Reino de la Araucanía y la Patagonia

Royaume d'Araucanie et de Patagonie
Reino de la Araucanía y la Patagonia

Bandera

1860-1862
Bandera Escudo
Bandera Escudo
Lema nacional: Independencia y libertad (en francés, Indépendance et liberté)
Himno nacional: Himno a Orélie Antoine I (Guillermo Frick 1864[1] )
Ubicación de Reino de la Araucanía
Capital Perquenco
Idioma oficial francés, mapudungun y español
Gobierno Monarquía constitucional
Período histórico Siglo XIX
 • Proclamación de Orélie Antoine I 17 de noviembre de  1860
 • Arresto de Orélie Antoine I 5 de enero de  1862
Moneda Peso

El Reino de la Araucanía y la Patagonia (en francés: Royaume d'Araucanie et de Patagonie), también denominado Reino de Nueva Francia (en francés: Royaume de Nouvelle-France), fue un breve y fallido intento de Estado instituido en territorio mapuche y tehuelche por el abogado francés Orélie Antoine de Tounens, con capital en la actual comuna de Perquenco.[2]

El autoproclamado monarca reclamó soberanía sobre el territorio comprendido entre el río Biobío y el Seno de Reloncaví, además de la vertiente occidental de la Patagonia argentina. Nunca recibió reconocimiento de ningún estado, siendo sometido por fuerzas chilenas en 1862 en el marco de la ocupación de la Araucanía.

En la actualidad los herederos del efímero monarca se organizan en torno a la Casa Real de Araucanía y Patagonia con sede en París, a cuya cabeza se encontraba hasta principios de 2014 el pretendiente al trono Philippe Boiry (Felipe I). El aspirante actual es Jean-Michel Parasiliti di Para (Antonio IV).[10]

Historia

Orélie Antoine de Tounens con vestido tradicional mapuche.

Orélie Antoine de Tounens llegó en 1858 al puerto de Coquimbo y después de pasar algún tiempo en casa de una dama francesa en Valparaíso y Santiago, se dirigió a la zona de la Araucanía desde el puerto de Valdivia. Allí se contactó con el lonco Quilapán, al que sugirió la idea de fundar un Estado para el pueblo mapuche con la promesa de lograr apoyo diplomático francés para los mapuches durante la época final de la Guerra de Arauco. Su propósito era, según aseguraba en su correspondencia, «civilizar a los araucanos».[11]

Quilapán permitió el ingreso de Tounens a sus tierras, cuyo paso estaba prohibido para los huincas (extranjeros), quien el 17 de noviembre de 1860 fundó allí el Reino de la Araucanía, del cual fue proclamado rey bajo el nombre de Orélie Antoine I[12] .

En los días siguientes, Tounens promulgó la constitución del reino y, según algunos, el 20 de noviembre del mismo año declaró la anexión de la Patagonia, estableciendo como límites el río Biobío en Chile por el norte, el océano Pacífico por el oeste, el océano Atlántico por el este desde el río Negro en la actual Argentina hasta el estrecho de Magallanes, límite austral continental del Reino.

Un año después de esta proclama, un parlamento mapuche compuesto por un grupo de jefes locales (arribanos, habitantes de los valles de la Precordillera), aceptó supuestamente sus pretensiones[13] .

Las fuentes históricas, escasas, aseguran que tuvo cierto contacto con algunas autoridades del pueblo mapuche, si bien el sedicente rey nunca tuvo el control de ningún punto del territorio. Las autoridades tradicionales mapuches continuaron en funciones, no se alteraron las costumbres y el estado nunca llegó a establecerse. Tounens fue aceptado por la comunidad, en especial por Quilapán, como un extranjero capaz de logar el apoyo de una potencia europea; no hay indicios de que lo reconociera como soberano, si bien siguió algunos de sus consejos y le permitió usar el título de rey[14] .

Los mapuches conocidos como abajinos, gente de los llanos del Valle Central, entre los ríos Biobío y Toltén, nunca reconocieron a Tounens y lo denunciaron ante Saavedra.

Tounens viajó a Valparaíso para dar a conocer su reino al gobierno de Chile, en aquel entonces bajo la presidencia de Manuel Montt, quien no reconoció el nuevo Estado. Después de regresar a la Araucanía, el gobierno chileno bajo el mandato del nuevo presidente José Joaquín Pérez ordenó la búsqueda y arresto del rey Orélie Antoine, bajo los cargos de perturbación al orden público. Uno de sus acompañantes, criollo y probablemente miembro del ejército chileno, lo entregó a orillas del río Malleco, en enero de 1862, siendo trasladado a Nacimiento y luego a Los Ángeles.

En esta última ciudad, fue procesado; un juicio donde "se defendió con enorme seguridad e instinto jurídico hasta el punto de poner en más de un aprieto a los jueces y a los médicos..." y más tarde recluido en un manicomio. El cónsul francés logró sacarlo de allí y lo repatrió a Francia. No hay pruebas de que se tratara de un agente francés, pero algunos historiadores se inclinan a considerar que: "... algún grado de oficialidad tenía su misión y que si hubiera resultado más afortunada hubiera contado con el apoyo francés."[15]

En Europa, Tounens promocionó su aventura, siendo apoyado por algunos empresarios para financiar un segundo viaje, realizado a fines de 1869. Sin embargo, durante aquellos años, el gobierno chileno había realizado maniobras militares en el territorio para incorporarlo a la República, por lo que Tounens no fue recibido con el apoyo anterior, debiendo huir a Buenos Aires. Se supone que en esta ocasión arribó con un navío cargado con armas y algunos petrechos militares[16] .

Tras intentar dos nuevos ingresos en 1874 y 1876, murió el 17 de septiembre de 1878.

Un testimonio oral de su presencia aparece en boca de Juan Calfucurá quien dijo a su entrevistador cincuenta años después de la aventura de Tounens:

"Mi padre protegió al rey Aurelio. En la segunda entrada que hizo en la Araucanía, el coronel Saavedra ofreció paga al que lo matase. Entonces Aurelio tuvo miedo y mi padre me mandó dejarlo a Salinas Grandes a las posesiones de Cafulcurá...Dicen ahora que ese rey era loco. Así sería. El hombre ese vivía retirado. No le gustaban las fiestas. Conversaba con los caciques viejos y los visitaba seguido. No se le conocieron mujeres. Vestía el traje mapuche y se dejaba melena larga como los indios. Comía sus mismos alimentos. Partía muchas manzanas para secarlas al sol y comerlas así".

Juan Calfucurá[17]

Al morir Tounens sin herederos, uno de sus amigos, Gustave Achille La Viarde se coronó como sucesor; solicitó ayuda económica y militar al presidente de los Estados Unidos, Grover Cleveland, para la conquista, encubierta como liberación, de los territorios ocupados, la cual fue denegada. Desde entonces, se estableció un supuesto gobierno en el exilio en París, cuyos "monarcas", autodenominados de la Corona de Acero, otorgaron títulos de nobleza de su propia creación y vendieron monedas y medallas. En la actualidad mantienen sitios web donde reivindican sus supuestos derechos. El novelista Antonio Gil, conde de Detif y Caballero de la Corona de Acero[18] , es el único chileno que ostenta los ficticios títulos de esta monarquía.

El reino de Araucania y Patagonia no tuvo más contactos con los indígenas hasta la breve visita de Philippe Boiry Raynaud, quien se adjudicó el título de príncipe de Araucanía y Patagonia y viajó en 1989 a Arauco, donde los mapuches lo recibieron con poco entusiasmo.[20] .

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