Revolución de 1820

Por liberal, de Francisco de Goya, uno de los dibujos del álbum D (1803-1824),[2]

Revolución de 1820 o Ciclo prerrevolucionario de 1820 son los nombres con que la historiografía ha designado al conjunto de procesos revolucionarios que tuvieron lugar en Europa alrededor de 1820. Fue la primera de las llamadas oleadas o ciclos revolucionarios que sacudieron Europa con posterioridad a las Guerras Napoleónicas y que se repitieron sucesivamente en las de 1830 y las de 1848.

Sus ejes ideológicos fueron el liberalismo y el nacionalismo. Dado que los países más afectados fueron los del sur de Europa (los episodios de otras zonas, como Alemania o Francia, fueron de mucha menor importancia), con España como epicentro de un movimiento que se extendió a Italia y Portugal,[4]

Las revoluciones de 1820 surgieron como reacción a la Restauración que se produjo como consecuencia de la derrota de la Francia revolucionaria, y que suponía el restablecimiento del Antiguo Régimen y la aplicación de los principios legitimistas del Congreso de Viena de 1815, confiados a la fuerza y determinación intervencionista de la Santa Alianza. Esta alianza de las monarquías absolutas finalmente consiguió evitar la posibilidad de una generalización del contagio revolucionario y sofocó los focos revolucionarios. Ante la desigualdad de fuerzas, como forma de organización de los revolucionarios de 1820 predominó la conspirativa, a través de sociedades secretas, similares a la masonería, como los carbonarios.

Aunque pueden detectarse alteraciones anteriores, el movimiento revolucionario que suscitó el contagio y en varios casos la imitación explícita (incluso del texto constitucional), fue el pronunciamiento de los militares liberales españoles que inició el llamado trienio liberal. Las revoluciones de Portugal e Italia (especialmente en el Piamonte y en Nápoles) fueron las siguientes. Con mucha más lejanía en tiempo y espacio, también hubo movimientos de muy distinta naturaleza en el Imperio ruso ( Revuelta Decembrista de 1825). El caso más peculiar fue Grecia, donde en 1821 se pueden datar los inicios del movimiento por la independencia griega, proclamada en 1822; y que fue la única de las revoluciones de este ciclo en tener éxito, gracias al apoyo de las potencias europeas contra el Imperio Otomano.

Incidentes previos en otras zonas de Europa

Desde la derrota de Napoleón fueron frecuentes las revueltas o movimientos revolucionarios de carácter liberal en todos los países europeos, incluso en países, como Inglaterra, que no pueden calificarse de monarquías absolutas.

Alemania

Manifestación de estudiantes durante el Festival de Wartburg de 1817.

Fue la primera zona en experimentar movimientos de protesta contra la nueva situación política europea, aunque no desencadenasen de momento movimientos revolucionarios de envergadura. El Sacro Imperio Romano-Germánico, institución de origen medieval e inoperante en la práctica, había dejado de existir en 1806, sustituido por la Confederación del Rin diseñada por Napoleón. En su lugar, el Congreso de Viena creó en 1815 la Confederación Germánica, bajo la presidencia del Imperio austríaco. El nacionalismo cultural, herencia del romanticismo, estaba en auge en Alemania y se fue convirtiend ㏑á——‚ #REDIRECCIÓN [[#REDIRECCIÓN [[#REDIRECCIÓN [[ ]]]]]]‘, superando el estatus de la Confederación Germánica.

En 1817, el Festival de Wartburg conmemoraba el tercer centenario de la publicación de Las 95 tesis por Lutero en la puerta de la catedral de Wittenberg; y durante las celebraciones hubo manifestaciones nacionalistas que presentaban a Lutero como un patriota alemán.

A partir de 1818 hubo agitaciones estudiantiles de carácter liberal y nacionalista protagonizadas por corporaciones de estudiantes llamadas burschenschaften. En 1819, en Mannheim, Karl Ludwig Sand, un estudiante perteneciente a una de dichas corporaciones, asesinó "por traidor a la patria alemana" al dramaturgo August von Kotzebue. El estudiante fue detenido y ejecutado. Mediante los Decretos de Karlsbad del 20 de septiembre de 1819 el canciller austriaco Metternich prohibió estas corporaciones estudiantiles en los territorios de la Confederación Germánica e impuso vigilantes en las universidades y una férrea censura de prensa. Se desencadenó una fuerte represión de los elementos nacionalistas y liberales alemanes, lo que impidió que la agitación se transformara en una insurrección revolucionaria. La situación se mantuvo en calma hasta 1830.

Masacre de Peterloo, 16 de agosto de 1819.

Inglaterra

El movimiento radical que pretendía la transformación democrática de la monarquía parlamentaria británica tuvo su episodio más violento en la Masacre de Peterloo del 16 de agosto de 1819.[5]

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