Resolución de problemas

La resolución de problemas es la fase que supone la conclusión de un proceso más amplio que tiene como pasos previos la identificación del problema y su modelado. Por problema se entiende un asunto del que se espera una solución que dista de ser obvia a partir del planteamiento inicial. El matemático G. H. Wheatley lo definió de forma ingeniosa: «La resolución de problemas es lo que haces cuando no sabes qué hacer».[1]

La resolución de problemas reside principalmente en dos áreas: la resolución de problemas matemáticos y la resolución de problemas personales —en los que se presenta algún tipo de obstáculo a su resolución—,[2]​mientras que los fundamentos son estudiados en psicología del pensamiento, ciencia cognitiva y teoría de la decisión.

Esquema del proceso de resolución de problemas. Basado en Sol, HG (1984). «El papel emergente de simulación basado en la investigación de sistemas de apoyo a las decisiones».[3]

Utilidad

El término «resolución de problemas» se utiliza en muchas disciplinas, a veces con diferentes puntos de vista, a menudo con diferentes terminologías. Por ejemplo, se trata de un proceso mental en psicología, un proceso computarizado en informática, y un proceso de trabajo en negocios.[4]

Los problemas también se pueden clasificar en dos tipos diferentes para su resolución:[5]

  • Problemas mal o poco definidos: son aquellos que no tienen objetivos claros o caminos evidentes de solución.[5]
  • Problemas bien definidos: tienen objetivos específicos y caminos de solución claramente definidos.[5]

Psicología

En psicología, la resolución de problemas se refiere a un estado voluntario de llegar a una «meta» definitiva en una condición presente que, o bien todavía no se ha alcanzado directamente, o la misma está muy lejos, o requiere de lógica más compleja para poder encontrar una descripción de las condiciones faltantes o pasos necesarios para alcanzar la meta.[6]​Dentro de esta disciplina la resolución de problemas es la parte final de un proceso más amplio que también incluye: identificación y determinación del problema.

Considerada como la más compleja de todas las funciones intelectuales[ cita requerida], la resolución de problemas ha sido definida como un proceso cognitivo de alto nivel que requiere de la modulación y control de habilidades más rutinarias o fundamentales.[7]

Mientras que la resolución de problemas está presente desde el inicio de la evolución humana, especialmente en la historia de las matemáticas,[8]

Psicología clínica

Las tareas de laboratorio por sí solas pueden ser útiles para explicar los pasos lógicos y el razonamiento que subyacen en la resolución de problemas, sin embargo, por lo general omiten la complejidad y la valencia emocional de los problemas del «mundo real». En psicología clínica, los investigadores se han centrado en el papel de las emociones en la resolución de problemas,[10]​Dentro de esta conceptualización, la resolución de problemas humanos se compone de dos procesos relacionados:

  • Orientación de problema, enfoque motivacional / actitud / afectiva ante las situaciones problemáticas.
  • Habilidades para solucionar problemas.

Trabajando con personas que sufren de lesiones en el lóbulo frontal, los neuropsicólogos han descubierto que las deficiencias en el control emocional y el razonamiento se pueden remediar, mejorando la capacidad de las personas lesionadas para resolver los problemas cotidianos con éxito.[10]

Ciencias cognitivas

El trabajo experimental temprano de psicología Gestalt en Alemania sitúa el inicio del estudio de la resolución de problemas —por ejemplo, Karl Duncker en 1935 con su libro Zur Psychologie des produktiven Denkens (La psicología del pensamiento productivo).[13]

La elección innovadora de tareas sencillas se basó en una solución óptima claramente definida por períodos cortos de tiempo para su resolución, lo que hizo posible para los investigadores rastrear los pasos de los participantes en el proceso de resolución de problemas. La asunción subyacente de los investigadores era que las tareas simples, como las Torres de Hanói, se corresponden a las principales propiedades «reales» en los problemas y por lo tanto la característica del proceso cognitivo en los intentos de los participantes para resolver problemas simples sería la misma que para los problemas del «mundo real». Se utilizaron problemas simples por razones de conveniencia con la expectativa de que serían posibles las generalizaciones dentro de problemas más complejos. Tal vez el trabajo más conocido en esta línea de exploración es la investigación de Allen Newell y Herbert A. Simon.[15]

Ciencias de la computación y Algoritmia

En ciencias computacionales y en la parte de inteligencia artificial que se ocupa de algoritmos («algorítmica»), la resolución de problemas abarca una serie de técnicas conocidas como algoritmos, heurística, análisis de causa raíz (ACR), entre otros. En estas disciplinas, la resolución de problemas es parte de un proceso más amplio que abarca la determinación de problemas, deduplicación de datos, análisis, diagnóstico, y reparación.

Ingeniería

La resolución de problemas se utiliza en ingeniería, cuando los productos o procesos fallan, y se requiere de tomar una acción correctiva para prevenir más fallos. También se puede aplicar a un producto o proceso antes de que ocurra un fallo en el evento, es decir, cuando un problema potencial puede ser predicho y analizado, y se aplica una mitigación por lo que el problema nunca se produce en realidad. Técnicas tales como análisis modal de fallos y efectos se pueden utilizar para reducir proactivamente la probabilidad de que ocurran problemas.

La ingeniería forense es una técnica importante del análisis de fallos que consiste en trazar los defectos del producto y sus fallas. La acción correctiva puede ser usada para evitar futuros errores. La ingeniería inversa busca descubrir la lógica original de resolución de problemas, utilizado el desarrollo de un producto mediante su empleo.

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