Reino de Cerdeña

Regno di Sardegna
Reino de Cerdeña

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1720-1861

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Bandera Escudo
Bandera Escudo
Ubicación de Cerdeña
El Reino de Cerdeña en 1815
Capital Turín
Idioma oficial Italiano en Piamonte (desde 1560-1561), Cerdeña (desde 1760[5]

[7]

Otros idiomas Piamontés (principal)
Francoprovenzal (regional)
Occitano (regional)
Catalán (regional)
Sardo (regional)
Ligur (regional)
Religión Catolicismo, judaísmo, valdense
Gobierno Monarquía
Historia
 • Creación Bonifacio VIII 1294-1303 1720
 •  Unificación de Italia 1861
Superficie
 • 1859 73 810 km²
Moneda Lira sarda

El Reino de Cerdeña fue el nombre de las posesiones de la casa de Saboya en 1720, cuando la isla de Cerdeña le fue obsequiada al rey Víctor Amadeo II de Saboya para compensar la pérdida de Sicilia a manos del Imperio austríaco en virtud del tratado de La Haya. Aparte de Cerdeña, el reino incluía Saboya, Piamonte y Niza; tras el Congreso de Viena en 1815 fue incluida Liguria, con su ciudad capital: Génova. Oficialmente su nombre completo era: Reino de Cerdeña, Chipre y Jerusalén, Ducado de Saboya y Monferrato, Principado del Piamonte.

Durante la mayor parte de los siglos XVIII Y XIX, bajo el gobierno de la Casa de Saboya, la capital política y económica fue Turín. En 1860 Saboya y Niza le fueron "cedidas" a Francia como pago por el apoyo francés en la guerra con Austria como parte de la campaña de unificación italiana. En 1860, se convirtió en el principal de los reinos fundadores del Reino de Italia, después de lo cual convirtió sus territorios en provincias de éste.

Historia

Periodos temporales

Desde su fundación ha tenido varios periodos de dominación:

Antecedentes

Los cuatro Giudicati sardos.

Con la marcha de los bizantinos de las tierras de Cerdeña en la segunda mitad del siglo IX, los gobernantes locales consiguen hacerse con el poder de la isla. Esta queda dividida en cuatro juzgados: Juzgado de Arborea, Juzgado de Cagliari, Juzgado de Gallura y Juzgado de Torres, que respondían a las administraciones establecidas inicialmente por los musulmanes y posteriormente por los bizantinos. No se conoce con precisión la fecha de creación de los juzgados (en sardo zudicados, en italiano giudicati), que fueron cuatro regiones autónomas, pero su existencia se halla plenamente comprobada en el año 851, aunque es posible que su nacimiento sea anterior a esa fecha. Cada juzgado (Logudoro, Gallura, Arborea y Calaris) fueron gobernados por reyes o judiches (jueces en la traducción literal), que eran elegidos por el parlamento sardo llamado Corona de Logu.

Los juzgados se encontraban compuestos de un territorio o logu, dividido en varios curatorie dirigidos por los curatore (autoridades, principalmente judiciales), y se constituían de numerosos poblados llamados ville. Los curatores eran los encargados de designar al maiore (alcalde) o jefe del pueblo. Los juzgados se encontraban divididos en distritos administrativos, electorales y jurisdiccionales llamados curadorias o curatorias (curadurías) dirigidos por un curatore cuyo nombramiento tenía que ser aprobado por el giudici. El curatore era un funcionario del juzgado, y su mandato tenía un límite fijo de tiempo; tenía autoridad sobre las percepciones fiscales, sobre la acción judicial penal y civil, sobre los órganos de policía y sobre el reclutamiento militar. El de Cerdeña era un sistema administrativo muy arraigado y extremadamente eficaz para gobernar el territorio, pero desapareció paulatinamente durante el siglo XIV y sobre todo durante el siglo XV por la imposición del sistema feudal aragonés. Durante el período de los juzgados se desarrolló la lengua sarda, que se constituyó como el idioma más hablado en la isla. La Iglesia bizantina ortodoxa fue reemplazada por el catolicismo mediante la intervención del papa Gregorio I. Esta religión se extendió en toda la isla con excepción de la mayor parte de Barbagia.

Influencia de Pisa y Génova

La ayuda prestada por las Repúblicas Marítimas de Pisa y Génova permitió liberar a los sardos de numerosas incursiones sarracenas durante el siglo X y siglo XI, si bien ejercieron un gran control sobre la zona militarmente.

