revolución de Chuquisaca

La Revolución de Chuquisaca fue el levantamiento popular ocurrido el 25 de mayo de 1809 en la ciudad de Chuquisaca (actualmente Sucre), perteneciente al Virreinato del Río de la Plata. La Real Audiencia de Charcas, con el apoyo del claustro universitario y sectores independentistas, destituyeron al gobernador y formaron una junta de gobierno.

El movimiento, fiel en principio al rey Fernando VII de España, fue justificado por las sospechas de que el gobierno planeaba entregar el país a la infanta Carlota Joaquina de Borbón, pero desde los comienzos sirvió de marco para el accionar de los sectores independentistas que propagaron la rebelión a La Paz, donde se constituiría la Junta Tuitiva. Reprimido violentamente este último y más radical levantamiento, el movimiento de Chuquisaca fue finalmente deshecho.

Para la historiografía independentista hispanoamericana este acontecimiento suele ser conocido como el Primer Grito Libertario de América.[1]

Antecedentes

Invasión francesa a España

La familia de Carlos IV.

El 18 de octubre de 1807, las tropas francesas al mando del general Junot entraron a España, aliada del Primer Imperio francés. Napoleón Bonaparte tenía como objetivo primario ocupar el Reino de Portugal que se resistía a implementar el Bloqueo Continental contra Gran Bretaña.

El 27 de octubre de 1807 el ministro Manuel Godoy firmó el tratado de Fontainebleau, por el que España comprometía su apoyo al ataque. No obstante, las fuerzas de Junot fueron tomando el control efectivo de ciudades y puntos estratégicos del país, lo que movió a la casa real a retirarse a Aranjuez (Madrid) y planear su emigración a América, siguiendo la estrategia de la corte portuguesa que tras la entrada de los franceses a su país, el 23 de noviembre de 1807, se había trasladado a Brasil.

Al conocerse el rumor, el 17 de marzo de 1808 se produjo el Motín de Aranjuez, que forzó la renuncia de Godoy y la abdicación de Carlos IV en su hijo Fernando VII. Ante los sucesos, el 23 de marzo los franceses ocuparon Madrid y Napoleón ordenó el traslado a Bayona a la familia real.

El 2 de mayo se produjo en Madrid un levantamiento de la población sangrientamente reprimido, mientras que el 6 de mayo, en los sucesos conocidos como las Abdicaciones de Bayona, Fernando reconoció a su padre como rey legítimo, por lo que — dado que éste había cedido sus derechos a Napoleón — la corona recaía en el emperador, quien designó a su hermano José Bonaparte como el rey de España e Indias.

Juntas de Gobierno en España

Ni el renunciamiento ni el abyecto servilismo que demostró Fernando fueron suficientes para mover a la población a aceptar el cambio dinástico. El 25 de mayo se constituyó la primera junta de gobierno en Oviedo, Asturias, y con diferencias de días surgieron otras, provinciales o locales, en Murcia, Villena, Valencia, León, Santander, La Coruña, Segovia, Valladolid, Logroño, etc.[2]

El 27 de mayo de 1808, Sevilla creó su propia junta con el nombre de Junta Suprema de España e Indias, que pretendía — al igual que las restantes — gobernar en nombre de Fernando VII y preservar sus derechos al trono, política que la llevó a declarar la guerra a Napoleón el 17 de junio.[3]

En esas circunstancias, en 1809, primero en Chuquisaca, y luego en muchas otras ciudades americanas bajo el dominio del Imperio español, detonó una crisis política a causa de la crisis institucional en la metrópoli y de las tensiones revolucionarias que venían madurando en las sociedades coloniales.

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