Región histórica

Algunas "regiones históricas" son de acuñación o delimitación reciente. La definición anglosajona de Oriente Medio (originalmente en inglés Middle East) fue inventada por el estratega militar estadounidense Alfred Mahan en 1902 para referirse a las inmediaciones del golfo Pérsico.[1]

Una región se considera histórica cuando se asocia tradicionalmente a un pueblo, sociedad o nación con rasgos específicos que se exteriorizan en elementos culturales de una zona física, especialmente la lengua y la arquitectura, y con la cual se identifican sus habitantes durante un tiempo histórico determinado. En síntesis, una región histórica es aquella en donde se encuentran hechos importantes que marcaron un lugar en la historia, un ejemplo básico para entender este concepto es el de las Pirámides de Egipto, deja en una región una historia. En algunos casos se corresponden con antiguos estados, y suelen ocupar zonas geográficamente similares. Las regiones históricas son en principio independientes de las demarcaciones políticas, si bien éstas pueden acabar influyendo en ellas.

Lilian Vizcaíno afirma que

no se trata de una abstracción del historiador (...); constituye en sí misma una realidad concreta, independiente de la voluntad del investigador

y Hernán Vengas dice de la región en general que es un

ente histórico-cultural asentado en una determinada comarca geográfica

con lo cual subordina la definición de "región histórica" a la de "región", de la cual forma parte.

Niveles de aplicación

Al igual que las subdivisiones políticas, una región puede ser considerada histórica a nivel local (por ejemplo, Liébana, en Cantabria, con características diferenciadas muy fuertes respecto a sus alrededores), de pueblo, territorio o nación localizados (Galicia, Cataluña, Castilla, La Mancha, León o Asturias), o incluso a escala subcontinental (Europa Occidental, especialmente en el Medievo).

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