Así, a lo largo de la costa este de la isla, desde Cagliari hasta Gallura, se establece una zona de protección pisana, mientras la zona norte de Porto Torres y de la propia isla de Córcega se encuentra bajo la influencia de Génova.

La injerencia política de Pisa y Génova en las actividades de los Giudici duró desde el siglo XI hasta el siglo XIV, transformándose lentamente los Giudicati en protectorados para terminar en colonias. Estas dos potencias marítimas se confrontarían permanentemente por el control total de la isla y por ello Cerdeña permanecería constantemente dividida. Los Papas mantuvieron siempre la confrontación pisano-genovesa, apoyando siempre a la parte más débil. Las familias más poderosas de ambas ciudades italianas se disputaron los territorios de los antiguos Giudicati. En 1258, desapareció el Giudicato de Cagliari, tomado por los pisanos. En 1265, Mariano de Serra era el único sardo con una investidura gubernamental, mientras que casi toda la isla se hallaba entregada al poder extranjero.

El reino de Arborea, el más fuerte y mejor organizado de los giudicati, permaneció independiente. Defendió con fuerza su independencia y en 1323 se alió con Jaime II de Aragón en una campaña militar contra Pisa y Génova que tenía por objetivo la creación del Reino de Cerdeña.

Corona de Aragón

Retrato de Juan II el Grande.
Territorios bajo dominio de la Corona de Aragón en el mar Mediterráneo.

El Regnum Sardinae i Corsicae, en español Reino de Cerdeña y Córcega, fue creado en 1297 por el papa Bonifacio VIII para solucionar los conflictos entre la Dinastía Anjou y la Corona de Aragón sobre el Reino de Sicilia, conflictos originados a raíz de las Vísperas sicilianas. Así fue un reino de compensación, asignado a Jaime II de Aragón.

Cerdeña seguía no obstante sometida a grandes señores que llevaban el título de Judex (juez). La isla estaba dividida en cuatro juzgados bajo la influencia de las ciudades de Pisa y Génova. En 1323, Jaime II, forma una alianza con el Juzgado de Arborea, de origen catalán, y controla los juzgados de Cagliari y de Gallura, eliminando de la isla a los pisanos.

El control real no fue definitivo hasta principios de siglo XV, cuando Martín el Joven, rey de Sicilia y procurador de Cerdeña por orden del rey de Aragón Martín I, elimina los juzgados de Arborea. La isla fue gobernada a partir de aquel momento en nombre del rey por un virrey.

Paradójicamente, el Reino de Cerdeña y Córcega, como fue ideado por el papa, sólo consistiría del territorio de Cerdeña, pues aunque Aragón planeó la conquista de la isla de Córcega, sus propósitos nunca alcanzaron una conclusión favorable. Los monarcas aragoneses utilizaron por lo tanto solamente el título de rey de Cerdeña y durante un tiempo el de rey titular de Córcega.

Capital del Reino

Desde su fundación el Reino de Cerdeña tuvo dos capitales. Así, entre el 19 de junio de 1324 y el 10 de junio de 1326 la capital estaba situada en el Fortín de Bonaria, hoy en día situado dentro de la ciudad de Cagliari. El 10 de junio de 1326 la capital fue radicada a la propia ciudad de Cagliari, no obstante, el soberano siempre tenía su corte en ciudades como Barcelona, Zaragoza o Valencia. En la ciudad de Cagliari el rey estaba representado por un virrey.

Monarquía Española o Católica

Guion y caballo engualdrapado con el emblema heráldico del Reino de Cerdeña en las exequias por la muerte de Carlos I de España. En La Magnifique, et sumptueuse pompe funèbre faite aus obsèques, et funerailles du très grand, et très victorieus empereur Charles Cinquième, celebrées en la Ville de Bruxelles le XXIX. jour du mois de décembre M.D.LVIII par Philippes Roy Catholique d’Espaigne son fils, Jérôme Cock (dibujo), Jean y Luc de Dovar, (grabadores), Amberes, Cristóbal Plantino, 1559, LÁM. 12.[8]

Con el matrimonio entre los Reyes Católicos, Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla en 1469 y la posterior firma de la Concordia de Segovia, realizada en 1475, se establecen los primeros pasos para la unión definitiva de la Corona de Aragón y la Corona de Castilla bajo un mismo rey, pasando así mismo a éste todos los dominios de ambos monarcas. Con Fernando II se reorganizó la administración y Cerdeña pasó a depender del Consejo de Aragón y del virrey.

