Rebelión de Kronstadt

Rebelión de Kronstadt
Guerra Civil Rusa
Kronstadt attack.JPG
Tropas del Ejército rojo atacando Kronstadt.
Fecha 1- 18 de marzo de 1921
Lugar Kronstadt
Conflicto Alzamiento de la isla de Kronstadt contra las autoridades bolcheviques
Resultado Aplastamiento de la rebelión
Consecuencias Implantación de la Nueva Política Económica.
Eliminación de la oposición política.
Eliminación de las corrientes en el Partido Bolchevique.
Beligerantes
Flag of the Russian SFSR (1918-1920).svg República Socialista Federativa Soviética de Rusia
Red Army flag.svg Ejército Rojo
Anarchist flag.svg Marinos y soldados rebeldes de la Flota del Báltico
Anarchist flag.svg Ciudadanos armados de Kronstadt
Comandantes
Red Army flag.svg Mijaíl Tujachevski
Red Army flag.svg León Trotski
Anarchist flag.svg Stepán Maxímovich Petrichenko
Fuerzas en combate
Red Army flag.svg 45 000 ( 15 de marzo)[1]
Red Army flag.svg 50 000 ( 17 de marzo)[5]
Anarchist flag.svg 15 000[7]
Bajas
10 000 muertos, heridos y desaparecidos[5] 600 muertos, 1000 heridos, 2500 prisioneros, 800 ciudadanos y 700 marineros y soldados fugados a Finlandia[5]
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La Rebelión de Kronstadt fue un alzamiento fracasado de los marinos soviéticos de la isla de Kotlin, donde se halla la fortaleza de Kronstadt, contra el Gobierno de la República Socialista Federativa Soviética Rusa. Fue la última gran rebelión en contra del dominio bolchevique dentro del territorio ruso durante la Guerra Civil rusa.

La rebelión tuvo lugar en las primeras semanas de marzo de 1921 en Kronstadt, una fortaleza naval situada en la isla de Kotlin en el golfo de Finlandia. Tradicionalmente, Kronstadt ha servido como base de la flota báltica rusa y defensa de San Petersburgo (entonces, Petrogrado), que se encuentra a treinta kilómetros de la isla. Durante dieciséis días, se implantó una comuna revolucionaria que se opuso al Gobierno soviético que los propios marinos habían ayudado a crear.[8]

Surgida por el descontento popular y a raíz de las protestas obreras en Petrogrado, estalló cuando estas se estaban calmando.[10] Por entonces las disputas internas entre fracciones comunistas habían debilitado seriamente la administración de la flota y esta no pudo desbaratar la sublevación.

Los rebeldes, entre los que se contaban numerosos comunistas desencantados con la evolución del Gobierno, exigieron la aplicación de un programa de reformas que recordaba las reivindicaciones de corte anarcosindicalista de 1917: elección de los sóviets, inclusión de los partidos socialistas y anarquistas en el poder, libertad económica para campesinos y obreros, fin del poder de los partidos y del monopolio bolchevique del poder, disolución de los nuevos organismos burocráticos surgidos durante la guerra o restauración de los derechos civiles para la clase trabajadora. A pesar de la influencia de algunos partidos de oposición, los marinos no respaldaron a ninguno en concreto.

Convencidos de la popularidad de las reformas que exigían y que aplicaron en parte durante la corta rebelión, esperaron en vano que su protesta se extendiese por el país y rechazaron la ayuda de los emigrados, que pretendían utilizar el alzamiento para sus propios fines. Esperando que el Gobierno se aviniese a negociar, mantuvieron una actitud pasiva que acabó por aislar la fortaleza del continente, a pesar de los consejos de los oficiales, que defendieron una estrategia ofensiva. Las autoridades, por el contrario, adoptaron una postura intransigente, presentaron un ultimátum exigiendo la rendición incondicional el día 5 y, una vez caducado el plazo, desencadenaron una serie de asaltos a la isla que fracasaron hasta que una gran concentración de unidades militares logró tomarla el 17 de marzo tras sufrir gran número de bajas.

Los rebeldes fueron considerados mártires revolucionarios por sus partidarios y agentes de la Entente y de la contrarrevolución para las autoridades; la rebelión desencadenó una gran controversia y la desilusión de parte de los antiguos defensores del régimen establecido por los bolcheviques.[8]

Aunque la sublevación fracasó, aceleró la implantación de la Nueva Política Económica que sustituyó al « comunismo de guerra»; las exigencias políticas, por el contrario, se vieron frustradas.[10]

Contexto

El barón Piotr Wrangel, último de los grandes comandantes « blancos», evacuó sus fuerzas en el otoño de 1920; su marcha puso fin en la práctica a la guerra civil si no se cuentan las grandes revueltas campesinas.

En el otoño de 1920, Rusia comenzó la transición de la guerra a la paz;[13]

El Gobierno de Lenin, que había abandonado sus esperanzas de una inmediata revolución mundial, trató de asentar su poder y normalizar las relaciones con las potencias occidentales, que abandonaron[13]

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