Recipiente

Almacén con algunos tipos de recipientes.
Tipología de recipientes en arqueología, de izquierda a derecha : escudilla, copa, cuenco.

Un recipiente, como objeto para contener o guardar algo, es todo receptáculo destinado a albergar en su interior hueco productos sólidos (o semisólidos, como polvos, gránulos), líquidos o gases, y usado en numerosos ámbitos de la vida cotidiana, el comercio y la industria. En arqueología es sinónimo de vaso.[1]

Su tamaño es muy variable, desde las tinajas de vino de casi ocho mil litros o los tanques de petróleo hasta el conjunto de frascos y delicado material de laboratorio, pasando por todo tipo de utensilio de cocina u objetos tan diversos como depósitos de todo tipo, desde un orinal a una piscina, o contenedores de diferentes gamas y fines.[2]​ Los materiales de qué está hecho pueden ser muy variados (cuero, arcilla, piedra, metal, vidrio, madera, plástico o elastómero, etc).

Etimología

Del latín recipĭens, -entis, que recibe, participio del verbo «recipĕre», recibir.[a]

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