República de Ragusa

Respublica Ragusina
República de Ragusa

Estado tributario del Imperio otomano

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1358-1808

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Bandera Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de
Territorios de Ragusa hacia 1808
Capital Ragusa ( Dubrovnik)
Idioma principal italiano, croata
Religión Iglesia Católica
Gobierno República
Historia
 • Establecido 1358
 • Disolución 1808

La República de Ragusa fue una república marítima originariamente neolatina, plenamente soberana, ubicada en la costa adriática de la Dalmacia, que existió desde el siglo XIV hasta 1808, en lo que hoy es el extremo sur de Croacia y una parte pequeña de Montenegro. Su lema era la libertad no se vende ni por todo el oro del mundo (en latín, 'Non bene pro toto libertas venditur auro').

Historia

Orígenes

Ragusa antes del terremoto 1667, Heliografía Kowalczyk 1909
Vista de Ragusa en el siglo XVII

Tras las Cruzadas, la Comunidad Ragusea pasó a estar sometida a la soberanía de la Venecia ( 12051358), y por el Tratado de Paz de Zara que le dio su completa independencia en 1358 a ser tributaria del Reino de Hungría. La ciudad de Ragusa (actualmente llamada " Dubrovnik") estaba fortificada y tenía dos puertos. La Communitas Ragusina (municipio de Ragusa) fue renombrado como Respublica Ragusina (República de Ragusa) en el siglo XIV.

En algún momento de la primera mitad del siglo VII, ante las invasiones de eslavos y ávaros que asolaban la península balcánica, los ilirios romanizados que habitaban la ciudad de Epidauro (actualmente conocida como Cavtat o Ragusavecchia) buscaron refugio en un cercano asentamiento que recibía el nombre de Rausium, situado en la isla de Laus (que en griego significa "roca"), frente a la costa del Adriático. Un anónimo geógrafo bizantino de Rávena señala, en 667, como fecha de este acontecimiento el año 614. Esta es la primera mención escrita que se hace de la ciudad de Ragusa, así de acuerdo con un famoso pasaje de Constantino Porfirogenito:

"En la lengua de los romanos, la ciudad no se llamaba Ragusa, se hacía mención a lo que está estaba situado encima de las colinas, en el idioma romano se llama Lau, La roca, de modo que los habitantes se llaman Lausaioi, que significa "aquellos que viven sobre la roca, se corrompe dicho apelativo hasta llegar a "Rausaioi".[1]

Pero el apelativo vulgar, y con el tiempo, el nombre de la ciudad se escribió de varias maneras, todas derivadas de esta raíz: Lausa, Labusa, Raugia, Rausia, Rachusa y finalmente Ragusa (durante el Renacimiento italiano la ciudad era llamada Ragusa di Dalmazia para diferenciarla de una homónima en Sicilia, llamada actualmente Ragusa).

El nombre eslavo Dubrovnik procede de la propia palabra Dubrava, los bosques de robles, y se refiere originariamente a un barrio poblado por eslavos (que era externo a la ciudad de Ragusa) y fundado en el siglo XII cuando llegaron los primeros grupos de eslavos dentro de la ciudad: de hecho, estos árboles cubrían las montañas de San Sergio (en eslavo Brgat), que fue construido en las laderas afuera del centro de la ciudad antigua.

Periodo bizantino

Durante los primeros siglos de su existencia, hasta la toma de Constantinopla en la Cuarta Cruzada el año 1204, Ragusa formaba parte del Imperio bizantino, aunque con notable autonomía. La ciudad estaba poblada por los dálmatas italianos autóctonos que hablaban el idioma dalmático, ahora desaparecido: tenía sus propias instituciones y gobierno municipal, era llamada Communitas Ragusina y, de hecho, la debilidad del poder imperial en la zona hizo que el poder de éste en muchas ocasiones fuera solamente nominal. Asimismo, diversas potencias de la zona disputaron la soberanía de la ciudad, ante la debilidad imperial, y ésta reconoció sucesivamente la autoridad de las mismas.

