Ramón Emeterio Betances

Ramón Emeterio Betances
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Información personal
Nacimiento 8 de abril de 1827 Ver y modificar los datos en Wikidata
Cabo Rojo, Puerto Rico
Fallecimiento 16 de septiembre de 1898 Ver y modificar los datos en Wikidata (71 años)
Neuilly-sur-Seine, Francia Ver y modificar los datos en Wikidata
Lugar de sepultura Cementerio del Père-Lachaise Ver y modificar los datos en Wikidata
Familia
Padres Felipe Betances Ponce
María del Carmen Alacán de Montalvo
Pareja Simplicia Jiménez Carlo
Información profesional
Ocupación Político, médico, diplomático, oftalmólogo, historiador y periodista Ver y modificar los datos en Wikidata
Firma Betances signature.GIF
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Ramón Emeterio Betances y Alacán ( Cabo Rojo, Puerto Rico), 8 de abril de 1827, Neuilly-sur-Seine, Île-de-France, Francia, 16 de septiembre de 1898)[1] fue un prócer puertorriqueño. Fue el principal artífice de la insurrección armada conocida como el Grito de Lares y es considerado el padre del movimiento de la libertad puertorriqueña. Dado que el Grito galvanizó un movimiento de libertad creciente entre los puertorriqueños, Betances es también considerado el "Padre de la Patria" (puertorriqueña). Por sus obras de caridad a favor de los necesitados, también llegó a ser conocido como el "Médico de los Pobres".

Betances fue también un médico y cirujano en Puerto Rico, y uno de sus primeros higienistas sociales. Practicó con éxito la cirugía y la oftalmología. Betances fue también un diplomático, administrador de salud pública, poeta y novelista. Sirvió como representante y contacto para Cuba y la República Dominicana en París.[1]

Seguidor de la masonería,[2] su activismo social y político estuvo profundamente influenciado por las creencias filosóficas de este grupo. Sus relaciones personales y profesionales (así como la estructura organizacional detrás del Grito de Lares, un evento que, en teoría, choca con las creencias masónicas tradicionales) estuvieron basadas en sus relaciones con los masones, su estructura jerárquica, ritos y signos.

Ascendencia

Betances nació en Cabo Rojo, Puerto Rico, en el edificio que hoy alberga la "Logia Cuna de Betances". Sus padres eran Felipe Betances Ponce, un comerciante nacido en la Capitanía General de Santo Domingo (actual República Dominicana; el apellido Betanzos se transformó en Betances mientras la familia residió allí)[ cita requerida], y María del Carmen Alacán de Montalvo, una nativa de Cabo Rojo con ascendencia francesa. Se casaron en 1812.

Betances afirmó en vida que un pariente suyo, Pedro Betances, se había rebelado contra el gobierno español de Santo Domingo en 1808 y fue torturado, ejecutado, y su cuerpo quemado y expuesto al pueblo para disuadirlo de nuevos intentos.[3]

Betances fue el cuarto de seis hijos; el mayor de los cuales moriría al poco tiempo de haber nacido; Betances fue el único varón entre los hermanos sobrevivientes. La familia fue descrita como multi racial en los registros de su tiempo. Su madre murió en 1837, cuando él tenía nueve años, y su padre se casó nuevamente en 1839; los cinco hijos que tuvo con María del Carmen Torres Pagán incluyeron al medio hermano de Ramón - Felipe Adolfo,[5]

Su padre eventualmente compró la Hacienda Carmen en lo que más tarde se convertiría en el pueblo cercano de Hormigueros, y llegó a ser un rico terrateniente. Poseía 200 acres (0,8 km²) de tierra, un pequeño ingenio azucarero, y algunos esclavos, quienes compartían sus deberes con trabajadores libres.[7]

Primeros años en Francia

Educación primaria

El joven Betances recibió su educación primaria de tutores privados contratados por su padre, un masón que poseía la biblioteca privada más grande en la ciudad. La actitud de sus padres hacia la religión y la autoridad civil dio forma a sus creencias personales en ambas materias.[2]

Betances acompañó a la pareja Prévost en su regreso a su país, y estaría bajo su tutela indirecta mientras asistía al colegio. Mostró interés natural en las ciencias exactas rápidamente, y también llegó a ser un buen esgrimidor.[9]

"Blanqueamiento" legal de la familia

Mientras Ramón estaba en Francia, su padre buscó mover el registro de la familia de la clasificación de "mezcla racial" a la de "blanca" ( caucásica) en la clasificación de familias en Cabo Rojo. El proceso, cuando era exitoso, concedía al solicitante mayores derechos legales y de propiedad para él y para su familia, y era necesario para permitir a su hija, Ana María, casarse con José Tío, quien era caucásico.[10]

