Regeneración (Colombia)

La Regeneración fue un movimiento político surgido en Colombia a finales del siglo XIX, liderado por Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro. Su objetivo era cambiar la organización que tenía el gobierno y la sociedad colombiana, a partir de lo establecido por la Constitución de 1863, con la que habían creado los Estados Unidos de Colombia y que convirtió al país en una república federal.[1]

El movimiento regenerador estaba conformado por los conservadores y los liberales moderados, en oposición a los liberales radicales, que ostentaban el poder.[5]

Antecedentes

Desde 1858, Colombia era una república federal, primero bajo el nombre de Confederación Granadina y después como Estados Unidos de Colombia, regida por sendas constituciones de corte federalista. La Constitución de 1863, aplicó de manera extrema los principios liberales. Concedió demasiada autonomía a los estados, otorgó libertades de prensa, empresa, asociación, porte y comercio de armas, movilización hacia dentro y fuera del país.[7]

Si bien es cierto que se produjeron avances en cuanto a la educación, como la creación de la Universidad Nacional de Colombia, en 1867, y la expansión de la infraestructura de transporte (ferrocarriles) y comunicaciones (telégrafo),[5]

La Regeneración, según sus opositores.

Una vez en ejercicio del poder, el movimiento regenerador impulsó una serie de reformas que finalmente dieron como resultado la convocatoria a una asamblea de delegados para redactar una nueva carta política. El 8 de agosto de 1885, Núñez declaró en un discurso desde el balcón del Palacio de San Carlos, que la Constitución de 1863 había dejado de existir.[6]

La Regeneración estableció las bases para el regreso a un modelo de estado proteccionista, en el que el gobierno central, nuevamente dotado de amplios poderes de los que había sido privado en la Carta Magna de Rionegro, era el responsable de la política económica del país en materia de importación y exportación, así como del control bancario (con la creación del Banco Nacional, predecesor del Banco de la República), y el establecimiento de impuestos y/o aranceles.[9]

En materia administrativa, los estados se convirtieron en departamentos, intendencias y comisarías, regidos desde la capital, con gobernadores, alcaldes, e intendentes nombrados por el Presidente, y del sistema federal se pasó al centralismo y a un régimen unitario.[10]

Aunque se reconoció la libertad de cultos, Núñez afirmó que "la tolerancia religiosa no excluye el reconocimiento del hecho evidente del predominio de las creencias católicas en el pueblo colombiano. Toda acción del gobierno que pretenda contradecir ese hecho elemental, encallará necesariamente como ha encallado en efecto entre nosotros y en todos los países de condiciones semejantes..."[11]

La oposición a los regeneradores fue a ultranza, y desencadenó la guerra civil de 1884.[3]

Constitución de 1886
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