Reino de Pamplona

Reino de Pamplona

(?) Bandera

824- 1162

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Bandera ( 1035)
Bandera ( 1035)
Bandera ( 1035)
Bandera de Reino de Navarra.svg ( 1162)

Ubicación de
El Reino de Pamplona en su auge bajo Sancho el Mayor (de 1029 a 1035)
Capital Pamplona hasta 925
Idiomas Euskera,[3] francés.
Religión Católica ( religión oficial y mayoritaria)
Gobierno Monarquía hereditaria
Rey
 • 816- 852 Íñigo Arista
 • 852- 882 García Íñiguez
 • 970- 994 Sancho Garcés II
Historia
 • Fundación del Reino de Pamplona por Íñigo Arista 824
Superficie
 • Alta Edad Media unos 20 000 km²
 • Baja Edad Media casi 12 000 km²

Reino de Pamplona es la denominación historiográfica, de acuerdo con los Annales regni Francorum,[4] para referirse a la entidad política creada en el Pirineo occidental en torno a la ciudad de Pamplona en los primeros siglos de la Reconquista, uno de núcleos cristianos surgidos tras la conquista musulmana. La expresión se siguió utilizando hasta que Sancho VI cambió su título de Pampilonensium Rex («Rey de los pamploneses») por el de Rex Navarrae (Rey de Navarra). Historiográficamente también se emplean las expresiones Condado de Pamplona (durante la época de los reyes navarro-aragoneses), Reino de Nájera (a partir del 925, tras la conquista de Nájera, consolidación del Reino de Nájera y el reinado de García Sanchez I) y Reino de Pamplona-Nájera (misma razón que el anterior).

La civites romana de Pompaelo había sido la principal ciudad del impreciso territorio atribuible al pueblo de los vascones, hasta la fundación de Victoriacum por los visigodos (581). Durante el último tercio del siglo VIII, Carlomagno, el rey de los francos, llevó a cabo expediciones para crear una marca fronteriza meridional (la posteriormente denominada Marca Hispánica) frente al Emirato de Córdoba, en el territorio entre los Pirineos y el Ebro. Tras el fracaso inicial de tales intentos de expansión, en la parte occidental de los Pirineos se logró la creación de un condado a principios del siglo IX, que subsistiría unos diez años. A partir de entonces, de nuevo bajo sumisión a las autoridades cordobesas (ya con la denominación de Califato de Córdoba), se organizó hacia 824 el reino de Pamplona en torno al considerado primer rey, Íñigo Arista, con el apoyo de sus aliados de la familia muladí de los Banu Qasi, señores de Tudela, y del obispado de Pamplona.

El reino de Pamplona en el siglo X rompió con Córdoba e inició su expansión tanto militar como con alianzas selladas con matrimonios de los monarcas y nobles. De esta forma tenía lazos familiares muy próximos con el vecino reino de León. La dinastía Íñiguez terminó con Fortún Garcés (870–905) quien (según la tradición, que lo conoce como Fortún el Monje) abdicó y se retiró al monasterio de Leyre. Fue sustituida por la dinastía Jimena, que comenzó con Sancho Garcés I (905–925) y cuyo reino es denominado tanto "Reino de Pamplona" como "reino de Navarra".[5] Sancho Garcés I y su hijo García Sánchez I desarrollaron una labor de repoblación y favorecimiento de las nuevas tierras y de los monasterios allí existentes. Sancho Garcés II y García Sánchez II el Temblón se vieron obligados a capitular ante Almanzor y a pagar tributos al Califato de Córdoba.

Con Sancho III el Mayor ( 10041035), el reino de Pamplona alcanza su mayor extensión territorial, aunque en una gran proporción no estaba adscrita al reino de Pamplona propiamente, abarcando casi todo el tercio norte peninsular. Antes de morir ( 1035) dividió sus territorios entre sus hijos: su primogénito, García Sánchez, reinó en Pamplona y heredó algunas tierras en Aragón y Castilla; Fernando obtuvo gran parte del condado de Castilla; Ramiro recibió tierras en Aragón y en Navarra, y Gonzalo en el Sobrarbe y otros puntos distantes de Aragón. De este reparto surge la nueva estructura política del siglo XII con los reinos de Navarra, Aragón y Castilla.

El reino de Pamplona se incorporó entre 1076 y 1134 a los territorios aragoneses, segregándose en el reinado de García Ramírez. En el de Sancho el Sabio ( 11501194) pasa a llamarse Reino de Navarra.

