Real Coliseo del Buen Retiro

Planta del Coliseo del Buen Retiro dibujada por Rene Carlier en 1712.

El Real Coliseo del Buen Retiro fue un lugar para la representación dentro del conjunto de edificios del Palacio del Buen Retiro.[5]​ y buena parte de la dramaturgia de Calderón, Moreto o Juan Vélez de Guevara, frecuentando sus tablas actrices como María Ladvenant y María del Rosario Fernández o singulares cómicos como Juan Rana.

Historia

La afición al teatro de la corte española tuvo su primer espacio en el Palacio del Buen Retiro en la llamada Sala de Máscaras, hasta que en 1638 se decide construir un edificio estable en un ángulo de la Plaza Principal del complejo, con acceso por la galería de la Plaza del Coliseo. El nuevo teatro, de planta ovalada,[7]

No obstante, no se conservan planos del edificio hasta los trazados en 1712 por René Carlier, mezclando los esquemas del corral de comedias tradicional español con modelos de la vanguardia arquitectónica italiana de la época.[9]​ es la descripción que dejó escrita Madame d'Aulnoy: «La sala de comedias es de un bello diseño, muy grande, adornada de esculturas y de dorados. En cada palco pueden estar quince sin incomodarse. Tienen estos celosías todos, y en donde se pone el rey es muy dorado. No hay orquesta ni anfiteatro... se sienta uno en el patio sobre unos bancos». Descripción que una vez más recuerda el esquema básico de un corral de comedias (salvo en el tamaño y la decoración).

José Deleito y Piñuela, un informador más fiable, a pesar de no ser contemporáneo del Coliseo, describe el salón que ocupaba el público más pequeño que el espacio equivalente en los corrales, e insiste en que el escenario era bastante mejor y mayor, y que "podía abrirse por el fondo dejando ver los jardines del palacio".[10]

Reformas

Ilustración para Andrómeda y Perseo de Pedro Calderón de la Barca; fábula representada en el Coliseo del Real Palacio de Buen Retiro. Abajo a la izquierda puede leerse: Baccio dei Bianco 1653. Houghton Library de la Universidad de Harvard.

Todos los investigadores coinciden en resaltar como elemento más sobresaliente del coliseo su escenario,[13]

Datos derivados de la información -relativamente fiable- de Antonio Palomino en su El Museo Pictórico, calculan una altura de proscenio de 1,40 metros, para un escenario cuya embocadura era de 10,92 m. de ancho por 8,30 m. de alto, y 17,36 m. de profundidad. La superficie de la base del entablado era, así, de 189,56 m. cuadrados, medidas que hacían posible el uso de complicadas tramoyas y 'mutaciones' (decorados pintados que apoyaban los cambios escénicos), que hacían soportable la larga duración media de muchas representaciones cortesanas, de 5 o 6 horas, como la que se hizo en 1655 para el día de San Juan.[14]

Se ha atribuido al arquitecto francés Robert de Cotte el grueso de las reformas sufridas por el Coliseo, dentro del conjunto de obras dirigidas por Santiago Bonavia (1737)[11]

Other Languages