Reserva natural integral y mixta Laguna de Rocha

Reserva natural integral y mixta Laguna de Rocha
Espejo de agua de Laguna de Rocha.jpg
Espejo de agua en la Reserva Natural
Situación
Nombre original Reserva Natural Integral y Mixta Laguna de Rocha
País Flag of Argentina.svg  Argentina
División Buenos Aires
Subdivisión Esteban Echeverría
Ecorregión Pampeana
Localidad más cercana Monte Grande, Nueve de Abril, El Jagüel, Ezeiza
Datos generales
Administración Provincial
Grado de protección Integral
Fecha de creación Diciembre de 2012
Legislación Ley Provincial Nº 14.488 (Modificada por Ley Provincial Nº 14.516)
Visitantes No habilitada al público
Superficie 630 ha sobre 1400 reclamadas[2]
Sitio web
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La reserva natural integral y mixta Laguna de Rocha se encuentra a 11 km del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y a 33 km de Capital Federal. Ubicada en el partido de Esteban Echeverría, provincia de Buenos Aires, Argentina, limitada por la Autopista Ricchieri, Av. Fair, y Villa Transradio. Antiguamente estaba habitada por los Querandíes, hoy desaparecidos. La reserva natural de la Laguna de Rocha se compone de un conjunto de espejos de agua y sus inmediaciones, en un territorio de más de 1000 hectáreas.[3]

Historia

Batalla de Corpus Christi

En febrero de 1536 las naves de la expedición de Pedro de Mendoza llegaron al Río de La Plata, llamado "Mar dulce de Don Juan Díaz de Solís”. La primera población, según el ingeniero Eduardo Madero en su libro "Historias del puerto de Buenos Aires”: "...fue fundada en los terrenos al margen del riachuelo de los navíos...luego fue trasladada y reedificada en una loma de mayor altura y extensión..." debido a que la creciente del río, era una terrible amenaza para el Real (nombre que se le dio al asentamiento).

Algunos autores, como es el caso del historiador Guillermo Furlong,[4] sostiene que el Real se estableció a la altura del actual puente Gral. José Félix Uriburu (Barrio de Nueva Pompeya) y que se eligió para el desplazamiento de la ciudad, el lugar más apropiado: "...una sección profunda y alejada de la costa del Río de la Plata para los navíos, y un altiplano a media milla, para la población, lo que actualmente corresponde a las manzanas donde se levanta el policlínico penna y edificios públicos"

Luego de encontrar en lugar ideal para emplazar el Real, se procedió al desembarco de los setenta y dos caballos y yeguas q llegaron con vida, de los cien que fueron embarcados en Sanlucar de Barrameda y a la construcción de corrales para su protección y mantenimiento, usando árboles de tala y espinillo del lugar. Se dedicaron además a la construcción de algunos ranchos utilizando los materiales que les proveía el lugar. Los españoles toman conciencia de que no están solos en estas tierras. Los Querandíes, nativos del lugar, se hacen presentes en las cercanías del Real y sus alrededores, quedando asombrados por la vestimenta que portaban los expedicionarios, sus caballos, armas y sus naves.

Ulrico Schmidl, cronista de la expedición de Don Pedro de Mendoza, afirma que "...los susodichos Querandis nos han traído diariamente al Real durante catorce días su escasez en pescado y carnes...", de esta manera nuestros originarios se comportaron amable y servicialmente con los expedicionarios, y si bien era escasa la comida, esto se debía más bien a la precariedad con que contaban en cuanto a sus armas de caza y pesca para abastecer al gran contingente de hombres que habían llegado a sus tierras. Pasados los catorce días los nativos cortaron el contacto. Don Pedro de Mendoza, tomo como iniciativa enviar en calidad de alcalde a Juan Pavón junto a dos soldados, para recorrer el lugar en busca de información respecto del paradero de los nativos. Es posible que el repentino alejamiento de los Querandíes respecto del Real, haya sido a causa de un mal comportamiento o atrevimientos por parte de los soldados, tanto hispanos como de otras nacionalidades que acompañaban la expedición, más que por el trabajo extra que realizaban al momento de cazar y pescar, para abastecer a los visitantes.

Ulrico Schmidl, cronista de Pedro de Mendoza

Según el cronista, la ubicación de los querandíes era a cuatro leguas del Real, en un lugar que se suponen actualmente las inmediaciones del Río de La Matanza y la Ruta Provincial Nro 4 o Camino de cintura, frente al fraccionamiento de lotes del Barrio de San Sebastián, localidad de 9 de Abril, en una gran lomada de ombues donde se han ubicado actualmente restos de un importante asentamiento indígena de notable riqueza arqueológica.

