Repúblicas marítimas

Bandera que agrupa los emblemas de las repúblicas marítimas más conocidas: desde arriba a la izquierda, en sentido horario, los emblemas de Venecia, Génova, Pisa y Amalfi.
Mapa con la ubicación y los emblemas de todas las repúblicas marítimas

La definición de repúblicas marítimas (a veces conocidas como repúblicas marineras) se puede extender a algunas ciudades costeras, italianas o no, que entre los siglos X y el XV gozaron de una prosperidad económica gracias a su actividad comercial, en un marco de amplia autonomía política. Generalmente, la definición se refiere en especial a cuatro ciudades italianas: Amalfi, Génova, Pisa y Venecia.

Sin embargo, otras ciudades del área también gozaban de independencia (gobierno autónomo con forma de república oligárquica, moneda y ejército, entre otros), habían participado en las Cruzadas, contaban con una flota naval, tenían fundagos (colonias comerciales), «cónsules de las nationes», que vigilaban los intereses comerciales de sus respectivas ciudades en los puertos mediterráneos, y pueden ser incluidas de pleno derecho entre las repúblicas marítimas. Estas ciudades eran Ancona,[1] Gaeta, Noli y Ragusa.

Orígenes

La recuperación económica que tuvo lugar en Europa alrededor del año 1000, unida a la inseguridad de las rutas de comunicación internas terrestres, hizo que las principales rutas comerciales se desarrollaran a lo largo de las costas del Mediterráneo. En ese contexto, la creciente independencia que iban asumiendo algunas ciudades con puerto les llevó a asumir un papel de primer orden en el escenario europeo.

Estas ciudades, expuestas a las incursiones de los piratas, en especial sarracenos, organizaron de modo autónomo su defensa, dotándose de poderosas flotas de guerra, y pudieron pasar en los siglos X y XI a la ofensiva, aprovechándose de la rivalidad entre el poder marítimo bizantino e islámico, con los que compitieron en el control del comercio con Asia y África y de las rutas mediterráneas.

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