Durante esta época Ragusa comenzó a desarrollar un activo comercio en el Mediterráneo oriental. A partir del siglo XI se erige como una ciudad marítima con un activo tráfico mercante mediterráneo, especialmente en el Adriático. En efecto, la Ragusa de estos dálmatas neolatinos (de los cuales desciende la aristocracia de la sucesiva "República de Ragusa") se sometió a la soberanía de Venecia en el año 1000 y adquirió sus primeros conocimientos mercantiles de los comerciantes venecianos.

El primer contrato comercial conocido data del año 1148, con la ciudad italiana de Molfetta. En años posteriores amplía sus contactos, realizando acuerdos comerciales con otras ciudades, como Pisa, Termoli, Nápoles o los reinos hispánicos. También muy importante es el comercio que efectúa con los estados balcánicos. En un acuerdo firmado en 1189 con el Ban Kuline de Bosnia aparece escrito por primera vez el nombre croata de la ciudad, Dubrovnik. Con Termoli, además firma un contrato de confraternidad y amistad.

Después del acuerdo del año 812 entre Carlomagno y Bizancio, Ragusa hace parte de cinco ciudades de la Dalmacia bizantina, y con el correr del tiempo reconoce la protección sucesiva de los Ban de Zeta (Montenegro), de los reyes de Croacia, a los normandos, Venecia, y a los reyes de Anjou, antes de convertirse en una ciudad libre a partir del siglo XVI, cuando debe pagar un tributo a los turcos para así conservar su independencia hasta el año 1807 (Napoleón). Para mantener su independencia desde el siglo XI, la ciudad debe firmar numerosos tratados que le permiten preservar su autonomía y asegurarse el libre comercio sobre el Adriático y el mar Mediterráneo: con Pisa, Bizancio, Nápoles, España y sobre todo con los soberanos de los estados balcánicos, como Stjepan Nemanja y el zar Dušan de Serbia, con el Ban Kuline de Bosnia en 1189, tratado escrito en lengua croata y en el cual, por la primera vez, la ciudad lleva su nombre croata de Dubrovnik.

Escudo de la República de Ragusa.
Mercader Raguseo.

A continuación, un breve esquema de este periodo:

  • Desde su fundación ( 614 ¿?) y, durante casi cuatro siglos, reconoció la soberanía bizantina.
  • Del año 1000 al 1018 se sometió a la soberanía de Venecia.
  • El año 1081 la ciudad se pone bajo la protección del duque de Apulia, durante cuatro años.
  • Posteriormente, Ragusa se gobernó como territorio independiente, hasta que Bizancio puso fin a esta situación en 1169.
  • En el año 1172 los venecianos imponen un protectorado, pero de corta duración.
  • Poco después, en el año 1180, y hasta 1190 el reino normando de Sicilia pone bajo su protección a Ragusa.
  • Nuevamente vuelve a caer en el año 1194 bajo la órbita de Venecia, hasta el año 1201.

Con la caída de Bizancio en manos de los cruzados acaba este periodo y comienza el de la dominación veneciana.

Periodo veneciano

Tras la desaparición del Imperio bizantino de la zona, Venecia impone su gobierno sobre la ciudad de Ragusa, con breves excepciones en la que la ciudad logra liberarse por un tiempo, durante los periodos de 1207 a 1211, más tarde de 1215 a 1217 y un último periodo de 1232 a 1235. Además, durante los años 1230 a 1232 el vecino despotado de Epiro (controlado por Nápoles) impone su soberanía sobre la ciudad.

Aparte de estas excepciones, Venecia controla la ciudad en esta época, aunque la ciudad continúa su expansión. Durante este periodo se establece el Senado (Consilium Maiorum) en el año 1252 y se aprueba la Constitución o ley principal (el 9 de mayo de 1272). Territorialmente, la comuna extiende su dominio a la isla de Mljet/Meleda en el año 1345.