Córcega nunca fue realmente conquistada y los reyes de Aragón dejaron de usar el título a partir del 19 de enero de 1479, momento en el cual el Consejo Superior de Aragón decide retirar del nombre oficial del Reino la mención de Corsicae.

Con el descubrimiento de América provocó que la isla viviera una fase de decadencia, ya que la navegación y el comercio en el Mediterráneo declinó en favor del Atlántico y de la recién descubierta América. Mientras que en Europa se producían grandes cambios culturales y económicos, en Cerdeña permaneció anquilosado el sistema feudal, uno de los rasgos más característicos de la dominación española. El dominio de la isla estaba en manos de la nobleza aragonesa, catalana y valenciana. Los efectos fueron particularmente nefastos para las zonas agrícolas, donde desaparecieron los antiguos propietarios mientras que la población más humilde, encargada de labrar el campo, vio agudizarse su miseria. A la extrema pobreza se añadieron epidemias de peste y cólera, que junto a la malaria que azotaba anualmente la isla resultaron en una disminución de la población.

Frontera con el islam

Torre de Bari, en la isla de Cerdeña.

Con la victoria del Tercio de Cerdeña, encabezado por Juan de Austria, en la batalla de Lepanto de 1571 contra Ali Pasha, y con la conquista temporal de Túnez en 1573, el Reino de Cerdeña se convierte en el punto principal contra la expansión del Imperio otomano por el mar Mediterráneo. A partir de aquel momento toda la isla es fortificada para prevenir cualquier ataque otomano, destacando los fortines de Alguer o Castelsardo.

En el contexto de la guerra del emperador Carlos V contra los musulmanes, Cerdeña se ubicó en el límite de las posesiones españolas y por ello fue provista de un sistema de defensa . De Cagliari zarparon grandes flotas españolas contra Túnez y Argel; no obstante, la costa sarda fue asaltada y saqueada en varias ocasiones en el siglo XVI por turcos otomanos, franceses y piratas berberiscos. A partir de 1572 se inició la construcción de torres de vigilancia en toda la costa, que a finales del siglo sumaban 82.

Intento de invasión francesa (1637)

Con el inicio de la guerra de los Treinta Años en el Reino de Bohemia en 1618 entre católicos y protestantes, el cardenal Richelieu pone la vista en las posesiones de la Dinastía Habsburgo de España y Austria.

Durante este conflicto envía una flota de cuarenta barcos, bajo la dirección de Enrique de Lorena, el 21 de febrero de 1637 para invadir Oristán, saqueando la ciudad durante una semana. Antes de la llegada de las milicias sicilianas y aragonesas los franceses abandonaron precipitadamente la ciudad, olvidando sus estandartes que hoy en día todavía se conservan en su catedral.

El reino bajo los Habsburgo austríacos

Carlos VI, cambio la isla de Cerdeña por la de Sicilia.

El Reino de Cerdeña se mantuvo dependiente de la Corona de España en la Guerra de Sucesión Española, acabada en 1714. Todo así, la isla fue ocupada ese año por la Dinastía Habsburgo de Viena, que reclamaba la Corona Española y estaba enfrentada a Felipe de Anjou.

En 1714 pasa a ser una posesión formal, reconocida por el Tratado de Utrecht, del Imperio austríaco, y Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico hace efectiva su posesión, habiendo renunciado a cualquier reivindicación al trono español. En 1717 , sin embargo, un cuerpo expedicionario español , enviado por el cardenal Alberoni , un poderoso ministro ibérico, ocupó la isla de nuevo, cazando oficiales de los Habsburgo. Fue solo un breve paréntesis que sirvió solo para refinar las dos partes filosóficas occidentales y de habla española en las que se dividió la clase dominante de Cerdeña. El año 1720 el emperador cambia la isla de Cerdeña por el Reino de Sicilia, dando origen al nuevo Reino de Cerdeña-Piamonte bajo la Dinastía Saboya, gobernantes del Ducado de Saboya.

El Reino de la dinastía Saboya

Primeros reyes

Víctor Amadeo II de Saboya
Victor Amadeo II.

La participación de Víctor Amadeo II de Saboya al lado del emperador Carlos VI del Sacro Imperio Romano Germánico y de los Aliados durante la Guerra de Sucesión Española le supuso, al acabar ésta y después de la firma del Tratado de Utrecht, la conversión del Ducado de Saboya en reino gracias a la anexión del Reino de Cerdeña.

