Realismo en política internacional

El realismo político surge como una escuela de pensamiento en las relaciones internacionales que, en respuesta al idealismo político, percibe al Estado como entidad suprema.[2]

Fundamentos

El realismo político había dominado el pensamiento en los años 30. Es una escuela con bases filosóficas tan antiguas como Tucídides, Maquiavelo, y Hobbes, quienes de primera mano ilustraron el lenguaje realista.[ cita requerida]

Se percibe al Estado como una entidad suprema y de valiosa relevancia. Sin embargo, sobre este concepto existe también una variabilidad que permite dilucidar la misma importancia del interés, puesto que el realismo clásico también objeta la inmutabilidad del propio Estado como producto histórico, y supone que con el tiempo esta entidad también habrá de cambiar, pero guarda la protección del interés a esta nueva organización, lo que refuerza la importancia del interés nacional.[ cita requerida]

La sociedad y la política se encuentran gobernadas por leyes objetivas, basadas en la propia naturaleza humana. Estas leyes son objetivas, por esto permiten el buen vivir de la sociedad, y coaccionan al hombre a no resistirlas. Luego, se busca realizar una teoría que busque representar esas leyes, y para esto usa dos elementos: la evidencia y la razón. En el sentido del realismo, esto consiste en cotejar los hechos y buscarles el sentido usando la razón. La reafirmación de esta tesis en palabras prácticas, es el situarnos en la posición de un estadista que enfrenta un problema de política exterior, buscar las posibles alternativas y suponer, de manera racional, cual va a ser la elección que el estadista va a hacer. La demostración de esta hipótesis de tipo racional con la confrontación con los hechos reales es lo que le da forma teórica a los hechos de la política internacional. Es abordar la realidad desde un esquema racional.[ cita requerida]

El elemento necesario conductor entre la razón y los hechos, que es por lo cual entendemos los hechos, es el interés definido en función del poder. Es este el principal indicador de la política internacional. Este permite hacer una relimitación de lo político que permitiría pensar que un estadista piensa y actúa en el marco del interés definido, como el acrecimiento de poder. En esta medida hay que pensar en la forma del interés definido puesto que en esa misma forma piensa el estadista y así podemos llegar a entender las acciones del mismo. El realismo refiere que las motivaciones del estadista y sus inclinaciones ideológicas son inútiles para estudiar la política internacional. Supone que las buenas intenciones tampoco justifican ni moral ni políticamente la satisfacción de las políticas. Además no solo de considerar el interés definido su concepto clave, no lo reviste con un significado establecido eternamente. El tipo de interés que determina la acción política depende del contexto político y cultural.[ cita requerida]

La identificación del sistema internacional, permite observar las relaciones entre las entidades y el concepto de interés nacional. El realismo clásico supone que el mundo esta políticamente organizado por Naciones, y por esto el interés nacional es el elemento clave, y para esto surge el Estado nacional. El mundo esta lleno de Naciones que compiten entre si y se enfrentan por poder, y todas las políticas exteriores de todas la naciones referencian la supervivencia, y entonces ahí surge el patrón del Estado, para proteger la identidad física, política, y cultural, frente a la amenaza constante de todos las demás naciones. Se distingue la relación entre interés y Estado nacional como un todo, un producto histórico.[ cita requerida]

La relación entre actores internacionales no es benévola sino que es egoísta y competitiva, en contraste con otras teorías de relaciones internacionales como la liberal. También asume que el sistema internacional es anárquico, en el sentido que no existe ninguna autoridad por encima de los Estados que sea capaz de regular sus interacciones; los Estados deben de relacionarse entre ellos y por sí solos, más que guiarse por las directrices de una entidad de control supranacional (pues no existe de hecho un gobierno mundial con autoridad). Asimismo el realismo parte de la convicción de que los Estados soberanos, y no las instituciones internacionales, las ONG o las corporaciones multinacionales, son los principales actores en las relaciones internacionales. Según el realismo, cada Estado es un actor racional que actúa siempre según sus intereses, y el objetivo principal de cada Estado es el de garantizar su propia seguridad. El realismo mantiene que buscando esta seguridad los Estados intentaran amasar los máximos recursos que estén a su disposición y que las relaciones interestatales están condicionadas por su nivel relativo de poder. Ese nivel de poder viene determinado por las capacidades estatales, tanto económicas como militares. Además, los realistas creen que los Estados son inherentemente agresivos ("realismo ofensivo"), y que la expansión territorial tan sólo se limitará mientras existan otros poderes en oposición. Los teóricos principales del realismo en relaciones internacionales son E.H.Carr, Hans Morgenthau, y Reinhold Niebuhr.[ cita requerida]

Después de la Segunda Guerra Mundial, una nueva escuela de realismo estructuralista o neorealismo se desarrolló en la tradición americana de ciencias políticas, redefiniendo la teoría realista como una ciencia positivista rigurosa al incorporar un concepto de estructura política dentro de la idea central de la anarquía.[ cita requerida]

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