Ramón de Campoamor

Ramón de Campoamor
Ramon de Campoamor 001.jpg
Ramón de Campoamor ca. 1900
Información personal
Nacimiento 24 de septiembre de 1817 Ver y modificar los datos en Wikidata
Bandera de España Navia Asturias
Fallecimiento 11 de febrero de 1901 Ver y modificar los datos en Wikidata (83 años)
Bandera de España Madrid
Nacionalidad Española
Información profesional
Ocupación Poeta
Cargos ocupados
  • Senador de España Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Realismo
Miembro de
[ editar datos en Wikidata]
Ramón de Campoamor retratado en Los Poetas contemporáneos por Antonio María Esquivel 1846 - Museo del Prado, Madrid

Ramón de Campoamor y Campoosorio ( Navia, 24 de septiembre de 1817- Madrid, 11 de febrero de 1901) fue un poeta español del Realismo.

Biografía

Nació en Navia, Asturias, el 24 de septiembre de 1817, el mismo año que José Zorrilla, con quien con frecuencia fue comparado. Su padre era un rico labrador nacido en el concejo de Coaña y su madre era de la familia noble de los Campo Osorio de Navia. En 1821, cuando Ramón aún no había cumplido cuatro años, muere su padre Miguel Pérez Campoamor. A los diez años comienza a estudiar Latín y Humanidades en Puerto de Vega, donde obtuvo el certificado de estudios primarios.

El Infierno del Dante era un mal aprendiz en comparación con los retorcidos inventos de castigos infernales que me metían los clérigos enseñantes en mi tierna y sensible cabecita infantil. Todo el curso de mis primeros años ha sido un sueño tenebroso, del cual creo que todavía no he acabado de despertar.

Ramón de Campoamor

En 1832, con quince años, se marcha a Santiago de Compostela para estudiar filosofía, lógica y matemáticas, en el convento de Santo Tomás de Madrid. Poco tiempo después se matricula en la universidad madrileña en medicina, pero tampoco le duró este empeño; un catedrático le aconsejó con vehemencia dedicarse a la literatura, ya que creyó descubrir en él la natural inclinación a las letras más que a las ciencias (vomitaba en las disecciones). Solamente no le disgustaba la lectura y la escritura (pasaba largas horas leyendo clásicos en la Biblioteca Nacional), por lo que se consagró al fin al periodismo y a la literatura. Espronceda le tomó bajo su patronazgo y su primera poesía data de 1837: colabora en publicaciones románticas como El Alba y No me olvides y fue redactor de Las Musas (1837), El Correo Nacional (1838) y El Español (1845); dirigió El Estado en 1856.[1]

A la edad de veinte años, en 1838, publica la primera obra impresa: Una mujer generosa, una comedia en dos actos que no llegó a ser estrenada en teatro; otra obra dramática suya fue El castillo de Santa María (1838); por esos años escribió también piezas como La fineza del querer o El hijo de todos; ejerció de dramaturgo palatino en el México de Maximiliano y tras un intervalo más o menos largo, en 1870 escribió la que es tal vez su obra más conocida, Guerra a la guerra, a la que siguieron el drama sacro El hombre Dios (1871) y la zarzuela Jorge el guerrillero, escrita en colaboración con Navarro, las comedias Moneda falsa y Cuerdos y locos, y el drama Dies irae (1873). Con Fuentes escribió Las penas del purgatorio (1878) y ya en la década de los ochenta termina su carrera dramática dedicándose a los (Cómo rezan las solteras, El amor o la muerte, El confesor confesado).

También en 1838 había empezado su carrera como poeta; publica sus primeros versos románticos en el libro Ternezas y flores; pero es en Ayes del alma (1842), su segundo libro lírico, cuando empieza a alejarse del Romanticismo, aunque todavía continúan en él los resabios de Espronceda; en otro libro, Fábulas se hallan ya prefigurados y con sus caracteres esenciales los tres géneros que han de ser creados y cultivados por el poeta, sus personalísimas doloras, pequeños poemas y humoradas, que le adscriben a la estética del realismo. El propio autor define así estos géneros:

¿Qué es una humorada? Un rasgo intencionado ¿Y dolora? Una humorada convertida en drama ¿Y pequeño poema? Una dolora amplificada.

En otra ocasión señaló que la «dolora» es una composición poética «en la cual se debe hallar unida la ligereza con el sentimiento y la concisión con la importancia filosófica». Pero en Campoamor la filosofía y el intelectualismo ahogaron con frecuencia al poeta; las más de sus doloras reflejan su postura escéptica ante un mundo donde sólo domina el egoísmo.