Es considerado un déspota ilustrado y administra sabiamente todos los territorios del reino, poniendo en marcha una serie de reformas algunas de las cuales estaban muy avanzadas para su época, como la creación del catastro, si bien su reino padeció graves crisis económicas y de seguridad.

Inicia una lenta recuperación económica gracias al comercio de vino, pero a mediados del siglo XVIII gracias al descubrimiento de los glaciares cerca de Chamoix por parte de los británicos William Windham y Richard Pecock esta zona se convierte en un destino preferente para la aristocracia británica. Esto provoca que el incipiente turismo alpino se consagrase en 1786 con el ascenso a la cima de Mont Blanc por parte de Jacques Balmat.

Carlos Manuel III de Cerdeña

El hijo del anterior, Carlos Manuel III de Cerdeña, participa activamente en dos guerras: la Guerra de Sucesión Polaca y la Guerra de Sucesión Austríaca. En esta última guerra no sale bien parado al sufrir la invasión de los franceses, en 1744 es derrotado en la batalla de Madonna dell'Olmo pero en 1747 consigue expulsar a los franceses con la victoria en la batalla dell'Assietta.

El 19 de septiembre de 1772 se establece el primer servicio postal del mundo y posteriormente moderniza los puertos de Niza y Villefranche-sur-Mer y lucha contra el bandolerismo.

La revolución Francesa

Tropas francesas en la batalla de Montenotte.
Napoleón durante la campaña de Italia (1796-1797).

El rey Víctor Amadeo III se alía con el Reino de España, el Sacro Imperio Romano Germánico y el Reino de Prusia para hacer frente a las embestidas de la Revolución Francesa, pero fue abatido por Napoleón Bonaparte en 1796 perdiendo sus posesiones en Piamonte: el Ducado de Saboya y el Condado de Niza.

En 1793 la Primera República Francesa organiza una tentativa de invasión de la parte insular del Reino gracias a que había mantenido en la zona consejeros y espías. La nobleza de la isla acepta la rebelión, siguiendo la denegación de Víctor Amadeo III de reconocer los estatutos sardos, Stamenti. El 28 de abril de 1794 los reyes fueron expulsados, mediante un levantamiento republicano dirigido por el abogado Giovanni Maria Angioy. El rey Víctor Amadeo III murió en el exilio en 1796 pero consigue derrotar a los rebeldes cerca de Oristán. El abogado Angioy se refugia en Francia y la casa de Saboya consigue otra vez el control de la isla durante algunos meses, ejerciendo una represión muy dura.

El trono de Cagliari

La casa de Saboya, con toda su corte, se exilia a Cagliari que se convierte en la nueva capital del reino hasta la restauración final de los estados de tierra firme (posesiones continentales del reino) en 1814.

El trono en Turín

El 10 de diciembre de 1798 se creó en Turín la República de Piamonte, siendo reconocida por los franceses que habían ocupado la ciudad. El 20 de junio de 1799, aprovechando la estancia de Napoleón en Egipto, las tropas austro-rusas conquistaron la ciudad de Turín y restauraron a Carlos Manuel IV de Cerdeña en su trono, pero un año después, Francia vuelve a ocupar la ciudad creando la República Subalpina. Esta república fue la primera en Italia en adoptar el sistema decimal del franco francés.

El 11 de septiembre de 1802 el Piamonte fue anexionado a Francia y se suprime la República Subalpina. Con la Restauración y con el Tratado de París del 30 de mayo de 1814, la Casa de Saboya fue restaurada en sus derechos y el 4 de enero de 1815, por el Congreso de Viena, la República de Génova y la Liguria fueron anexionadas al reino, para constituir un estado más grande para hacer frente a Francia.

La restauración

El 2 de mayo de 1814 Víctor Manuel I de Cerdeña parte de Cagliari en dirección a Turín, donde el 19 de mayo entra triunfante y mediante el Tratado de París y el Congreso de Viena el poder de la Dinastía Saboya aumenta, consiguiendo crear un reino poderoso para hacer frente a cualquier intervención por parte de Francia. a Victor Manuel, le fue cedida la antigua republica de Genova, la que seria la sede de la armada sarda. Abolió los códigos napoleónicos, restauró la Constitución real de Víctor Amadeo II y restableció el derecho consuetudinario, fortaleció barreras a la aduana, se negó a otorgar una constitución liberal, confió al clero la educación, restableció la discriminación laboral y judicial contra los judíos y Valdense. Durante su estancia en Cagliari estableció el cuerpo de élite de los Carabineros y más tarde estableció el ministerio naval.

