Ramón Fernández Reguero

Retrato de Ramón Fernández Reguero en la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, obra de Eulogia Merle

Ramón Fernández Reguero ( Serantes, 1775 - Tapia de Casariego, 1840) fue un científico, agronomista e inventor español.

Biografía

Portada de la Colección de Ideas de Fernández Reguero, publicada en Lugo en 1837

Fernández Reguero nació el 27 de agosto de 1775, en el lugar de Jarén, en la parroquia asturiana de Serantes, perteneciente entonces al concejo de Castropol. Cursó matemáticas en la Real Academia de San Carlos de Valencia, y obtuvo el título de Topógrafo en la de San Fernando de Madrid. En 1810 formó parte como vocal de la Junta Patriótica del Partido de Castropol, que luchaba contra la invasión napoleónica, y habiéndose instalado con motivo de la guerra en la Vega de Ribadeo (actualmente Vegadeo) la Fábrica de Armas de Asturias, Fernández Reguero inventó un carro de fuego de mucha ventaja no sólo contra la Infantería sino contra la Caballería enemiga, cuyos usos y ventajas hizo demostrables; y dado que inmediatamente antes se dice que había ideado también el método de conducir en los carros del país los cañones de campaña, en tal contexto ese carro de fuego sólo puede entenderse como un vehículo militar movido por máquina de vapor.

En 1811 se reanudaron las enseñanzas del Seminario de Educación del Partido de Castropol en la Vega de Ribadeo, fundado y dotado en 1726 por el obispo de Osma Jacinto Valledor, y Fernández Reguero fue nombrado su director y catedrático de agricultura, ejerciendo durante años una impresionante labor académica y técnica, siendo la auténtica alma de la institución. Entre otras cosas muy notables en 1836 inventó -en el más amplio sentido de la palabra, es decir proyectó, diseñó, construyó e hizo funcionar ante una comisión técnica de la que formaba parte el célebre Guillermo Schulz- un vehículo para labores agrícolas propulsado por máquina de vapor.

Estas dos invenciones constituyen sin duda importantes hitos de la Historia de la tecnología en España, y también sin ninguna duda de las historias universales de la maquinaria agrícola y de los vehículos militares. Fernández Reguero fue pues un indudable precursor del carro de combate y del tractor agrícola.

La amplitud de las inquietudes de Fernández Reguero está ilustrada por el polifacético título de una de sus obras fundamentales, publicada en Lugo en 1837: Colección de ideas ó apuntes relativos a prácticas electorales, influjo político de las disensiones locales, sistema legal de reemplazo del ejército de mar y tierra, enseñanza agraria aplicada, protección del trabajo de los agentes agrónomos y su estabilidad local, memorias y cartillas agrarias, descripción de aperos, máquinas, e instrumentos aplicados a la agricultura, minería, acarreo, geodesia, topografía, etc. etc. etc..

Finalmente, como muestra de su honradez intelectual, recojamos esta preciosa confesión suya: A pesar de que conozco todas las ventajas y aún necesidad de esta división [la de las provincias de Oviedo y Lugo "por la sierra del Palo que desde Degaña termina en el océano en los límites del concejo de Navia y Valdés"] no soy capaz de solicitarla y sostenerla por la preocupación de asturiano, debilidad que no me atrevo a vencer por más que sea humillante y antifilosófica.

La Sociedad asturgalaica de amigos del país, con sede en Castropol, reeditó en 2006 una de las obras claves de Fernández Reguero, su Aplicación del vapor al transporte general sobre caminos comunes.

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