Juan Pavón, recorre las cuatro leguas surcando las orillas del Riachuelo de los Navíos, hasta alcanzar y divisar las tolderías de los querandíes. Al tratar de entablar trato con ellos, no se dirige de la manera más adecuada y amigable, por lo que regresa al Real, rechazado y apaleado por parte de los querandíes, quienes ya no toleraban este comportamiento agresivo de su parte. Ya en el Real, Pavón provoca un alboroto tal por lo ocurrido en las tolderías Querandíes, que Pedro de Mendoza, agravado por una enfermedad, toma la decisión de enviar a su hermano Don Diego de Mendoza en su lugar, y a un grupo de soldados hacia el asentamiento Querandí para dar un escarmiento y apalearlos en represalia por lo ocurrido.

Don Diego de Mendoza reúne a 300 infantes y 30 jinetes, poniendo en marcha el ejército, que fue guiado por Juan Pavón en el recorrido hacia las tolderías aborígenes. Tras la llegada del ejército al mando de Don diego de Mendoza, los Querandíes quedan asombrados una vez más por la presencia que imponen los soldados con sus vestimentas, las banderas flameando y sus caballerizas al frente, todo tan deslumbrante a su mirada. Aun así se preparan en su mejor posición para atacar, y se esconden tras los juncales refugiándose en las tierras pantanosas cercanas al río.[5]

Los soldados perciben las posiciones de los Querandíes y se deciden a avanzar por las zonas donde es posible atravesar el río. Montando sus caballos dan paso al frente y para su sorpresa las tierras pantanosas atrapan a sus caballos hasta la cintura y con ellos a sus jinetes. En ese preciso momento, los Querandíes, hacen uso de la "bola arrojadiza" mostrando su destreza con una de las mejores armas a la hora de defenderse, logrando así manipular a sus presas. Se produce una lucha violenta y terminante, que tuvo como saldo un total de treinta y cinco victimas, entre ellas, la muerte de Don Diego de Mendoza, sus dos primos los hermanos Pedro y Luis Benavidez y otros infortunados capitanes. Este encuentro fue el primero de carácter armado del historial del Río de La Plata, ocurrido el 15 de junio de 1536, denominado Combate de Corpus Christi, en referencia al día de la ceremonia cristiana.[6]

Según y con fundamentos de historiadores, cronistas e investigadores, en el paso de todo este tiempo, se puede afirmar que el encuentro entre Don Diego de Mendoza y los Querandíes se produjo en inmediaciones de la Laguna de Rocha, en las orillas del arroyo de igual nombre, a poca distancia del Río de La Matanza y en los campos que luego del año 1758 fueron propiedad de la estancia "Los Remedios" perteneciendo al partido de Esteban Echeverría entre 1913 y 1945. [6] Es importante señalar que tanto la toldería de Querandíes encontrada por Juan Pavón en 1536, en la expedición al mando de Don Pedro de Mendoza y en 1580 la gente de Don Juan de Garay, fue hallada en la gran lomada de ombues, cercanas al actual Barrio de San Sebastián, en la localidad de 9 de Abril, donde se han encontrado actualmente restos de notable valor arqueológico. Para dar por sentada la información que fue detallada recientemente, citaremos datos de algunos historiadores, cronistas e investigadores que han dejado a través del paso del tiempo indicios y fundamentos que encierran la justificación de que fue en nuestro territorio donde alguna vez hace más de 500 años fueron enfrentados españoles y querandíes.

El historiador Rvdo. Guillermo Furlong[4] afirma que: "...el Real no pudo estar ni en San Telmo, ni en la vuelta de Rocha, ni en Retiro..." como afirman numerosos y otros tantos historiadores. Fijo "...una sección profunda y alejada de la costa del Río de La Plata para los navíos, y un altiplano a media milla para la población, o sea la manzana o manzanas donde ahora se levanta el policlínico Penna y otros edificios públicos..."

Ulrico Schmidl, cronista en la expedición de Don Pedro de Mendoza, informa que los Querandíes atacaron la ciudad "...quemando también cuatro barcas grandes, pues estos barcos estaban surtos hasta media legua de la misma..." corroborando así el acierto de Furlong. Por otra parte discrepa con la opinión del académico Enrique de Gandia y no acepta que el lugar del combate puede vincularse con la Batalla del Río Lujan, señalando que si bien a principios del siglo XVI en Germania se conocían once variantes para dar equivalencia a una legua (desde 1.470 metros a 3.200 metros), en la patria de Schmidl (Baviera) el uso corriente de la legua era del orden de los 1.470 metros, lo que dan un total de 5.880 metros para el recorrido de cuatro leguas, agregando que "desde la actual Plaza de Mayo hasta Lujan la distancia es de 60.000 metros".

