República Socialista de Croacia

República Socialista de Croacia
Socijalistička Republika Hrvatska

República constituyente de Yugoslavia

Flag of Independent State of Croatia.svg

1943-1991

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Bandera Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de Croacia
Capital Zagreb
Idioma oficial croata
Gobierno República socialista
Historia
 • Creación 1943
 • Miembro de Yugoslavia 31 de enero de 1946
 • Independencia 1991
Superficie
 • 1991 56 524 km²
Población
 • 1991 est. 4 784 265 
     Densidad 84,6 hab./km²
Moneda Dinar yugoslavo

La República Socialista de Croacia fue integrada a la República Federal Socialista de Yugoslavia en 1944, dirigida en aquella época por el Partido Comunista de Yugoslavia, liderado por el partisano Josip Broz Tito. Croacia se convirtió así en la República Socialista de Croacia, parte de una federación de seis entidades.[1]

Historia

Bajo el socialismo

Bajo el nuevo sistema socialista, se estatiza toda propiedad privada. En consecuencia, tanto los antiguos terratenientes como la Iglesia Católica (la confesión mayoritaria del país) pierden todas sus propiedades. Croacia pasó por un gran proceso de reconstrucción con el fin de restablecerse de la Segunda Guerra Mundial. Un fenómeno notable durante este proceso fueron las obras públicas voluntarias, que reunieron a los jóvenes para la construcción de carreteras y de otras instalaciones públicas.

Las tendencias después de 1965 conducen a la llamada Primavera Croata de 1970 y 1971, cuando varios estudiantes y académicos de Zagreb organizan manifestaciones para reivindicar más libertades civiles y una mayor autonomía para Croacia, así como diversas reivindicaciones de corte nacionalista. El régimen de Tito reprime las protestas públicas y encarcela a sus cabecillas, temiendo que estas protestas significasen un resurgimiento del nacionalismo croata que el régimen socialista trataba de evitar, pero varios miembros croatas de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia apoyaron la causa a título individual. En 1974 se ratifica una nueva Constitución yugoslava, que dio más derechos a las repúblicas que conformaban el país, tratando de impedir nuevas manifestaciones nacionalistas.

Muerte de Tito

En 1980, tras la muerte de Tito, empiezan a crecer las dificultades políticas y económicas, por lo cual el Gobierno federal yugoslavo en Belgrado empieza a resquebrajarse. La federación era próspera hasta la caída del socialismo, y Croacia era la segunda más rica de las seis repúblicas, solamente por detrás de Eslovenia. Sin embargo, probablemente a causa del final inminente de la Guerra Fría y de todos los sutiles beneficios que Yugoslavia sacaba de ella, la inflación se disparó. El último primer ministro de la Yugoslavia federal, Ante Marković (croata), pasó dos años aplicando diferentes reformas económicas y políticas. Los esfuerzos de su Gobierno tuvieron éxito en apariencia, pero acabaron fracasando.

Las tensiones étnicas crecieron, teniendo como consecuencia el fin de la existencia de Yugoslavia como tal, que se consumaría en 2006 con la independencia de Montenegro, aunque oficialmente la República Federal de Yugoslavia se disolvió en 2003. La crisis incipiente en Kosovo, el memorándum nacionalista de la Academia Serbia de Ciencias y Artes, el ascenso de Slobodan Milošević como presidente de Serbia y todo lo que siguió provocaron reacciones muy negativas en Croacia. Las antiguas divisiones afloraron a la superficie y los croatas expresaban cada vez más sus sentimientos nacionalistas y su oposición al régimen de Belgrado.

