Retablo ayacuchano

Retablo ayacuchano

El retablo ayacuchano es una de las expresiones de arte más reconocidas y un ejemplo del alto nivel de maestría que han alcanzado los artesanos del Ayacucho, en el Perú.

Historia

El término retablo proviene del latín retro-tabulum (“detrás de la mesa o altar”), que fue posteriormente abreviado como retabulum. Este término refiere al hecho que los primeros 'retablos' eran puestos detrás de los altares de las iglesias católicas tanto en España como en Latinoamérica.

La tradición española de tener altares portátiles y nacimientos, también conocidos como "belenes" fue muy bien acogida en el mundo andino. Estas cajas contenían santos y otras efigies sagradas y eran usadas para cuidar las viviendas y a los viajeros que las llevaban consigo. El antecedente más cercano al retablo actual es el Cajón de San Marcos, patrón del ganado. Hasta ahora, el san marcos se usa para presidir el ritual de la herranza, o fiesta de Santiago, y para convocar a los espíritus que viven en las montañas. Pero el retablo siguió evolucionando.

En la década de 1940, artistas ayacuchanos e intelectuales limeños de la corriente indigenista impulsaron el renacer de este arte. El artista popular andino se cuida de transmitir sus técnicas y secretos, restringiendo la transmisión de ellos a sus descendientes y unos cuantos discípulos, quienes deben permanecer años dentro del taller para poder dominar plenamente todas las técnicas. El retablo lleva mucho trabajo y uno de los aspectos básicos es el de la preparación de la pasta para el moldeado de las figuras.

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