Tenia ambiciones expansivas hacia Lombardía , donde los sentimientos nacionalistas unionistas anti-austriacos se estaban desarrollando , promovidos en gran medida por la burguesía iluminista de los salones intelectuales de la ciudad, entró en conflicto con Austria. En marzo de 1821 estalló una Revolución Liberal , en gran parte obra de la carboneria , y los sentimientos anti austriacos de los conspiradores parecían coincidir con los del soberano. Pero Víctor Manuel no quiso otorgar la constitución liberal y en consecuencia el 13 de marzo de 1821 abdicó a favor de su hermano Carlos Félix.

En el año 1821 abdica Víctor Manuel I, el matrimonio con María Teresa de Austria-Este sólo le proporciona herederos femeninos, esto trae consigo el ascenso al trono de su hermano , Carlos Félix I de Cerdeña. Después de reprimir la revolución de 1821, Carlos favorece la industrialización del país y el liberalismo, en política exterior Carlos Felix, a pesar de que tuvo en cuenta la posibilidad de expansión territorial, de hecho, no cultivó ningún objetivo expansionista y prefirió dedicarse a los intereses económicos y comerciales[10]​.. Su matrimonio con la princesa María Cristina de Borbón-Dos Sicilias no tiene descendencia lo que trae un breve periodo de incertidumbre. Así en 1831 la sucesión recae en su primo Carlos Alberto I de Cerdeña, cabeza de la casa Saboya-Carignano. Este promulga el llamado Statuto Albertino, por el cual se concedía una constitución liberal al Reino siguiendo las líneas generales de las libertades francesas de la Revolución.

Revoluciones de 1848 y primera guerra de independencia italiana

Rey Carlos Alberto reformador del reino.
La Bandera del Reino de Cerdeña de 1848. Ya se puede ver la futura bandera tricolor italiana con el escudo de armas de la Casa de Saboya. Bandera final usada por el reino bajo la Fusione perfetta (1848-1861)

En 1848, después de los movimientos revolucionarios en Palermo, Mesina, Milán y en otras muchas partes de Europa, se inicia la Primera Guerra de la Independencia declarada a Austria el 23 de marzo de 1848 por Carlos Alberto de Saboya el jefe de la alianza del Reino de Cerdeña con los Estados Pontificios y el Reino de las Dos Sicilias.

Giuseppe Garibaldi, Giuseppe Mazzini y Giuseppe Elia Benza regresaron a Italia para participar de la revuelta, pero la Casa de Saboya no aceptó completamente que participaran en ella y la rebelión fue generalmente dirigida por los gobiernos.

Después de las victorias iniciales en Goito y en Peschiera del Garda, el Papa, preocupado por la expansión del Reino de Cerdeña en caso de victoria retiró sus tropas. También el Reino de las Dos Sicilias decidió retirarse, pero el general Guglielmo Pepe se negó a regresar a Nápoles y marchó a Venecia para participar en la defensa de la contraofensiva austríaca.

En efecto, Fernando II cambió la actitud preocupado por los acontecimientos revolucionarios que estaban desarrollándose en Sicilia y envió una delegación a Turín para alinearse con la Casa de Saboya y pedir ayuda para sofocar la revolución. Carlos Alberto, aunque era aliado de los napolitanos, mantuvo una posición cautelosa, lo que disgustó profundamente al Borbón.

Los Sardos son derrotados en la batalla de Custoza de 1848 y en la batalla de Novara 1849.

Batalla de Novara

Estas derrotas traen la abdicación de Carlos Alberto I en favor de su hijo Víctor Manuel II de Cerdeña, el 23 de marzo de 1849.

Hacia el Reino de Italia

Camillo Benso, conde de Cavour.

En 1850 el Reino de Piamonte-Cerdeña se convierte en el motor de la unificación italiana, gracias al ministro liberal Camillo Benso di Cavour y a la decisión de Víctor Manuel II.

Piamonte-Cerdeña participa en la Guerra de Crimea, aliada con el Imperio otomano, Reino Unido y la Segunda República Francesa contra el Imperio ruso. No resultó sencillo para Cavour obtener la autorización para tal expedición por parte del Parlamento de Turín: no se entendía la razón por la que soldados piamonteses debían combatir en una región remota donde Piamonte-Cerdeña no tenía intereses que defender. Pero Cavour logró su objetivo y las tropas piamontesas participaron activamente en la lucha en el lado de los vencedores, gracias a ello el Piamonte fue admitido a la mesa de negociaciones de paz como aliado de dos grandes potencias: Francia y Gran Bretaña. Así, Cavour logró su primera meta: llamó la atención de todas las potencias europeas sobre la «cuestión italiana»; después de ello para tener éxito tendría que haber conseguido interesar de modo especial a alguna de ellas.