Independencia y época dorada

En 1358, tras una guerra entre Venecia y Hungría, Ragusa, al igual que otras muchas ciudades de la costa dálmata, pasa a ser tributaria del Reino de Hungría ( Casa de Habsburgo). Habiendo obtenido un auto-gobierno casi absoluto, debiendo sólo pagar un tributo anual al rey de Hungría y asistirle con su flota, Ragusa comenzó su vida como estado libre. La República de Ragusa alcanzó su cénit en los siglos XV y XVI, cuando llegó a rivalizar con la Serenísima República de Venecia y otras ciudades-estado marítimas de Italia.

Gracias a su riqueza y a su hábil diplomacia, la República alcanzó un notable nivel de desarrollo durante los siglos XV y XVI. Tras la Expulsión de los judíos de España en 1492, la ciudad acogió a un grupo de sefardíes. Sus contactos con otros sefardíes en el Imperio otomano y Europa les sirvieron para poder obtener provechosos acuerdos comerciales.

Marino de Caboga.

En la época de su máximo esplendor ( siglo XVI), la flota de Ragusa se componía de doscientos barcos. La expansión prosiguió hasta 1667, cuando en la mañana del 6 de abril, un espantoso terremoto había arruinado, la ciudad de Ragusa; seis mil habitantes quedaron sepultados debajo de sus muros. El palacio, donde se hallaba reunido a deliberar el gran consejo, junto con su Rector Simón de Ghetaldi y derribado por uno de los sacudimientos, sirvió de sepultura a gran parte de la antigua nobleza. Desplomase, en aquel momento, una de las paredes de la cárcel donde se hallaba encerrado el impetuoso joven Marino Caboga (1630-1692), por haber matado, en el Senado, a su tío. Cundían ya las llamas por todas partes y los ladrones infestaban las calles. Impelido entonces por un heroico denuedo, animó Caboga a los ciudadanos aterrados, reunió los fugitivos, exhortó á todos a salvar la patria, y lo consiguió. Ragusa iba poco a poco restableciéndose de este desastroso accidente. Este terremoto destruyó casi por completo la ciudad, causando la muerte de casi a 5.000 personas (de los 12.000 habitantes). Desde entonces para repoblar Ragusa fueron autorizados muchos miles de eslavos a radicarse en la ciudad, cambiando la composición étnica de Ragusa: sucesivamente los descendientes de los dalmatos neolatinos quedaron representados solamente por la aristocracia (y una pequeña parte de la burgesía) y la gran mayoría de la población de Ragusa pasó a ser eslava desde entonces hasta hoy.

En 1783, el Consejo de Ragusa no respondió a la propuesta presentada por su representante diplomático en París, Francesco Favi, que debían establecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Aunque para los estadounidenses se acordó permitir el acceso libre de su flota de barcos a Ragusa y sus puertos, reconociendo la independencia de Estados Unidos.

Los primeros años de la guerra iniciada por Francia fueron prósperos para Ragusa. La bandera de San Biagio fue neutral, la República se convirtió en una de las compañías principales del Mediterráneo. Ante el bloqueo continental impuesto por Napoleón, se transformó en nuevos aires de vida para Ragusa, y antes de la aparición de Lissa y de las manufacturas de Inglaterra, excluidas de los puertos de Francia, Italia, Holanda y Alemania, encontraron su camino hacia el centro de Europa a través de Salónica y Ragusa. Pero este estado, que había logrado tan hábilmente convivir con los turcos, además que Ragusa había sobrevivido a los imperios griego y serbio, como la República de Venecia, fue incapaz de mantenerse en pie en los años siguientes. Los republicanos filofránceses ofrecieron fraternizar con todas las otras repúblicas, y el emperador Napoleón, no despreciaba la pequeña República de Ragusa como punta estratégica de entrada entre oriente y occidente.

