Relaciones exteriores de Argentina

Las relaciones exteriores de la República Argentina son las relaciones que tiene dicho país con los demás países del exterior, tanto en el campo político, como en los campos económico, comercial, militar, jurídico, geopolítico y geoestratégico. Desde sus inicios, la Argentina ha sido un actor primordial en Sudamérica y ha jugado un rol importante en el escenario político global, aunque su orientación y alianzas han variado mucho a lo largo del tiempo y de los diferentes gobiernos. Aun así, la Argentina se ha caracterizado, en general, y con algunas excepciones, por un mayor nivel de autonomía respecto de las grandes potencias, y una política exterior más soberana, en comparación con otros países latinoamericanos, debido a su mayor nivel de desarrollo, a la percepción de tener un rol importante que jugar en el mundo, y al mayor peso que han tenido a lo largo de su historia ideologías, intelectuales y corrientes antiimperialistas. En ese sentido, su política exterior es comparable a la de otras potencias intermedias.

Las relaciones exteriores de Argentina son gestionadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina. Actualmente, la Canciller es Susana Malcorra.

Organización Nacional (1853-1879)

Mariscal Francisco Solano López, presidente del Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza.

Durante este período, la Argentina comenzó a sufrir una política por la guerra de los siglos 20 y en el exterior privilegiando las relaciones con Gran Bretaña, que se convirtió en la principal compradora de materias primas argentinas y la principal fuente de inversiones en el país, y fue en esta época cuando el país estableció sus relaciones diplomáticas con la mayoría de los países europeos, americanos y asiáticos de entonces. En 1865, durante el gobierno liberal de Mitre, y con probada participación británica,[2] La guerra finalizó en 1870 con la derrota de Paraguay, y los países vencedores se repartieron porciones del territorio paraguayo que habían estado en disputa durante mucho tiempo, como el Chaco Central (que quedó en manos de Argentina) y la región entre los ríos Ivinhema y Carapá (que quedó en manos de Brasil). Los límites exactos en la región chaqueña entre la Argentina y Paraguay quedaron fijados por el Laudo arbitral del presidente estadounidense Rutherford Hayes en 1878. Desde 1868, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, y bajo la influencia de la ideología positivista y liberal, el gobierno argentino propició la difusión del ferrocarril, el telégrafo, organizó el sistema educativo en todos sus niveles y promovió la inmigración europea. El entusiasmo positivista impulsó al gobierno a participar en las diversas “Exposición Internacionales” de París y de Londres, que presumían reunir los avances industriales de la época y exponer productos provenientes de todos los países de un mundo ya enteramente conectado, bajo la doctrina de la división internacional del trabajo y el colonialismo en ascenso. Durante el gobierno de Nicolás Avellaneda, la Conquista del Desierto de 1879 favoreció la radicación, en las nuevas tierras conquistadas, de colonos inmigrantes, y la difusión de los ferrocarriles de capital británico, y de la ganadería bovina y ovina.

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