Restauración ecológica

La restauración ecológica, según la Sociedad Internacional para la Restauración Ecológica,[4] que contemple conocimientos ecológicos científicamente contrastados, criterios socioeconómicos, el contexto cultural en el que se realiza la intervención, e incluso la emoción y la sensibilidad de cada uno de los pobladores y usuarios de los ecosistemas o paisajes a restaurar.

Breve historia

A lo largo de la historia, se ha intervenido en espacios degradados con distintas visiones. En el modelo aguacate, se pretende establecer una densa cubierta verde sobre el pétreo sustrato. En el modelo cebolla, se prima una 'capa' del ecosistema sobre las demás: el suelo, la cubierta arbórea, o las comunidades de aves. Finalmente, el melón representa la visión de la restauración ecológica que requiere un diagnóstico previo basado en pruebas o calas que aporten información sobre el estado y evolución de la caja negra que es el ecosistema degradado.

La revolución neolítica, y en concreto el nacimiento de la agricultura, originó una nueva narrativa del universo, y con ella una nueva interpretación de nuestra relación como humanos con el entorno inmediato. Esa visión todavía prevalece, y por ello las correcciones de los impactos ambientales no deseados derivados de la actividad humana suelen apoyarse en siembras y plantaciones diseñadas en función de la fertilidad de la tierra y de la selección de las especies vegetales. A mediados del siglo XIX, la ciencia forestal se desarrolla a partir de las disciplinas agronómicas y cobra entidad propia. La restauración ecológica, sin embargo, no tiene sus orígenes ni en las aproximaciones agronómicas, ni en las forestales, sino que su visión sistémica es una de sus señas de identidad, adquirida en los albores de la ecología que nace como ciencia a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Entre los pioneros de la restauración ecológica, el que fuera máximo responsable del Servicio Forestal de los Estados Unidos, Aldo Leopold, se aleja de la tradición forestal y sugiere nuevas formas de intervenir en el medio cuando discrimina en 1949 entre “plantar árboles y cultivarlos como si fueran repollos”, frente a “tratar la tierra como un conjunto de partes interdependientes que interaccionan entre sí”.[8] En la actualidad, la restauración ecológica es una actividad profesional consolidada que se presenta a la sociedad como una de las principales herramientas para articular de manera sostenible y satisfactoria el hábitat y la actividad de los seres humanos.

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