Realización múltiple

La referencia a la realización múltiple viene a apoyar un argumento clásico dentro de la Filosofía de la mente. Fue el factor decisivo para el paso de teoría de la identidad al funcionalismo. La formulación clásica del argumento de la realización múltiple se debe a Hilary Putnam (apartado 1). Jerry Fodor generalizó el argumento y se sirvió de él para criticar el reduccionismo y defender la autonomía de las ciencias particulares (apartado 2).


La realización múltiple como argumento contra la teoría de la identidad

La teoría de la identidad

La teoría de la identidad se sitúa en un punto muy concreto en la historia de la filosofía de la mente: es la inmediata reacción al fracaso del conductismo (behaviorism), representado, por ejemplo, por Carl Gustav Hempel o Gilbert Ryle. La conclusión que se extrajo de ese fracaso fue que los estados mentales no pueden abordarse únicamente mediante descripciones de la conducta. Entonces, ¿qué pueden ser los estados mentales?

Para los defensores de la identidad la respuesta no puede ser otra que esta: «Los estados mentales son idénticos a los estados cerebrales.» Para todo estado mental M (por ejemplo, dolor de cabeza) ha de haber un estado cerebral C, que es idéntico a M. Aquí hay que entender M y C como tipos. El tipo «dolor de cabeza» significa el dolor de cabeza como idea genérica y no un dolor de cabeza concreto (esto sería un caso). Así pues, la tesis es que los tipos M y los tipos C son idénticos.

La objeción

Hilary Putnam (1967) ideó el argumento de la realizabilidad múltiple, que debía mostrar que un estado mental no puede ser idéntico a un estado cerebral. Los estados mentales individuales, concretos (casos) pueden realizarse en los diversos seres por medio de muy diferentes estados cerebrales. Piénsese, por ejemplo, en el dolor de un anfibio y el de un humano. Es muy improbable que cuando sienten dolor los procesos cerebrales en uno y otro sean iguales. Sin embargo, ambos pueden sentir dolor. Tienen, por tanto, los mismos estados mentales pero diferentes estados cerebrales. Por consiguiente, los estados mentales (tipos M) no pueden ser idénticos a los estados cerebrales (tipos C).

Con este argumento muchos dan por refutada la teoría de la identidad clásica. (Cfr., no obstante, Jaegwon Kim, 1993.) Naturalmente, también puede suponerse que los casos M son idénticos a los casos C, como sostiene, por ejemplo, Donald Davidson. Sin embargo, esto deja sin explicar qué tienen en común los casos M para que sean individualizaciones diversas de un mismo tipo. El funcionalismo dio respuesta a esta pregunta: Todos los casos M similares son realizados por el mismo estado funcional (tipo) F.

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