El 17 de octubre de 1989 el grupo de rock Prljavo Kazalište da un gran concierto para cerca de 250.000 personas en la plaza principal de Zagreb. A la luz de la inestable situación política, su canción Mojoj majci ("A mi madre") impresionó particularmente a las personas que se encontraban allí, a causa del patriotismo expresado en la canción. El autor habla de la "Última Rosa de Croacia" para designar a su madre.[2]

Nueva política constitucional

En 1990, en el XIV Congreso de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia celebrado en Liubliana ( Eslovenia), la delegación serbia dirigida por Milošević insiste en reemplazar la política constitucional de 1974 (que otorgaba una gran autonomía a las repúblicas constituyentes) por una nueva política de "una persona, un voto", que desplazaría el poder político a las manos de la población mayoritaria, es decir, los serbios. Como respuesta, las delegaciones de Eslovenia y Croacia (dirigidas respectivamente por Milan Kučan e Ivica Račan) abandonan el Congreso como protesta, lo que marca la ruptura irreconciliable de la Yugoslavia federal y socialista.[3]

Los serbios, que constituían el 12% de la población de Croacia, rechazaron la idea de separarse de Yugoslavia. Los políticos serbios temían la pérdida de la influencia de la que gozaban por su pertenencia a la Liga de los Comunistas de Croacia (tildada de desproporcionada por los croatas). Los recuerdos de la Segunda Guerra Mundial son manipulados y explotados por el régimen, cada vez más beligerante, de Milošević en Belgrado.[3]

A medida que Milošević y los suyos se aprovechaban del resurgimiento del nacionalismo serbio a través de Yugoslavia, hablando de combates contra Serbia, el emergente dirigente croata Franjo Tuđman evoca la idea de hacer de Croacia un Estado independiente. La utilización de los grandes medios de comunicación permitió la difusión rápida de la propaganda en favor del jingoísmo, que suscitó un sentimiento de miedo en la población y creó un clima de tensión importante.[3]

En marzo de 1990, el Ejército Popular Yugoslavo (JNA) se reúne con la Presidencia de Yugoslavia (un consejo compuesto por 8 miembros que representaban las 6 repúblicas y las 2 provincias autónomas) en un intento de convencerles para que proclamaran el estado de emergencia que permitiría al Ejército tomar el control del país. Los representantes de Croacia ( Stjepan Mesić), Eslovenia ( Janez Drnovšek), Macedonia ( Vasil Tupurkovski) y Bosnia-Herzegovina ( Bogić Bogićević) votaron en contra. Los otros votaron a favor, y la igualdad del sufragio retrasó un poco la agravación del conflicto.[3]

Política

Políticamente, los croatas siempre habían sido minoritarios en Yugoslavia comparados con los serbios. Sin embargo el mariscal Tito, croata de nacimiento, adopta una política prudentemente elaborada para administrar las ambiciones conflictivas tanto de serbios como de croatas: de esta manera se reprime el nacionalismo de cada lado, advirtiendo que ello pondría en peligro la unidad de Yugoslavia, considerando que promover el nacionalismo sería un delito de traición.[5]

Religión

Grabado en piedra del sello de la República Socialista de Croacia.

Debido a las conflictivas relaciones entre la Ciudad del Vaticano y los oficiales comunistas yugoslavos, no se nombraron clérigos católicos en la República Socialista de Croacia hasta la década de 1960. Este hecho dejó a las diócesis de Križevci, Đakovo-Osijek, Zadar, Šibenik, Split-Makarska, Dubrovnik, Rijeka y la de Poreč-Pula sin sus obispos por varios años.[6] Desde mediados de la década de 1950, sólo cuatro obispos fueron nombrados en Croacia en tres diócesis: Aloysius Stepinac, Franjo Salis-Seewiss, Miho Pušic, y Josip Srebrnič.

Muchos clérigos católicos fueron objeto de la persecución por parte de las autoridades comunistas, tales como el Arzobispo de Zagreb, Aloysius Stepinac, quien fue arrestado el 16 de septiembre de 1946. Fue sentenciado a 16 años de pena privativa de la libertad, pero en diciembre de 1951 se le conmuta su pena por la de arresto domiciliario, siendo vigilado estrechamente en su residencia en Krašić, cerca a Jastrebarsko, donde fallece en 1960.[7]

Simbología de la segunda guerra en Croacia
Bandera usada durante la segunda guerra mundial (1943–45)  
Emblema usado durante la segunda guerra mundial (1943–47)  
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