En 1859 Francia ayudó a Cerdeña en su guerra contra el Imperio austríaco, desatando así la segunda guerra de independencia italiana, Napoleón III no respeta las promesas hechas a Cavour y anexiona a Francia la región de Lombardía. En 1860, sin embargo, Cerdeña consigue recuperar Lombardía de Francia pero pierde las regiones de Saboya y Niza. Además, durante la guerra estallaron insurrecciones en los ducados del norte, que pidieron y obtuvieron la anexión a Piamonte-Cerdeña, con lo cual se cumplió la primera fase de la unificación.

En la segunda fase se logró la unión del sur cuando Garibaldi, inconforme con el tratado entre Cavour y Napoleón, se dirigió a Sicilia con las camisas rojas, conquistándola y negándose a entregarla a los piamonteses; desde allí ocupó Calabria y conquistó Nápoles. En 1860 las tropas piamontesas llegaron a la frontera napolitana. Garibaldi, que buscaba la unidad italiana, entregó los territorios conquistados a Víctor Manuel II. Ya con la capital meridional tomada, el 8 de octubre, el gobierno piamontés emitió un decreto que indicaba un plebiscito a sufragio universal masculino en toda Italia para ratificar la unión al Piamonte. Los resultados dieron una contundente victoria a favor del Si a la unión y demostraron que el pueblo quería unirse al Piamonte, ser gobernados por el rey de la casa de Saboya e iniciar un nuevo periodo en una nación unida.

Con tales operaciones, termina la segunda fase de la unificación de Italia; pero quedaban separados del Reino de Cerdeña, Roma, gobernada por el papa, y el Véneto, en mano de los austríacos.

El 18 de febrero de 1861, Víctor Manuel II de Saboya se reunió en Turín con los diputados de todos los Estados que reconocían su autoridad, asumiendo el 17 de marzo el título de rey de Italia por gracia de Dios y voluntad de la nación. Fue reconocido por las potencias europeas a pesar de que violaba el Tratado de Zúrich y el de Villafranca que le prohibían ser rey de toda Italia.

El 17 de marzo de 1861 el Reino de Cerdeña pierde su carácter diferencial, integrándose dentro del Reino de Italia.

El nuevo reino de Italia se embarca en la tercera guerra de independencia contra Austria, en alianza junto con le reino de Prusia, con el objetivo de incorporar a Italia las regiones del Véneto y el Trentino, aún bajo control austriaco. El cese de las hostilidades se produjo después del Armisticio de Cormons, el 12 de agosto de 1866, seguido el 3 de octubre de 1866 en el Tratado de Viena. Así Italia consiguió anexionarse el Véneto, Víctor Manuel entró triunfal en Venecia, y realizó un acto de homenaje en la plaza de San Marcos.

En julio de 1870 comenzó la guerra franco-prusiana. A principios de agosto Napoleón III llamó para la guerra a la guarnición que defendía de un posible ataque italiano a los Estados Pontificios. Numerosas manifestaciones públicas demandaban que el gobierno italiano tomara Roma. El gobierno italiano no inició ninguna acción bélica directa hasta el derrumbamiento del Segundo Imperio francés en la batalla de Sedán. Víctor Manuel II le envió una carta a Pío IX, en la que le pedía guardar las apariencias dejando entrar pacíficamente al ejército italiano en Roma, a cambio de ofrecer protección al Papa. Pero esté se negó rotundamente. Al conocerse la negativa del Papado, batallones del Regio Esercito italiano, dirigidos por el general Raffaele Cadorna, cruzaron la frontera de los Estados Pontificios el 11 de septiembre y avanzaron lentamente hacia Roma, esperando que la entrada pacífica pudiera ser negociada, sin hallar resistencia apreciable a lo largo del camino. Los soldados italianos alcanzaron la Muralla aureliana el 19 de septiembre y sitiaron Roma.

Roma fue capturada por el Reino de Italia tras varias batallas y una guerra de guerrillas por parte de los zuavos pontificios y las tropas oficiales de la Santa Sede contra los invasores italianos. Así, la unificación italiana fue completada y poco después se trasladó la capital de Italia a Roma.

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