Reforma agraria chilena

La Reforma Agraria es un proceso que incluye la redistribución a gran escala del ingreso, las oportunidades y otros beneficios derivados de la propiedad de la tierra en favor del cultivador y de la sociedad. Normalmente se acompaña de cambios en otras instituciones agrícolas y de programas de desarrollo.[1]

En Chile, este proceso se llevó a cabo entre los años 1962 y 1973, como medida de respuesta a la gran ineficiencia y crisis del agro nacional durante la primera mitad del siglo XX. Hacia fines del gobierno de Salvador Allende ya se habían expropiado más de 6 millones de hectáreas a lo largo de todo el país.

Características

Ningún chileno podía ser dueño de una extensión de tierra mayor a 2.5 hectáreas de riego, denominadas como las 80 hectáreas básicas. Eran expropiables:

  • Toda propiedad agrícola de corporaciones o sociedades.
  • Toda propiedad agrícola cualquiera sea su tamaño que estuviese mal explotada.
  • Toda propiedad agrícola beneficiada por obras de regadío efectuadas por el Estado. El pago de las propiedades expropiadas se calculaba en base al valor fiscal de la última tasación. Este sistema de avalúo provocó que las propiedades agrícolas fueron tasadas a un valor mucho menor que el de mercado. Una vez determinado el valor de la propiedad, se procedía a pagar; dependiendo del tamaño de la propiedad se pagaba al contado entre un 1 a 10% del valor, el resto en bonos de la reforma agraria no reajustables a 25 o 30 años.
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