Origen del Reino de Pamplona

Ducado de Vasconia (rojo) bajo Odón el Grande (c. 710-740).
EL Reino de Pamplona a la muerte de Sancho III el Mayor (1035)       Reino de Pamplona       Condado de Aragón y dependencias perteneciente a la monarquía pamplonesa desde el 922       Ganancia de Ribagorza y anexos 1018- 1025       Fronteras restauradas por Sancho III el Mayor 1018- 1025       Tierra perdida en 922       Zona vinculada a Pamplona desde el siglo X       Condado de Castilla y Álava heredado por Sancho III       Zona disputada por Castilla y León       Reino de León       Dominios musulmanes
La marca hispánica del Imperio carolingio en el año 814.
El reino de Pamplona (en color naranja) en el año 910.
El reino de Pamplona (en color naranja) en el año 1000.
La península Ibérica en 1030 con la división del Califato de Córdoba en taifas y los reinos de León y Pamplona y el Condado de Barcelona.
La Península Ibérica en 1037. Con la aparición de los reinos de Castilla y Aragón que irán rompiendo la vinculación con el de Pamplona.
Reparto del Reino de Pamplona tras la muerte de Sancho IV el de Peñalén. en 1076       Zona ocupada por Alfonso VI de Castilla       Zona ocupada por Sancho Ramírez de Aragón       Condado de Navarra, tenido por el monarca aragonés en homenaje al castellano

Como recuerda el hispanista Roger Collins, los testimonios que se conservan de la época son muy escasos, de manera que no existe un consenso entre los especialistas para discernir el número preciso de monarcas y la duración de sus mandatos, como tampoco sobre la extensión de su territorio e influencia.

Si bien el germen del Reino de Pamplona es el resultado del origen y caída del Ducado de Vasconia. Este ducado transcrito también en latín como Wasconiae según las fuentes de la época, fue una entidad de la Alta Edad Media constituida hacia el 601- 602 por los reyes francos merovingios sobre la base territorial de la circunscripción o ducatus de la provincia bajoimperial romana de Novempopulania, en la antaño provincia augustiniana de Gallia Aquitania, y que se extendía desde el sur del curso bajo del río Garona hasta la vertiente continental de los Pirineos, siendo su primer titular el duce Genial de Vasconia hasta el 627.

Algunos historiadores han postulado una emigración desde el territorio peninsular de los vascones de la zona navarra desde el siglo II, mientras que otros hablan de una progresiva expansión de los vascones pirenaicos forzados por los enfrentamientos con los visigodos de Leovigildo en el 581. No obstante, ambas teorías han sido rebatidas y no están apoyadas por evidencia histórica sólida.

En la crónica sobre las incursiones vasconas cerca de Toulouse acaecidas en 587, por ejemplo, se afirma claramente que sus huestes se retiraron de nuevo a las montañas con esclavos y bienes. Por otra parte, en ningún momento se afirma que los habitantes de Novempopulania (hoy en día Gascuña) se levantasen para hacer frente a la marea vascona, más bien lo contrario.

El Ducado de Vasconia es un territorio fronterizo en el que habita un determinado pueblo, el vasco en este caso, que se asigna a un duque o mando militar, tal y como se entendía entonces la labor de los duques (véase los sajones, frisios). Gozó de la autonomía característica que concedían los monarcas merovingios a los territorios gobernados por sus oficiales principales hasta que, con el cambio a la dinastía carolingia, Aquitania y Vasconia pierden su independencia en una guerra terrible que dura diez años (760-769). A partir del 769, Vasconia, encabezada por un duque propio, Lope II de Gascuña, se separa de Aquitania, pero va perdiendo soberanía ante el empuje colonizador y feudalizador de Carlomagno. Se crean varios condados asignados a representantes de confianza de Carlomagno: Toulouse, Fezensac, Burdeos (778) y, a partir del 785, los condados pirenaicos asociados a Toulouse, que constituirán la Marca Hispánica.

Carlomagno, con el proyecto de defender y dilatar el pueblo cristiano, realizó una expedición con la intención de ocupar Zaragoza y debilitar al emir cordobés. Esta expedición fue un fracaso y en su retorno destruyó los muros y la ciudad de Pamplona[7]

Tras la enérgica reacción sarracena, se volvió a instaurar el sistema de obediencia indirecta a Córdoba, considerándose que se establece el Reino de Pamplona con su primer rey Íñigo Arista, que contaba con el apoyo de los Banu Qasi de la ribera. Debía tributar al emir de Córdoba, pero mantenía su propio gobierno y la religión cristiana.[8] El territorio era de unos 5000 km² entre las cumbres del Pirineo occidental y los límites que daban las sierras exteriores. En el 824, tras la "Segunda batalla de Roncesvalles", Navarra y los territorios al sur del Pirineo se separan definitivamente del Ducado e inician su propio recorrido. Tras sofocar las revueltas de las fuerzas nobiliarias en Gascuña, el poder carolingio envía sus tropas a Pamplona capitaneadas por dos de sus condes, con el objeto de restaurar su soberanía sobre el territorio. En el retorno de su misión fueron sorprendidos y capturados en los Pirineos tras perder a su guardia armada de vascones o gascones a manos de los "pérfidos montañeses" (vascones cispirenaicos). El conde Eblo fue enviado a Córdoba como trofeo, y el conde Aznar fue puesto en libertad por ser gascón y ser considerado consanguíneo. En 853, el duque de Vasconia jurará por última vez lealtad a un soberano carolingio, iniciando posteriormente una dinámica regional fuera de los poderes centrales carolingios. Los títulos de duque de Vasconia y Aquitania se reunieron definitivamente en la figura de Guillermo VIII de Aquitania a partir de 1063.

El hijo de Íñigo Arista, García Iñiguez (851–882) y su nieto, Fortún Garcés (882–905), mantuvieron el mismo territorio sin realizar conquistas.[10]

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