Ramón Ribeyro

Ramón Ribeyro
Ramón Ribeyro.jpg

Gran Sello de la República del Perú.svg
Ministro de Justicia, Culto, Instrucción y Beneficencia del Perú
29 de octubre de 1879- 2 de noviembre de 1879
Presidente Mariano Ignacio Prado
Predecesor José Viterbo Arias
Sucesor Adolfo Quiroga

Ministro de Relaciones Exteriores del Perú
6 de octubre de 1886- 22 de noviembre de 1886
Presidente Andrés A. Cáceres
Predecesor Manuel María Rivas
Sucesor Cesáreo Chacaltana Reyes

4 de enero de 1893- 3 de marzo de 1893
Presidente Remigio Morales Bermúdez
Predecesor Eugenio Larrabure y Unanue
Sucesor Cesáreo Chacaltana Reyes

Información personal
Nacimiento 1839
Bandera de Perú  Perú, Lima
Fallecimiento 26 de agosto de 1916
Bandera de Perú  Perú, Lima
Nacionalidad Peruana Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Juan Antonio Ribeyro y Eulalia Álvarez del Villar Puelles
Educación
Alma máter
Información profesional
Ocupación Abogado, magistrado, catedrático universitario
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Ramón Ribeyro Álvarez del Villar ( Lima, 1839 - 26 de agosto de 1916), fue un magistrado y político peruano. Llegó a ser Ministro de Justicia (1879), Ministro de Relaciones Exteriores (1886 y 1893) y Presidente de la Corte Suprema del Perú (1909-1910). También fue Rector de la Universidad de San Marcos.

Biografía

Fue hijo del eminente canciller y rector de San Marcos, Juan Antonio Ribeyro, y de Eulalia Álvarez del Villar Puelles. En la adolescencia ingresó a la Marina de Guerra, pero la dejó para seguir estudios superiores en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Abogado desde 1865, se afilió al Partido Civil de Manuel Pardo, y le tocó colaborar con el renombrado financista Pradier Foderé en la creación de la Facultad de Ciencias Políticas y Administrativas de la Universidad de San Marcos.

Participación en la Guerra con Chile

Desatada la guerra del Pacífico en 1879, Ribeyro fue nombrado ministro de Justicia, el 29 de octubre de dicho año. Le acompañaban en el gabinete Manuel González de la Cotera, presidente del gabinete y ministro de Guerra; Manuel Yrigoyen Arias en Relaciones Exteriores; Alejandro Arenas en Hacienda y Aurelio Denegri en Gobierno. Pero debió renunciar al día siguiente, al habérsele rechazado su propuesta de que todas las decisiones concernientes al desarrollo de la guerra se tomarán en Consejo de Ministros.

Luego de la pérdida del monitor Huáscar en Punta Angamos el 8 de octubre de 1879, en la colecta nacional para la compra de un acorazado, que llevaría el nombre de Almirante Grau, propuesto por el médico Melitón Porras Díaz, Ramón Ribeyro donó mil soles de su peculio. Cuando se formó el Ejército de Reserva en Lima, con el grado de coronel EP, se le dio el comando del batallón de Reserva Nº 4 y del Reducto Nº 2 en Miraflores y como tal asistió a la batalla de Miraflores.

El historiador Tomás Caivano describiendo la batalla, recuerda que todo el ataque chileno por mar, desde la escuadra y por tierra, incidió sobre los tres primeros reductos: 1, 2 y 3, defendidos por el elemento más selecto de Lima; de ahí la enorme mortandad de personalidades visibles y agrega:

Si el destino perdona la vida al distinguido abogado y ex Vice Presidente de la Cámara de Diputados, Ramón Ribeyro, que mandaba el Batallón Nº 2 (debió decir Batallón Nº 4), al cual estaba confiada la segunda trinchera, no le evitaba el dolor de ver caer a su lado, uno después de otro, a sus amigos queridos, los más distinguidos personajes de la República y de Lima que militaban a sus órdenes”.

Tomás Caivano#GGC11C

Y Luis Humberto Delgado, recordando al ilustre maestro en el centenario de su nacimiento, dijo, en un artículo publicado en El Comercio, el 31 de agosto de 1941:

Ramón Ribeyro fue Jefe del Primer Batallón de Reserva Nº 4, ubicado en el Reducto Nº 1 de Miraflores en la clase de Teniente Coronel. Comandaron el Cuerpo Universitario el Coronel Elcorrobarrutia, luego, por razón de enfermedad del doctor Domingo Rada, a quien reemplazó Ribeyro. En este cuerpo figuraron hombres eminentes, que después desempeñaron grandes situaciones”.

