Renovación Carismática Católica

Renovación Carismática Católica
Gian Lorenzo Bernini - Dove of the Holy Spirit.JPG
La paloma del Espíritu Santo (ca. 1660), obra de Gian Lorenzo Bernini. La paloma como figura del Espíritu Santo constituye además el símbolo de la Renovación Carismática Católica.
Siglas RCC
Gentilicio Carismático
Tipo Movimiento apostólico
Fundador William Storey y Ralph Keifer[1]
Fundación 17 de febrero de 1967[2] (49 años)
Lugar de fundación Universidad Duquesne, Pittsburgh, Pensilvania, Estados Unidos[3] Flag of the United States.svg
Aprobación 19 de mayo de 1975 por Pablo VI[4]
Superior General International Catholic Charismatic Renewal Service (ICCRS)
Presencia 72 000 000[5]
Actividades Oración, alabanza, adoración eucarística
Personas destacadas Michelle Moran (Presidenta ICCRS)[6]
Sitio web www.iccrs.org
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La Renovación Carismática Católica, Movimiento Carismático Católico o Renovación en el Espíritu Santo[8]

La expresión «renovación carismática» proviene del ministro luterano Harald Bredesen, quien en 1962 comenzó a emplear el término «carismático» para referirse a las actividades de las Iglesias protestantes históricas y más tradicionales. Confrontado con el término «neopentecostal», habló de una «renovación carismática» en las Iglesias históricas.[9]

Pablo VI designó a Leo Jozef Suenens, uno de los moderadores del Concilio Vaticano II, como su representante en la Renovación Carismática Católica.[13]

Historia

La Virgen María y los apóstoles reciben el Espíritu Santo el día de Pentecostés.

La Renovación Carismática Católica tuvo sus orígenes en 1967, cuando un grupo liderado por William Storey y Ralph Keifer, dos profesores laicos de la Universidad de Duquesne, en Estados Unidos, decidieron orar juntos para pedir el bautismo en el Espíritu Santo. Por influencia de dos jóvenes laicos de los Cursillos de Cristiandad, Ralph Martin y Stephen B. Clark, leyeron un libro pentecostal llamado La Cruz y El Puñal en donde se narraba el ministerio cristiano del pastor pentecostal David Wilkerson entre pandilleros neoyorquinos. La lectura llevó a los interesados a acudir por indicación del párroco episcopal de la iglesia Christ Church (Pittsburgh), a un grupo de oración ecuménico, en casa de Florence Dodge, una presbiteriana carismática, en donde recibieron su primera efusión pentecostal en el Espíritu Santo.[15]

Del 8 al 9 de abril de 1967 noventa personas, entre ellas algunos sacerdotes, se congregaron en la Universidad de Notre Dame en un retiro, para reflexionar sobre los acontecimientos producidos en sus vidas, así como contextualizar la experiencia carismática dentro del libro de los Hechos de los Apóstoles, así como una nueva comprensión de la acción del Espíritu en la iglesia, produciéndose entre ellos una fuerte experiencia con el Espíritu Santo. La narración centrada en la experiencia de Duquesne la recogió el teólogo Kevin Ranaghan, y la relata en su libro Catholic Pentecostals (Pentecostales Católicos), y la experiencia de Notre Dame está más desarrollada en el libro de Edward O'Connor, The Pentecostal Movement in the Catholic Church (El Movimiento Pentecostal en la Iglesia Católica).

A los pocos años de su nacimiento, la "renovación" traspasó las fronteras de los Estados Unidos. A comienzos de los años 70, el movimiento carismático arribó a América Latina, cuando algunos predicadores protestantes bautistas y católicos, en particular Francis MacNutt, fueron invitados por el sacerdote colombiano Rafael García Herreros, sacerdote eudista, quien dirigía una fundación social y eclesial llamada " Minuto de Dios" para ayudar a familias obreras. Varios sacerdotes y laicos de dicha comunidad religiosa se adhirieron a esta corriente como su sucesor, el padre Diego Jaramillo, y desde entonces, el Minuto de Dios se ha convertido en un importante centro de difusión del movimiento carismático en el ámbito regional, utilizando los medios de comunicación como la prensa, la radio y la televisión, organizando seminarios de iniciación (los ya mencionados "Seminarios de Vida en el Espíritu"), asambleas, congresos, misas, retiros y otro tipo de actividades.

Hoy existen comunidades muy grandes que son polos de desarrollo de la Renovación Carismática en todo el subcontinente. En Brasil, por ejemplo, existen las comunidades Cancao Nova, de Monseñor Jonas Abib y Shalom y en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia: La Mansión. Según investigaciones, Brasil, India, Filipinas, y en África son los lugares de mayor crecimiento de la experiencia carismática a la fecha.[16]

El movimiento carismático tuvo un gran impulso en la década de 1970 y un crecimiento más lento, pero sostenido, a partir de los años 80.

En América Latina la Renovación Carismática ha tenido gran acogida, debido en parte a las particulares características festivas y espontáneas de su población, que además es proclive a aceptar la presencia sobrenatural como parte de la vida cotidiana.[ cita requerida]

En los distintos países latinoamericanos (a excepción de Brasil) y en España la Renovación Carismática se ha estructurado sobre la base de las coordinaciones locales o nacionales que han tomado el control del movimiento tras el empuje inicial de los años 1970s. El movimiento carismático desde mediados de los 80's sufrió fuertes cambios que lo alejaron de su inicial identidad ecuménica y pentecostal y lo han reducido en diversos lugares a centros de promoción de una devoción comunitaria al Espíritu Santo, y no a la promoción del bautismo en el Espíritu Santo. Pese a ello tiene cierta presencia en organizaciones de la Iglesia, tanto de tipo laical como clerical o de vida consagrada. En la Europa no latina y Norteamérica, por el contrario, la Renovación Carismática aparece como un movimiento más libre, ligado a ciertas comunidades religiosas de fundación reciente.

Prueba de lo diferente de la Renovación en países anglosajones es que la base de datos del Comité Nacional de Servicio de Estados Unidos, incluye a comunidades ecuménicas de la Fraternidad La Espada del Espíritu entre sus miembros.[18]

Vocación ecuménica e identidad católica

La Renovación Carismática Católica, llegó a lugares como América Latina como una importación eclesial traída de Norteamérica con las novedades del post Concilio Vaticano II. Para los carismáticos norteamericanos era normal que católicos y protestantes colaborasen porque provenían de una sociedad plural,[20]

A mediados de julio de ese año cincuenta mil personas se reunieron allí, en lo que fue conocido como la Conferencia de Kansas City sobre la Renovación Carismática en las Iglesias cristianas.[21]

Y de ese número se podía contar bautistas, pentecostales, presbiterianos, luteranos, católicos, episcopales, menonitas, ortodoxos, judíos mesiánicos, y grupos no denominacionales. Allí, el cardenal Suenens compartió el púlpito con el obispo de la Iglesia protestante del movimiento de santidad más grande de los Estados Unidos en ese momento.[22]

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