El ingeniero Eduardo Madero, asegura que "... me parece exacto que el origen del nombre del Río Lujan, es debido a haber muerto en su margen derecha, después del mencionado combate (se entiende, el de Corpus Christi) el referido Pedro de Lujan..."[7]

Buenos Aires a poco de fundada; 1536.

Ruy Díaz de Guzmán, celebre cronista de indias, dice con exactitud que el combate de Corpus Christi "...tuvo lugar cerca de la vega del río y sobre un arroyo que servía de desagüe a una laguna situada a tres leguas de la recién fundada Buenos Aires..."[8]

El jesuita Nicolás del Techo en sus escritos históricos que datan del siglo XVII, hace mención del combate y cita la misma laguna.

El sacerdote Pedro Lozano, en sus recopilaciones también coincide con el precursor relator Ruy Díaz de Guzmán.

Eduardo Madero, además de coincidir con estos últimos realiza sus investigaciones y a través de sus conocimientos como ingeniero, mide y calcula el lugar donde se desarrolló dicho combate de Corpus Christi, afirmando al respecto que "...todo hace presumir que fuera en la parte superior del riachuelo y la laguna próxima a la actual Estancia "Los Remedios", en el partido de Lomas de Zamora...”[6]

Para poner aún más en claro lo expresado, la famosa estancia "Los Remedios" fundada en 1758 se hallaba en lo referente a sus campos, tras el actual Arroyo Ortega y que el camino al pago de San Vicente dividía a los dos partidos de Cañuelas y Lomas de Zamora. Madero para reforzar su punto de vista, se valió no solo de la información recogida por los primeros cronistas sino también que fue ayudado por la tipografía del terreno que no ofrece otra laguna que aquella a la cual se refería.

Don Pedro de Mendoza abandono el real que había construido y regreso a España, luego de soportar el fracaso de su expedición al Río de La Plata. La ciudadela quedó despoblada alrededor de 1541 y cumpliéndose las disposiciones de Don Domingo Martínez de Irala, se produce el traslado de los últimos pobladores a la ciudad de Asunción, quedando solamente siete caballos y cinco yeguas sueltos en la húmeda llanura.[ cita requerida]

El 11 de junio de 1580, cuarenta y cuatro años después de la fracasada expedición de Don Pedro de Mendoza, llega al Río de La Plata Don Juan de Garay, con mandato de fundador junto a una expedición de setenta y cuatro vecinos reunidos en Asunción a los cuales les prometió tierras, estancias, caballos e indígenas en función de bien de pago o premio. Luego de repartir los bienes materiales, decidió realizar un censo de aborígenes, para determinar la cantidad que habitaban la región, tarea a desempeñar por el nombrado Sargento Mayor Juan Ruiz de Ocaña.

En el año 1583, se descubre al primer Cacique, y esta bien claro y consta debidamente en el título de la encomienda otorgada al Sargento Mayor Juan Ruiz de Ocaña, por el Teniente Gobernador Don Antonio de Torres Pineda, el día 15 de junio de 1583, y dice: "...señalo y nombro un casique llamado telomian condie El qual fue el primer casique que se descubrió quatro leguas desta ciudad El Riachuelo arriba donde se tubo una cruda guerra con el y su gente..." (Según texto y ortografía original).

Condie y su hijo Diego se opusieron a las pretensiones de los nuevos fundadores, lo que concluyo en un choque de armas entre Querandíes y los soldados de Ruiz de Ocaña, por lo desigual y sangriento nomino para siempre a nuestro río limítrofe, como "Río de La Matanza". "... esta derrota significo para el indígena la pérdida de su libertad y su inclusión como esclavo del altivo español..." palabras del historiador matancero Alfonso Corso.

Se puede observar que estos Querandíes junto a su cacique estaban igualmente a cuatro leguas de Buenos Aires, a la misma distancia que señalo Schmidl en 1536, y que el nuevo combate el llamado de "La Matanza" se produjo en la misma área y cercana a donde ocurrió el combate de Corpus Christi, frente a tierras que tiempo después pertenecieron a la Estancia "Los Remedios".

