Religión en España

Religión en España
Religión Porcentaje
Catolicismo
  
70.2 %
No religioso
  
15.6 %
Ateo
  
9.6 %
Otras religiones
  
2.1 %
No responde
  
2.5 %
Fuente: CIS, Febrero 2016.[1]

Hablar de la religión en España implica tener presente una larga historia de la existencia de diferentes credos en el territorio geográfico anterior al actual Estado español, y en lo que luego se constituyó como unidad política, sobre todo después de los Reyes Católicos. También implica analizar la situación actual de presencia de grupos religiosos en España y el grado de aceptación y creencia que tales grupos tienen entre la población.

El catolicismo es tradicionalmente y con mucha diferencia la confesión más numerosa en España. Según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas, en febrero de 2016 un 70,2% de la población de España se considera católica.[1]

Aunque el catolicismo sea la religión largamente predominante, desde el periodo desarrollista del franquismo hasta nuestros días tiene lugar un proceso de secularización que ha supuesto una progresiva disminución en la práctica religiosa, en la asistencia a los distintos ritos religiosos (bautizos, comuniones y matrimonios católicos) y en el porcentaje de españoles que se reconoce católico.[3]

Nazarenos ante una famosa bodega jerezana. La religión católica es la predominante en el país por un amplio margen, aunque el número de fieles en porcentaje disminuye desde finales del siglo XX, favoreciendo al creciente ateísmo y agnosticismo.

Un estudio[4] de la empresa gallega Obradoiro de Socioloxia, realizado entre septiembre y diciembre de 2008, muestra la siguiente situación de la religión en España: católicos practicantes 29,2%, católicos no practicantes 51,3%, no creyentes 8,9%, ateos 7,6%, creyentes de otras religiones 2,1%. Existen también minorías islámicas, protestantes y ortodoxas, cuyo número se ha incrementado recientemente debido a la inmigración (suman alrededor del 2,4% de la población), así como otros grupos, como judíos, budistas, baha'is o mormones, entre otros.

La evolución del número de matrimonios mediante un rito religioso o por lo civil también ha sido afectada por el proceso de secularización. En la década de los años 2000 el matrimonio estrictamente civil superó en número al matrimonio religioso. Entre 2000 y 2009 el número de uniones por el rito católico descendió algo más de un 50%, de 163 636 a 80 174, mientras que los matrimonios civiles aumentaron un 80%, de 52 255 a 94 993.[6]

Historia

Durante la Reconquista (718-1492), los reinos cristianos del norte combatieron la dominación islámica del resto de la Península. Tras las conquistas cristianas, un porcentaje importante de la población siguió siendo musulmana, a lo que se añadía un cierto número de judíos en las ciudades. En 1492 se decretó la expulsión de los judíos de España; entre 50.000 y 200.000 abandonaron el país, aunque un tercio de ellos se convirtió al cristianismo y se quedó en España. Por su parte, la expulsión de los moriscos en 1609 provocó la desaparición de los últimos practicantes musulmanes del país. A raíz de esto y de la vigilancia de la Inquisición Española, no hubo minorías religiosas durante varios siglos.

A mediados del siglo XIX se permitió la libertad religiosa en España, aunque el catolicismo siguió siendo la religión oficial. Con la conquista del Marruecos español, los judíos recibieron a las tropas españolas como liberadoras y algunas comunidades se instalaron en España. El gobierno de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) otorgó la ciudadanía española a los judíos sefardíes que lo solicitasen, aunque la inmigración fue muy reducida.

Según la Constitución de la Segunda República (1931-1939), España se convirtió en un estado aconfesional. El régimen franquista (1939-1975) volvió a instaurar el catolicismo como religión oficial. Finalmente, la Constitución española de 1978, actualmente en vigor, declaró a España como un estado aconfesional.

El Estado actual y las religiones

En el Artículo 16 de la Constitución española, se dice que:

  • Se garantiza la libertad ideológica, libertad religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
  • Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
  • Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

Ese artículo fue fruto de un consenso para solucionar la cuestión religiosa en la política española, abandonando la forma de la confesionalidad del Estado, tradicional en la historia española.

Las relaciones con la Iglesia católica se rigen por una serie de acuerdos internacionales firmados entre el Reino de España y la Santa Sede. Además existe una comisión mixta de relaciones entre el Estado y la Conferencia episcopal. También hay una serie de decisiones por las que el Estado subvenciona en parte a la iglesia católica.

Las entidades religiosas se encuentran inscritas en el Registro de entidades religiosas del Ministerio de Justicia.

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