La batalla de Austerlitz, y el Tratado de Presburgo consiguiente, después de haber obligado a Austria a entregar Dalmacia a Francia, Ragusa fue puesta en un dilema de una novela. Kotor/Cattaro en poder de los venecianos contra los turcos, siempre fue accesible a Venecia, que era una potencia naval. Pero mientras que Francia celebró por las conquistas en tierra, Inglaterra y Rusia celebraban las de mar, y mientras que Francia estaba en marcha, sus tropas de Austerlitz en dirección a Dalmacia, once barcos de la flota rusa entraron en la bahía de Kotor / Bocca de Cattaro, y desembarcaron a 6000 hombres. Por su parte, 5000 franceses desembarcaron al mando del mariscal Gabriel Jean Joseph Molitor, y marcharon hacia el Sur. Este tomó posesión pacífica, una tras otra, de las fortalezas de Dalmacia. Por su parte los rusos presionaron a los senadores de Ragusa para ocupar su ciudad, ya que era una fortaleza importante, anticipándose así a Francia, este podría bloquear el desarrollo de Cattaro, ya que no hay manera de entrar en Dalmacia y Cattaro sino a través de Ragusa. El mariscal Gabriel Molitor les señaló a los raguseos e hizo solemnes promesas de respetar la integridad de la República, en su paso a Cattaro. Ragusa se sentía sin el poder de perder su calidad neutral en este conflicto; largos y ansiosos fueron los debates que tuvieron entre los dirigentes ragusea.

Biagio de Caboga Traditur.

Queridos, esta es mi tierra y es todo para mi —dijo el conde de Biagio de Caboga— refiriéndose a su querida República, consagrada como lo es, nuestro afecto y virtud por sus antiguas venerables instituciones, sus sabias leyes, y el recuerdo de los ilustres antepasados, a partir de ahora deja de merecer el nombre de la patria , si su independencia es abolida. Con nuestra amplia flota de buques mercantes, vamos a iniciar con nuestras esposas y nuestros hijos, nuestros tesoros estatales y nuestras leyes, y pedir al sultán turco una isla en el archipiélago, que puede convertirse en un nuevo Epidauro, y la santuario de nuestras instituciones ha llegado a su hora.

Grave como el dilema era, los senadores no estaban preparados para poner remedio a tan desesperada situación. Una gran mayoría era predispuesta en abrir las puertas a Rusia, pero los ecos de Austerlitz apenas se habían desvanecido, y ese acto tendría a la vez expuestos a la venganza de Napoleón, a continuación, en el cenit de su ambición sin ley y el poder militar. Así que la ocupación de la ciudad fue asignado a los franceses al mando del general Jacques Lauriston. Tan pronto como este lugar que la fuerza de Rusia se trasladó al sitio de la ciudad, y desgraciadamente para Ragusa una horda bárbara e indisciplinada de montenegrinos, acompañada de las tropas regulares de Rusia, y una escena de horror, que no se había visto desde los hunos y los ávaros cuando asolaron Aquileya. Los alrededores estaban densamente salpicados de chalés, los resultados de una larga prosperidad, y las escenas inhumanas de rapiñas, con la que las guerras de la montenegrinos, con los turcos fueron acompañados fueron trasladados a estas moradas de comodidad y lujo. Acostumbrados a la pobreza de sus propias montañas, estos invasores apenas podía creer que sus propios ojos cuando, al pasar Cavtat / Ragusavecchia, las villas alegres y llenas de tiendas en Breno Ombla y Pila desencadenaron su codicia, y el asedio de Ragusa se inició por la quema y el saqueo de las villas, con la pérdida irremediable de más de medio millón de libras esterlinas.

La ciudad se estrechó al máximo, el general Gabriel Molitor, que había avanzado en marcha de unos días de Ragusa, hizo un llamamiento a los dálmatas a subir y expulsar a los rusos y montenegrinos, que se reunió con una respuesta débil, que solo trescientos los hombres se unió a su nivel, sino una estratagema compensó su deficiencia de los números. Una carta, aparentemente confidencial, fue enviado al general Lauriston en Ragusa, anunciando su próxima llegada a levantar el sitio con tal fuerza de dálmatas que sobrepasaría a los rusos y montenegrinos. La carte fue, según lo previsto por Molitor, interceptada y creído por el asedio ruso. Con su fuerzas dispersas, para hacer un espectáculo, Molitor avanzó hacia Ragusa, y retirándose los montenegrinos al valle, amenazaba con rodear a los rusos que ocupaban la cima de la colina entre él y la ciudad, pero al ver el riesgo de esto, los rusos se retiraron hacia el Cattaro, y la ciudad se sintió aliviada.