En el año 1984, el señor Daniel Conlazo, con el apoyo del señor Rogelio Ponsard y nuestro historiador local, Pedro Rubén Campomar realizaron un estudio en el llamado Yacimiento arqueológico Ezeiza III" donde se produjo el hallazgo de material lítico y un hermoso real de plata acuñado en Potosí. [6]

Espada de Bracamonte

Espada de Bartolomé de Bracamonte.

A fines del siglo pasado, dentro del predio de la estancia Los Remedio, limitada con el actual arroyo Ortega y la Laguna de Rocha, un paisano encontró enterrada la hoja de una espada de origen toledano, sin guarnición, sin puño y sin pomo. La hoja fue pulida y tras eliminar el óxido, se pudieron percibir en ella dos inscripciones grabadas tanto al dorso como al frente de la misma, leyéndose “Pro Fide et Patria” –Por la Fe y por la Patria- de un lado y “Bartolomé de Bracamonte”, del otro.

Félix Faustino Outes, celebre antropólogo, historiador y lingüista, estudio exhaustivamente la espada junto con su equipo, llegando a la siguiente conclusión:

“Creemos que aquella espada, seguramente abandonada en la pampa solitaria, donde cayo su dueño, es el testimonio de más valor para que podamos afirmar que el combate del 15 de junio de 1536, tuvo lugar en las márgenes del Río de la Matanza y más o menos próximo al sitio que indico el Señor Madero."

¿Quién fue Bartolomé de Bracamonte? Ruy Díaz de Guzmán lo cita como capitán de Pedro de Mendoza en “Anales del Descubrimiento, Población y Conquista del Río de la Plata” durante el relato de la batalla de Corpus Christi:

“A este fin salieron 300 soldados de infantería y 12 a caballo con los capitanes Perafán de Ribera, Francisco Ruiz Galán y don Bartolomé de Bracamonte” (Capítulo XI)[8]

“Los capitanes que llevaban la vanguardia no perdieron terreno por dar lugar a que saliesen los de a caballo a tiempo que la infantería estaba ya desbaratada toda y muerto don Bartolomé de Bracamonte, siguiendo Perefán de Ribera que peleaba con espada y rodela con toda la fuerza de los enemigos” (Capítulo XI)[8]

“Aunque desordenada la infantería, y muertos los bravos D. Bartolomé de Bracamonte y Perefán de Ribera, se sostuvo la vanguardia hasta el arribo de la caballería” (Capítulo III)[8]

Estos párrafos descartan, además, la hipótesis manejada en un primer momento según la cual Bartolomé de Bracamonte no fue el dueño si no su fabricante (Campomar durante un viaje a Toledo pudo saber que el apellido Bracamonte esta íntimamente ligado a la fabricación de armas blancas). Sin embargo el origen de los Bracamonte de esta historia, es probablemente la ciudad de Peñaranda de Bracamonte, en la Provincia de Salamanca, perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla y León en España.

"Pro fide et patria" lema grabado en la hoja.

Este dato, curiosamente, es recogido por Manuel Mujica Lainez en su libro “Don Galaz de Buenos Aires” donde además cuenta la historia de Bartolomé:

“El marido de doña Uzenda, don Bartolomé de Bracamonte, había partido a su vez, de su vieja casa del Carralillo de la Hierba, en Salamanca, a rendir cuentas a Nuestro Señor” [9]

Luego, recurriendo a fuentes contrarias a las citadas en este informe, escribe:

“Pensaba en Mosén Rubí de Bracamonte y en aquel don Bartolomé de Bracamonte, también de su alcurnia, de quien canta la fama que arribó al Plata con la flora de don Pedro de Mendoza y que murió peleando, como un guerrero mitológico, junto al hermano del Adelantado y al Diego Lujan que dio nombre al río”.[9]

La espada, luego de ser desenterrada y estudiada, hizo un largo recorrido hasta llegar a su actual emplazamiento. Su primer dueño fue Ignacio Escurra, pariente del Brigadier Rosas y dueño de la zona del hallazgo. Es el quien le agrega la empuñadura actúa, que no es la original. El señor Escurra dona la espada al General José Ignacio Garmendia, quien estaba preparando el “Museo de Armas de la Nación”. Al fallecer dicho general, el acero es subastado y comprado por le señor Jorge Böntlingk, quien la dona al Museo Histórico de Santa Fe, donde actualmente se encuentra.

