Reglamento del rodeo chileno

El rodeo chileno es un deporte con una rigurosa reglamentación.[1]​ La Federación del Rodeo Chileno cuenta con un total de 5 reglamentos, los cuales son su estatuto, el reglamento de las corridas de vaca, el relamento oficial para el movimiento de la rienda, el reglamento del rodeo tradicional y el de rodeo de criadores. A su vez la Federación de Criadores de Caballos Chilenos cuenta con 2 reglamentos para la inscripción de ejemplares de pura raza chilena de caballos. Estos reglamentos son el de Registros de Caballos Chilenos y el Reglamento de Exposiciones.

Historia del reglamento

A fines del siglo XVII el rodeo se comienza a reglamentar.[2]​ Las primeras reglas eran muy simples. Con el pasar de los años se establecía un reglamento más riguroso y se impone en 1860 el uso de la medialuna, reemplazando el antiguo corral de 75 metros.

A principios del siglo XX se impulsa el rodeo como una competencia deportiva, lo anterior gracias a las gestiones de Gil Letelier. En 1927, durante el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, se dictó la ley que rige las corridas en vaca, quedando el rodeo chileno bajo la tutela de la Dirección de Fomento Equino y Remonta del Ejército de Chile.

Antes de 1960 lo que regía a este deporte era el Reglamento de "Corridas de Vacas", el cual no era muy aceptado por los corredores en general y la mayoría quería cambiarlo ya que no se adecuaba a los tiempos y se argumentaba que el deporte nacional de Chile merecía unas reglas más estrictas.

Durante los años 1950 era aceptable que los jinetes corrieran en estado de ebriedad, provocando problemas graves como lesiones de los novillos, caballos y en los mismos jinetes. Además los jurados no eran rigurosos y cobraban atajadas a caballo derecho y sin remate. El trato que se les daba a los novillos era muy malo y el rodeo se comenzó a desprestigiar y la gente se alejaba de las medialunas.

Para que lo anterior terminara la federación encargó a Jorge Lasserre y Hernán Anguita proporcionar un nuevo reglamento, siendo aprobado por el directorio de la federación y se hizo ley.[3]

Se comenzó a exigir el profesionalismo del jurado. Para ser juez se debía hacer un curso especial en la Federación del Rodeo Chileno, que era dictado por Hernán Anguita, Jorge Lasserre y Ramón Cardemil.

Es así como se crea el actual reglamento del rodeo, profesionalizando a los jurados y logrando que la gente vuelva a las medialunas. Gracias a este reglamento en los años siguientes el rodeo vuelve a ser una actividad popular, alcanzando a ser hasta la actualidad el segundo deporte con más presencia de público en las tribunas en Chile, siendo superado solo por el fútbol. Este nuevo reglamento fue muy bien recibido por los seguidores del rodeo y desde comienzos de los años 1960 ha sufrido muy pocos cambios.

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