Real Fábrica de Sargadelos

Estatua moderna de Antonio Raimundo Ibáñez, creador de la fábrica de cerámica de Sargadelos, delante del tinglado de la fábrica.

La cerámica de Sargadelos es una famosa cerámica elaborada en Sargadelos (en el municipio lucense de Cervo, Galicia, España). La primera fábrica fue creada a principios del siglo XIX por Antonio Raimundo Ibáñez y que tras varias generaciones acabó cerrando en 1875. A partir de mediados del siglo XX Sargadelos forma parte de un grupo de empresas del sector, el grupo Sargadelos —al que pertenece igualmente la cerámica de Castro-Sada— gracias al impulso del ceramista Isaac Díaz Pardo, basada en coloraciones en tonos azulados.[1]

Resumen histórico

Antiguos hornos de la fundición.

Antonio Raimundo Ibáñez, notable enciclopedista de familia hidalga de escasos recursos, dedicado desde muy joven a negocios de importación y exportación, introdujo inovaciones tecnológicas para sus fábricas.[3] y en el año 1806 creó conjuntamente una manufactura de cerámica que estuvo en sus primeros tiempos dedicada a la fabricación de loza fina para vajillas con estampación e influida de la loza inglesa, en aquel tiempo muy valorada. En 1808, tras el éxito de la inauguración de la fábrica de cerámica, Carlos IV le condecoró con la cruz de la Orden de Carlos III, otorgándole los títulos de marqués de Sargadelos y conde de Orbaiceta.

Como consecuencia de la guerra de la Independencia y sus sucesos revolucionarios, Antonio Raimundo Ibáñez fue asesinado el año 1808, sucediéndole en el cargo de la fábrica su cuñado Francisco Acevedo, quien contrató para la dirección de la misma al portugués Antonio Correa de Saa.[4]

A partir de esta nueva dirección la fábrica produjo un tipo de cerámica decorada con filetes en rojo y azul y escudos en oro. Correa decidió en 1829 montar su propia fábrica por lo que la dirección de Sargadelos recayó en esa fecha en Hilario Marcos. Las vajillas de ese tiempo eran realizadas en blanco, sin ser posible la competencia con las piezas inglesas, deseo de su fundador. Al pasar la propiedad de la fábrica a José Ibáñez por la muerte de su padre en 1832, se formó una sociedad con el sevillano Antonio de Tapia con el fin de emprender de nuevo «la fabricación de loza fina», contratándose como director al inglés Richard, cargo que ejerció hasta 1842. Durante este tiempo murió prematuramente José Ibáñez y su viuda debió ponerse al frente ya que su hijo era menor; debido a la débil situación económica de la empresa tuvo que arrendarla en 1845.[5]

La fábrica de cerámica pasó por cuatro etapas, cada una con sus características, cerrándose definitivamente en 1875. En el último tercio del siglo XX resurgió la manufactura de cerámica en Sargadelos, ocupando edificios nuevos y respetando las ruinas antiguas como conjunto Histórico–Artístico, nombramiento que le fue dado en 1972

Other Languages