Época de la Colonia

Para conocer la historia desde su inicio, debemos remontarnos por allá lejos, al año 1580 cuando Don Juan de Garay acompañado de sesenta hombres y una mujer hizo arribo a nuestras playas, donde cuarenta y cuatro años más temprano supo llegar Don Pedro de Mendoza y su expedición. Garay había prometido que entregaría, entre otras cosas, un conjunto de estancias a sus valientes seguidores, en recompensa de su patriada y compañía. Es así como comienza todo en el año 1629, haciéndole la entrega al Capitán español Don Juan Gutiérrez de Humanes, de las tierras que darán lugar en un futuro a la llamada Estancia "La laguna".

A mediados del siglo XVIII se sabe que la estancia estaba en manos de Martin Gutiérrez, descendiente del antes nombrado, de ahí que se conociera para ese entonces a la actual Laguna de Rocha como "La laguna de Humanes". Para ese tiempo, en el año 1746 el Capitán Francisco de Rocha, propietario de la antigua merced de Antonio de la Rocha, lindera a la estancia "La laguna", vende parte de sus tierras a Don Esteban Lomes, las mismas que en el año 1758 pasan a ser propiedad de Andrés Hidalgo. Y es el mismo Rocha quien posteriormente le venderá otra fracción lindera a sus tierras.

Mapa de Laguna de Rocha y sus propietarios hacia 1825.

En el año 1758 la Estancia "La laguna" pasa a ser propiedad de Pedro Zabala y luego de Doña Maria Sánchez de Cueto, quien en 1805 vende la propiedad a su hijo Jorge Zemborain. En el transcurso del año 1811, la Estancia es transferida al activo comerciante inglés Don Diego Barton, quien instalo un saladero a cierta distancia de su nueva casa.[5]

Pero tiempo más tarde, en el año 1825, la historia de la Estancia "La Laguna" llega a su punto clave. Hace arribo a Buenos Aires la Fragata inglesa "The Simmetry of Scarboro", que traía a bordo a más de 200 personas de nacionalidad escocesa, reclutadas por los hermanos Juan y Guillermo Parish Robertson. Estos hermanos con su ambición a cuestas, poniendo el ojo firme al trabajo y progreso decidieron comprar tres estancias contiguas para establecer a sus compatriotas. Las estancias fueron "Santa Catalina", de Don Félix Castro; "Monte Grande", de Don Juan Wilson; y "La laguna" de Don Diego Barton, obteniendo un total de 6.000 hectáreas.

Es así como la colonia escocesa comienza a levantar sus hogares en estas tierras, y entre los más destacados trabajadores de terrenos fértiles de "La laguna" figuraban Juan Mac Clymont, Santiago Broach y Guillermo Grierson[10] –padre de la histórica médica, Cecilia-, cada uno con sus respectivas granjas. En 1832, tras el fracaso de la colonia, Guillermo Parish Robertson, decide vender a Don Tomas Fair, las Estancias "Monte Grande" y "La Laguna". Ocurrida la muerte de Don Tomas Fair queda en posesión de su viuda y de sus hijos. En 1873, se vende parte de la Estancia "Monte Grande" a José Gregorio Lezama.

La Estancia "La laguna" en conjunto con otras tierras, pasa a manos de la compañía Sansinena de carnes congeladas, al mando de Don Gastón Simón Sansinena en el año 1879 aproximadamente, convirtiéndose este en el primer frigorífico, conocido por muchos años con el nombre de "La Negra" nombre impuesto por dicha empresa. Debido a este detalle la Estancia "La laguna" comienza a ser denominada Estancia "La Negra". La hacienda contó con el agua suficiente, clara, natural y buena sirviéndose de la Laguna de Rocha, por eso su tierra fue conceptuada como de alto valor. Hoy la Estancia La Negra o La Laguna, como mas deseen recordarla paso a tener otro nombre: "el Triángulo", ya con un nuevo dueño conocedor de la agricultura, se pudo observar la siembra y cosecha de trigo, maíz y girasol en el lugar.

En 1944, Edelmiro Farrel expropió parte de estas tierras con el propósito de destinarlas a la "construcción y habilitación de un aeropuerto nacional, caminos, autovías, viviendas, instalaciones complementarias, urbanización y formación de parques". Sin embargo, un amplio espacio que incluye espejos de agua y tierras circundantes logró resistir el avance urbanizador y mantener condiciones ambientales.

Si bien este relato menciona el paso de la Estancia por distintos dueños también es el paso de las aguas que la rodean, La Laguna De Rocha, en su espacio, dueña de toda naturaleza.[6]

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