Como filósofo Ramón de Campoamor fue un hombre fecundo; tradicionalista y moderado en política, le atraía especialmente el positivismo. La filosofía era acaso su vocación verdadera. Se topó con la polémica desde su primer libro de este género en 1846, Filosofía de las leyes, el cual, según La Censura, contenía «proposiciones contrarias a la doctrina católica, erróneas o inductivas a error, falsas, inmorales y ofensivas e injuriosas a nuestra religión y a sus santas instituciones».

En 1842 comienza su carrera política y publica Ayes del alma con poemas dedicados a la reina ex-regente Mª Cristina. A finales de la década de 1840 se afilia al Partido Moderado siguiendo sus ideas políticas que consistían en un gran fervor por la reina Isabel II y, en general, hacia la monarquía como forma de organización del Estado. Es nombrado consejero real en 1846, en 1847 es nombrado gobernador civil de la provincia de Castellón y poco más tarde de Alicante, donde realiza grandes obras urbanísticas como el Paseo que lleva su nombre y que donó a la ciudad. Fue nombrado hijo adoptivo de Alicante. Por esa época se casa con Guillermina O'Gorman, una joven dama de acomodada familia irlandesa, cuya cuantiosa dote le convirtió, si no lo era ya, en un acaudalado burgués afligido por la gota. La boda se realizó en la antigua Ermita del Fabraquer, situada en San Juan de Alicante, y no dio lugar a hijos; en 1850 es elegido para ocupar un escaño en el Congreso de los Diputados y se le da el cargo de gobernador civil de Valencia en 1851, en el que está hasta 1854; es elegido de nuevo diputado a Cortes por el partido conservador en 1857 y luego nombrado director general de Beneficencia y Sanidad, consejero de Estado, académico de la Lengua «E mayúscula» desde 1861, senador del reino, etc.

Estatua de Ramón de Campoamor en el parque de Campoamor de Navia.

Llegó a ser conocido y admirado en España y toda Hispanoamérica, muy a pesar de sus escandalosos ripios -o quizá gracias a ellos:

Las hijas de las madres que amé tanto
me besan ya como se besa a un santo

Falleció en Madrid a la edad de 83 años. Sus restos se encuentran en el cementerio de San Justo de Madrid.

Sus Obras completas (Madrid 1901-1903, 8 vols.) fueron preparadas por sus amigos Urbano González Serrano, Vicente Colorado y Mariano Ordóñez.

El duelo con Topete

En 1863, el nombramiento de Augusto Ulloa y Castañón como ministro de Marina del gobierno de O'Donnell provocó el rechazo de la oficialidad. El célebre poeta Ramón de Campoamor, furibundo defensor de la monarquía isabelina, escribió entonces un artículo contra los jefes de la Armada, en el que decía: ¿Por qué no queréis al Sr. Ulloa? ¿Por qué no ha cogido una ostra en su vida? Los marinos, apenas lo leyeron en La Época, nombraron a Juan Bautista Topete, gran tirador al sable y a la pistola, para que desafiase a Campoamor en duelo. Y como éste, aunque bondadoso y jovial, nunca rehusaba los lances de armas, aceptó el reto del impetuoso Topete.

Fueron padrinos de Campoamor el general Reina y el Barón de Villatardi; de Topete, los generales de Marina Quesada y Prast. Concertóse el duelo a sable, y se verificó en la quinta de Salamanca. Los sables los proporcionó Moreno Benítez y estaban afilados cual navajas de afeitar. Una vez frente a frente los dos adversarios, diose la señal y comenzó la lucha.

Muy pronto pudo advertir Campoamor la superioridad de su destreza: el marino atacaba vigorosamente, pero sin resultado, ya que el poeta paraba sus golpes con facilidad. Aquél, cegado por la ira, menudeaba los tajos y reveses, que siempre encontraban su quite. Campoamor, a su vez, atacó sin lograr tocarle, pero la duración del asalto fue desventajosa para Topete, y Campoamor acabó hiriéndole en la frente. Topete, con el rostro ensangrentado, dio un rugido y se lanzó sobre el poeta. Éste acudió a la parada, y le hirió una segunda vez en la mano derecha, desarmándolo. Entonces el bravo marino exclamó con rabia:

¡Condenación! ¿Qué dirán mis compañeros?

El general Reina, interponiéndose, le respondió:

Dirán que ha sido usted un valiente; pero con las armas hiere la casualidad.

Campoamor en seguida se acercó a Topete y le dio un abrazo, y desde entonces fueron buenos camaradas.


Other Languages