Estudios en medicina

Un Ramón Betances más joven

En 1846, Betances obtuvo su baccalauréat ( diploma de bachillerato). Luego de unas vacaciones extendidas en Puerto Rico, fue a estudiar medicina en la Facultad de Medicina de París de 1848 a 1855, con un pequeño interludio en la Facultad de Medicina de Montpellier para ver cursos específicos en el verano de 1852.[11]

Al momento de su llegada a París, Betances fue testigo de las secuelas de la Revolución de 1848 y su reacción, el levantamiento de las Jornadas de Junio, que habían ocurrido ese año. Sus visiones políticas futuras fueron directamente formadas por lo que vio y experimentó en ese tiempo. Se consideró a si mismo "un viejo soldado de la República Francesa". Inspirado por la proclamación de la 2e République, rechazó las aspiraciones puertorriqueñas de autonomía (buscada desde España por políticos puertorriqueños desde 1810) en favor de la independencia de Puerto Rico.[12]

En enero de 1855 defendió su tesis doctoral sobre las causas del aborto. En 1856, se graduó con los títulos de Doctor en Medicina y cirujano. Fue el segundo puertorriqueño en graduarse de la Universidad (después de Pedro Gerónimo Goyco, un futuro líder político nativo de Mayagüez quien eventualmente interactuaría con Betances cuando ambos regresaron a Puerto Rico).[14]

Además de su dedicación al estudio de la medicina, Betances no descuidó las letras publicando ensayos y varias novelas. De otra parte, participó junto a Alejandro Tapia y Rivera, Román Baldorioty de Castro, José Julián Acosta y Segundo Ruiz Belvis en la Sociedad Recolectora de documentos históricos de la Isla de San Juan Bautista de 1851 cuyos trabajos culminaron en la creación de la Biblioteca Histórica de Puerto Rico.

Muerte de su padre y problemas económicos de la familia

Mientras Betances estudiaba medicina en Francia, su padre murió (en agosto de 1854) y su hermana Ana María se vería obligada a hacerse cargo de la administración de la Hacienda Carmen. Para 1857 los herederos fueron obligados a entregar el resultado de la operación al holding dirigido por Guillermo Schröeder.[15]

Primer regreso a Puerto Rico

Epidemia de cólera de 1856

Luego de terminar sus estudios, regresó a Puerto Rico y revalidó su título de médico cirujano el 15 de abril de 1856. En ese tiempo una epidemia de cólera se estaba expandiendo a través de la isla. La epidemia llegó hasta la costa oeste de Puerto Rico en julio de 1856, y afectó a la ciudad de Mayagüez de forma particularmente fuerte. Para entonces, Betances era uno de los cinco doctores que tendrían que cuidar a 24.000 residentes. Él y el Dr. José Francisco Basora (con quién se hicieron amigos de por vida y colegas desde ese momento) alertarían al gobierno de la ciudad y presionarían a sus dirigentes para que se tomaran acciones preventivas.

Un fondo de subscripción de emergencia estaba establecido por algunos de los habitantes más adinerados de la ciudad. Betances y Basora habían incendiado los cuarteles de esclavos antihigiénicos de la ciudad y establecido un campamento temporal para sus habitantes. Un gran espacio en una esquina de la ciudad fue destinado para un cementerio suplementario, y Betances estableció y administró un hospital temporal cerca a este (el cual más tarde alojó una estructura permanente y se convirtió en el Hospital San Antonio, el hospital municipal de Mayagüez, que todavía sirve a la ciudad). Sin embargo, la epidemia golpeó la ciudad poco después; la madrastra de Betances y uno de sus hermanastros morirían a causa de la misma. Para octubre de 1856 Betances tendría que cuidar de toda la operación por su cuenta temporalmente.[16]

En ese tiempo, tuvo su primera confrontación con las autoridades españolas, dado que Betances le daba la prioridad más baja al tratamiento médico de los militares y oficiales españoles que eran afectados por la enfermedad (ellos exigían tratamiento preferencial e inmediato, y el abiertamente se lo negaba). Por su trabajo duro para salvar muchos puertorriqueños de los estragos de la epidemia de cólera de 1856, Betances fue elogiado por el gobierno de la ciudad. Sin embargo, cuando el gobierno central estableció una oficina de Cirujano en Jefe para la ciudad, Betances (quién ejercía como cirujano en jefe) fue pasado por alto, en favor de un recién llegado español.[17]

Basora y Betances fueron eventualmente honrados con calles nombradas en su honor en la ciudad de Mayagüez. La vía pública principal que cruza la ciudad de norte a sur está nombrada en honor a Betances; una calle que conecta el centro de la ciudad con el Recinto Universitario de Mayagüez está nombrada en honor al Dr. Basora.

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