Abolición de la República

Decreto de Napoleón, aboliendo la República de Ragusa.

El 8 de febrero de 1808, un decreto napoleónico puso fin a la antigua República de Ragusa, que fue incorporada en 1808 al Reino de Italia de Napoleón.[2]

La lengua oficial fue la italiana, mientras que la francesa era usada en medios diplomáticos.

En 1810 Ragusa fue unida a las Provincias Iliricas, sin perjuicio de la gran oposición seguida por el patriciado local (que quería mantener la unión al Reino de Italia), integrados por los caudillos Lucas de Bona, los hermanos Carlos y Jeronimo de Natali, quienes mantenían la resistencia en Cavtat y en las islas cercanas.

Al mariscal Marmont, Napoleón le nombró Duque de Ragusa, esto en doble término, para deshonrar a los miembros de las familias arístocratas y gobernantes de la antigua República y abolir la misma, luego se convirtió en el gobernador de las Provincias Ilirias ( 1809- 1813) bajo control de Francia.

El Gran Concilio se reúne por última vez el 29 de agosto de 1814, en la Villa de Sabino Giorgi en la localidad de Mokošica, los siguientes fueron los senadores que participaron, para obtener un documento de protesta internacional para el restablecimiento de la antigua República ante las potencias vencedoras:

Orsato Savino, conte di Ragnina; Niccolo Matteo di Gradi; Niccolo Niccolo di Pozza, Clemente, conte di Menze, Marino Domenico, conte di Zlatarich, Wladislao, conte di Sorgo; M. Conte di Cerva, Niccolo conte di Saracca; Pietro Ignazio di Sorgo-Cerva; Paolo Wladislao, conte di Gozze; Nicollo Gio, conte di Sorgo, Matteo Nicollo di Ghetaldi; Savino conte di Giorgi; Pietro Giovanni conte di Sorgo; Marino Nicollo conte di Sorgo, Sebastiano di Gradi; Matteo Niccolo di Pozza; Segismondo di Ghetaldi; Niccolo Luigi conte di Pozza; Wladislao Paolo conte di Gozze, Marino di Bona; Marco Niccolo conte di Pozza; Giovanni conti di Gozze, Francesco conte di Zamagna; Matteo Niccolo conte di Sorgo; Carlo conte di Natali, Orsato conte di Cerva, Matteo Conte di Cerva, , Niccolo conte di Giorgi; Segismondo conte di Sorgo; Biagio M. Di Caboga; Conte Giovani di Menze; Niccolo Matteo di Sorgo; B.D di Ghetaldi; Gio Biagio, conte di Caboga; Marino Matteo di Pozza, conte di Sagorio, Luca Antonio conte di Sorgo; conte di Giorgi Bona; Giovanni conte di Sorgo; Giovanni conte di Natali, Antonio Luca conte di Sorgo, Rafaelle Giovanni conte di Gozze; Natale Paolo conte di Saraca; Natale Conte di Ghetaldi.

En 1815, en el Congreso de Viena, se crearon el Reino de Illyria y el Reino de Dalmacia, como parte del Imperio austríaco con las provincias ilíricas restituidas a Austria por Francia. Se envió como embajador plenipotenciario al marqués Lucas de Bona, a quien no se le permitió acceder al Congreso. La vida de la República estaba sellada, ya que Rusia no apoyó su supervivencia. Se dice que Pedro II, le quitó el apoyo porque, años antes, a Catalina de Rusia, no se le concedió la autorización para instalar una iglesia ortodoxa en la ciudad.

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