Representación (política)

En sociología y política, la representación es el acto de un mandatario legislador el cual ejerce el mandato de personificar, actuar en lugar de, en nombre de, o cuidar y exponer intereses, necesidades y quejas de sus mandantes representados ante un Cuerpo legislativo que trata de reproducir a la sociedad civil,[1]​ además de cumplir las promesas de su programa político por el cual ha sido elegido por sus electores, todo esto bajo un sistema que garantice estos resultados.

El representado puede controlar que el representante cumpla con su mandato; caso contrario exclusivamente, por medio de mecanismos electorales institucionalizados podrá castigar a su representante mediante una revocatoria del mandato o en las próximas elecciones.[2]

Así, el concepto de representación política describe cómo el poder político es alienado de un gran grupo y conferido a manos de un subconjunto más pequeño de tal grupo por cierto período. La representación usualmente se refiere a la Democracia representativa y al parlamentarismo, donde los mandatarios electos (denominados representantes, parlamentarios o diputados) hablan en nombre de sus electores en la legislatura. En general, solo a los ciudadanos se les concede la representación en la Legislatura en forma de derechos de voto; sin embargo, algunos regímenes representativos han ampliado aún más este derecho.

La representación política consiste en hacer presentes las voces, opiniones y perspectivas de los ciudadanos en el proceso de elaboración de políticas públicas. La representación política ocurre cuando los actores políticos hablan, abogan y actúan en nombre de otros en la arena política. El concepto de representación política posee dimensiones múltiples debido a que puede involucrar concepciones diferentes y conflictivas sobre cómo los representantes políticos deben representar a sus electores.[3]

Perspectivas de la representación

Propuestas de Sartori

Giovanni Sartori propone diferenciar tres perspectivas de la representación: una jurídica, otra sociológica y otra política.[4]

En cambio, la representación sociológica se refiere a la idea de identidad: el representante es aquel en el cual se ve reflejado el representado. El representante reúne ciertas características con la que se sienten identificados un determinado grupo o colectivo representado.[5]

La representación política sería una categoría sui generis de representación, en la que se presentan elementos propios de la representación jurídica, y elementos característicos de la representación sociológica.

El representante político resulta elegido por el pueblo, mediante elecciones libres y periódicas, tal y como sostiene la teoría electoral de la representación. Igualmente, la teoría de la representación como responsabilidad hace alusión al control que los representados realizan sobre el representante, de forma periódica, en las elecciones.

Para continuar la caracterización de la representación política, Sartori menciona otras teorías secundarias que hacen hincapié en aspectos como la "sintonía" entre representantes y representados (representación como idem sentire), en el consentimiento del representado con respecto a las decisiones del representante, o en la participación del representado en las decisiones del representante.

En la democracia representativa, la pérdida de confianza se materializa en las siguientes elecciones, cuando los votantes castigan a los políticos que no cumplieron con sus promesas electorales, eligiendo a otro candidato o partido político para que ocupe su lugar.[5]

Propuesta de Pitkin

Hanna Fenichel Pitkin estableció cuatro perspectivas de la representación:[3]

  1. Representación formal, incluye:
  • Autorización (los medios por los cuales un representante obtiene su cargo).
  • Responsabilidad (la habilidad de los electores de castigar a sus representantes si no actúan de acuerdo a sus deseos).
  1. Representación simbólica
  2. Representación descriptiva
  3. Representación sustantiva