Razonamiento circular

El razonamiento circular (en griego κύκλωι δείκνυσθαί) es un tipo de argumentación mediante la que se puede comprobar la validez de un silogismo inductivo (un razonamiento por el que se llega a una generalización a partir de casos particulares),[2]

A juicio de Aristóteles,[3] el silogismo dialéctico, por ser de carácter inductivo, tiene una fuerza probatoria escasa y necesita ser demostrado más contundentemente. Por el contrario, el silogismo científico, por ser deductivo, tiene fuerza probatoria suficiente, pero, en ocasiones, es necesario explicitar su verdad para aquellos que carecen de conocimientos científicos. El razonamiento circular es el mecanismo por el cual se puede hacer estas dos operaciones: demostrar con más contundencia un silogismo, o hacerlo más evidente.

También es llamado por Aristóteles razonamiento recíproco[7]

El razonamiento circular

El razonamiento circular consiste, según las palabras del propio Aristóteles, en:

probar, a través de la conclusión y de tomar una de las proposiciones a la inversa en cuanto a la predicación, la restante proposición que se tomó en el otro razonamiento.[8]

O de una manera más sencilla:

Así pues, la comprobación y el razonamiento de comprobación consisten en probar, a través de uno de los extremos, que el otro se da en el medio.[9]

De aquí se colige que todo razonamiento circular consiste en una serie de dos silogismos[10] que se relacionan de la siguiente forma: una vez establecido el primer silogismo de la serie, se ha de probar una de sus premisas a través de la conclusión del primer silogismo junto a la premisa que no se esté probando, aunque esta última invertida en cuanto a la predicación.

Esta inversión consiste en el intercambo[11] de los términos de la premisa, pero sin alterar su cualidad ni su cantidad. El sujeto de la premisa del primer silogismo pasaría a desempeñar la función de predicado en la premisa invertida en el segundo silogismo y el predicado de la premisa del primer silogismo, la de sujeto en el segundo.

Ejemplo:

  • Primer silogismo
Si A se predica de B
y B se predica de C
es necesario que A se predique de C[12]
  • Segundo silogismo
Si A se predica de C
y C se predica de B
es necesario que A se predique de B

Observando el segundo silogismo se puede comprobar que la primera premisa es la conclusión del primer silogismo, que la segunda premisa es la inversión en cuanto a la predicación de la premisa menor del primer silogismo,[13] y que la conclusión del segundo silogismo es la premisa del primero que queríamos demostrar.

Nótese que no se han cuantificado las proposiciones como se debería haber hecho para que fuera un verdadero silogismo, porque si las cuantificáramos estaríamos dando lugar a una falacia formal, ya que la inversión realizada en este ejemplo con juicios universales afirmativos no es una inferencia lógica válida. Como bien señala Miguel Candel[15] sean coextensos, es decir, abarquen el mismo número de individuos.

Ejemplo:

  • Primer silogismo
Si "que sabe dibujar" se predica de todo "arquitecto"
y "arquitecto" se predica de todo "el que diseña edificios"
es necesario que "el que sabe dibujar" se predique de todo "el que diseña edificios."
  • Segundo silogismo
Si "el que sabe dibujar" se predica de todo "el que diseña edificios"
y "el que diseña edificios" se predica de todo "arquitecto"
es necesario que "el que sabe dibujar" se predique de todo "arquitecto"

En los ejemplos que se han planteado sólo se demuestra que la premisa mayor del primer silogismo puede ser deducida de su conclusión y de su menor invertida, pero también es posible demostrar la menor a través de la conclusión y de su premisa mayor invertida. Evidentemente no todos los modos pueden ser probados por el razonamiento circular, como más abajo se explica.

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