Resiliencia (ecología)

Después de un incendio, el ecosistema forestal tiene una cierta capacidad de "cicatrizarse" para recuperarse. Esta resiliencia ecológica varía con el contexto biogeográfico e histórico.
El oeste de Nueva Orleans, seis meses después del paso del huracán Katrina.

Resiliencia es el término empleado en ecología de comunidades y ecosistemas para indicar la capacidad de estos de absorber perturbaciones, sin alterar significativamente sus características de estructura y funcionalidad; pudiendo regresar a su estado original una vez que la perturbación ha terminado.[1]​ Por regla empírica general, se ha observado que las comunidades o los ecosistemas más complejos —que poseen mayor número de interacciones entre sus partes—, suelen poseer resiliencias mayores, ya que existe una mayor cantidad de mecanismos autoreguladores.

La capacidad de resiliencia de un ecosistema está directamente relacionada con la riqueza de especies y el traslado de las funciones ecosistémicas. Es decir, que un sistema en el cual sus integrantes tengan más diversidad y número de funciones ecológicas, será capaz de soportar de mejor manera una perturbación específica.

La resiliencia se define como la capacidad de un sistema para retornar a las condiciones previas a la perturbación.[5]

Resiliencia en el diseño de paisajes

Se entiende el diseño de paisajes como el diseño intencional de edificaciones, paisajes, comunidades y regiones siendo responsables de las vulnerabilidades que presentan. Para el Instituto del Diseño Resiliente, ocupar la resiliencia en los diseños implica enfocarse en lo práctico, en las soluciones aterrizadas.[7]​ tomando en cuenta las variables tanto ambientales como sociales-culturales que los modifican, ya que entendemos al paisaje como algo dinámico. Si bien la cultura es la que moldea al planeta transformando las fronteras es entonces el territorio el medio por el cual estas culturas humanas se consolidan, según Carl O. Sauer.

Desde los años 1970 el arquitecto paisajista escocés, Ian L. McHarg replanteó el diseño y planeación de paisaje con la recuperación del genius loci[8]​ ligado directamente con la valoración de los elementos sujetos a un cambio, a la temporalidad.

Para el Instituto del Diseño Resiliente, estos elementos se miden en principios que fungen como la directriz que el diseñador sigue para lograr identificar, conocer y aplicare este tipo de diseño en sus métodos para llevar a cabo algo que brinde un beneficio ambiental y social.