Luis Humberto Delgado#GGC11C

Ribeyro, el día 15 de enero de 1881, después de la lista de diana, estando el cuerpo formado en columna cerrada, dirigió a sus tropas un vigoroso discurso que causó gran entusiasmó a sus discípulos. En la refriega cayó el ilustrado Saturnino del Castillo, maestro de representación y autor de algunos textos de enseñanza; el doctor Olcay, abogado y juez de Iquique; el doctor Manuel Pino, vocal de Puno; el estudiante Arrunátegui de Piura, y otros más. No habían recibido sino una dotación de balas. Después de quemar cuantas tenían, y ya producida la derrota general, por causa que con energía y verdad ha dejado escritas Víctor Valle Riestra, a las 5 y 30 de la tarde, el batallón de Ribeyro violó el flanqueamiento del reducto que había hecho el enemigo, y a las 8 de la noche acampó con su muy mermado batallón, en la plaza de armas de Lima. Acompañado de su ayudante, el mayor José Miguel Vélez, penetró a Palacio de Gobierno a pedir órdenes. No encontró a nadie. Ninguna autoridad estaba allí. Volvió a salir y arengó a su tropa que lo esperaba formada en la plaza:

“Hijos míos, dijo, arengando a las tropas, habéis cumplido con vuestro deber. Si un día desde nuestros queridos claustros se toca el clarín de la Patria, tanto más querida cuanto más afligida, acudiréis sin duda. A nombre del Perú, repito, habéis cumplido con vuestro deber. Podéis volver a vuestras casas. ¡Viva el Perú y Alerta!””.

Luis Alayza y Paz Soldán, nos dice de este personaje:

la fracción del Reducto Nº 2” que espectacularmente se exhibe, como una de las escasas expresiones del culto que debemos a quienes se sacrificaron por la Patria, en medio de esta ciudad naciente, que no otra cosa es la Urbanización “San Antonio”, al oeste de Miraflores y separada de ella por la carretera y el ferrocarril (en la actualidad, 1983, esta urbanización se encuentra separada del Miraflores viejo, por la Vía Expresa del Paseo de la República, una impresionante obra de ingeniería, hecha durante el primer período de gobierno del arquitecto Fernando Belaúnde Terry y comenzada durante la gestión edilicia del alcalde de Lima, doctor Luis Bedoya Reyes), trae a mi memoria el recuerdo de su heroico defensor el doctor Ramón Ribeyro, el maestro que más hondamente ha influido en la formación de mis sentimientos, y, probablemente, en la cuantos escucharon sus lecciones y apreciaron la más admirable de todas: la de su propia vida”.

Como Andrés Avelino Cáceres, Ramón Ribeyro vivió en Miraflores después de la batalla, en uno de los pocos ranchos que se levantaron entre los escombros renegridos, de las que fueron amables quintas y mansiones opulentas. Y continúa Alayza y Paz Soldán:

Son pocos los recuerdos que me emocionan de mi paso por las aulas de San Marcos. Tal vez porque ingresé a ellas con algún retardo, o acaso porque antes asistí varios años a una escuela técnica más cálida que la del viejo claustro, que se me antojaba antes de frío convencionalismo. Por lo demás, no era lo que mi mente juvenil había soñado encontrar en ese renombrado centro del continente americano. Pero entre esos pocos puntos luminosos mantiénese vivo en mí como una hoguera, la memoria del más sabio y del más hombre, del más austero y del más maestro de los profesores.

Su espíritu infatigable y ardiente lo llevó a colaborar con el doctor Francisco García Calderón, en el empeño de alcanzar con Chile un tratado de paz que librase al Perú de pérdidas territoriales. Ante la negativa chilena de paz sin dichas concesiones, las fuerzas de ocupación buscaron otros interlocutores y capturaron a ambos estadistas que fueron confinados en Angol y Chillán, en Chile.

Carrera política y docente

A su regreso al Perú, afrontó al gobierno del general Miguel Iglesias, lo que nuevamente le valió el destierro; y después de algunos meses regresó al lado del general Andrés Avelino Cáceres, en quien reconocía como el más alto exponente de la tenacidad, del heroísmo y de las virtudes militares de esa generación en guerra. Tomó participación activa en la reconstrucción del Perú, despedazado por la guerra, despojado de sus tesoros naturales y saqueados sus bienes culturales, tras una dilatada ocupación de su territorio. Fue ministro de Relaciones Exteriores (1886 y 1893) y diputado.

Como ministro plenipotenciario en Chile entre 1893 y 1895, luchó decididamente para hacer cumplir lo pactado en el Tratado de Ancón de 1883, esto es, que transcurridos diez años, las provincias de Tacna y Arica retenidas por Chile, serían sometidas a plebiscito para definir si permanecían en dicho país o regresaban al Perú. Dicho plebiscito nunca se realizó.

En los últimos años ingresó a la Corte Suprema de Justicia, que presidió de 1909 a 1910, y era vocal jubilado cuando falleció.


Predecesor:
José Viterbo Arias
Ministro de Justicia, Culto, Instrucción y Beneficencia del Perú
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29 de octubre de 1879 - 2 de noviembre de 1879
Sucesor:
Adolfo Quiroga
Predecesor:
Manuel María Rivas
Ministro de Relaciones Exteriores del Perú
Escudo nacional del Perú.svg

6 de octubre de 1886 - 22 de noviembre de 1886
Sucesor:
Cesáreo Chacaltana Reyes
Predecesor:
Eugenio Larrabure y Unanue
Ministro de Relaciones Exteriores del Perú
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4 de enero de 1893 - 3 de marzo de 1893
Sucesor:
Cesáreo Chacaltana Reyes
Predecesor:
Ricardo Ortiz de Zevallos y Tagle
Presidente de la Corte Suprema del Perú
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1909 - 1910
Sucesor:
Luis Felipe Villarán


Predecesor:
Francisco García Calderón
Rector de la Universidad de San Marcos
Interino
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1891
Sucesor:
Francisco Rosas
Predecesor:
Lizardo Alzamora
Rector de la Universidad de San Marcos
Interino
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1914
Sucesor:
José Pardo y Barreda
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