Religiosas Ursulinas de la Unión Romana

Unión Romana de la Orden de Santa Úrsula
OSULogo.png
Escudo de las Ursulinas de la Unión Romana
Nombre latinoUnio Romana Ordinis Sanctae Ursulae
SiglasO.S.U.
Nombre comúnUrsulinas de la Unión Romana
GentilicioUrsulinas
TipoCongregación religiosa de derecho pontificio.
ReglaRegla de Santa Ángela de Mérici
FundadorÁngela de Mérici
Fundación1535; unión 15 de noviembre de 1900
Lugar de fundaciónBrescia, Italia
Aprobación17 de junio de 1903 por León XIII
Superior GeneralCecilia Wang
LemaSoli Deo Gloria («Solo a Dios sea la Gloria»)
Religiosos2074
CuriaVia Nomentana, 236, Roma (Italia)
Presencia241 casas en el mundo
ActividadesInstrucción y educación cristiana de la juventud
Sitio webursulines-ur

La Unión romana de la Orden de Santa Úrsula (en latín: Unio Romana Ordinis Sanctae Ursulae)[1]

Historia

Ángela de Mérici (1474-1540), fundadora de la Orden de Santa Úrsula, por tanto, es considerada, fundadora de la Unión Romana.

Origen

La Compañía de Santa Úrsula fue fundada en 1535, en Brescia, Italia, por Ángela de Mérici, como una sociedad de maestras seculares, pero a partir del siglo XVII, en el norte de Italia y en Francia, empezaron a llevar vida común y a profesar votos solemnes dando origen a la Orden de Santa Úrsula formada por monjas de clausura.[2]

Unión Romana

El monasterio de las ursulinas de Roma fue fundado en 1688 por la congregación de las ursulinas de Bordeaux. De él, surgiría más tarde los monasterios de Calvi, en Umbría, (1718). Luego de la unificación de Italia muchas propiedades de estos monasterios fueron confiscadas y fueron obligadas a la clausura. Se les prohibió la aceptación de novicias, por ello los dos monasterios se vieron obligados a pedir ayuda a las ursulinas de Blois (Francia), para que recibieran a sus postulantes y las formaran.[3]

Las normas canónicas no consentían a las ursulinas claustrales, organizadas en casas autónomas, de cumplir el noviciado en monasterios diversos al propio. Por ello, el papa León XIII, en 1878 decretó la unión de las casas de Blois, Roma y Calvi. El papa aconsejó además que todos los monasterios de la Orden se unieran en una única congregación centralizada, bajo la autoridad de una superiora general, residente en Roma. El cardenal Vannutelli, por orden del papa, escribió una carta a todos los obispos donde se encontraban monasterios de ursulinas para que empujaran a las monjas a unirse en una mismo instituto.[3]

El 15 de noviembre de 1900 se reunieron en Roma las delegadas de 71 monasterios de ursulinas, 63 de los cuales optaron por adherirse a la unión. De esa manera se constituyó la llamada «Unión Romana de la Orden de Santa Úrsula», con presencia en Austria-Hungría, Brasil, Francia, Alemania, Reino Unido, Indonesia, Italia, Países Bajos y Estados Unidos. El papa León XIII promulgó el decreto de aprobación de la Unión el 17 de junio de 1903 y el 17 de septiembre del mismo año aprobó las Constituciones.[4]

El 17 de septiembre de 1905, el papa Pío X exhortó a los monasterios que aún no se habían unido a adherirse a la Unión Romana, mediante el motu proprio Apostolicae Sedis. Ante los consejos del papa se agregan a la Unión Romana algunos monasterios de México (1910) y Perú (1936) Como resultado de estas continuas invitaciones se adhirieron a la Unión Romana los monasterios de México (1910). Además tres congregaciones independientes se adhirieron a la congregación, a saber: la Unión de Roermond (1928), la Unión Polaca (1935) y la Unión Weltevreden (1939). Con esta última, en 1939, las ursulinas contaban con más de 7000 religiosas en todo el mundo.[4]

Supresiones

Casa e iglesia de las Ursulinas de Unión Romana en Breslavia, Polonia.

Las ursulinas de la Unión Romana, a inicios del siglo XX en Europa, sufrieron las consecuencias de algunas legislaciones anticlericales, como las de Francia y Portugal que suprimieron los monasterios en sus respectivos territorios; y las de México, durante la revolución, que les permitió trabajar pero sin identificación religiosa alguna.[4]

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), se destruyeron muchas casas en Francia, Polonia, Bélgica, Italia, Países Bajos e Indonesia. 72 religiosas de la congregación murieron en los campos de concentración del Extremo Oriente y dos en los de los Polonia. A mediados de siglo, se suprimieron los conventos de China, Cuba y Guinea y las religiosas fueron expulsadas de dichas naciones u obligadas a secularizarse. En otros países como Hungría, Rumanía y Checoslovaquia, bajo el dominio comunista, a la congregación les confiscaron sus bienes y las religiosas fueron encarceladas. Mientras que en Polonia, y Yugoslavia se les permitió continuar con su labor bajo estricta vigilancia del Estado.[4]

Prioras generales

  • María de San Julián Aubry (1900-1909)
  • María Ángela de Nuestra Señora Lorenzutti (1909-1926)
  • María de San Juan Martin (1926-1959)
  • María Felicia Pastoors (1959-1971)
  • Giuditta Miedzelfel (1971-1983)
  • Cecilia Wang (2008- en el cargo)
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