Radiodifusión

Radiodifusión es un término que designa el servicio de emisión de señales de radio y televisión para uso público generalizado o muy amplio. También se utiliza el término en inglés broadcasting (literalmente «difundir o esparcir ampliamente») como sinónimo. La Unión Internacional de Telecomunicaciones define precisamente las bandas de radiofrecuencia disponibles para estos servicios que se ubican dentro de los «servicios terrenales» (o terrestres) y éstos dentro del «sector de radiocomunicaciones».

El término broadcasting fue acuñado por los primeros ingenieros del medio oeste de Estados Unidos. La radiodifusión cubre gran parte de los medios de comunicación de masas y se opone a la emisión para audiencias reducidas, llamada narrowcasting.

Por ello es discutible si debe incluirse el término para otras señales como televisión por cable o Internet dado que la intención del término, para ser amplio y no restrictivo, implica ninguna condición de permiso, registro o respuesta por parte del receptor, es decir, el receptor es anónimo completamente. Es evidente, entonces, que los servicios de suscripción previa no estarían constituyendo radiodifusión, aunque puedan reemitir señales propiamente. En el caso de Internet no existe propiamente una emisión, sino hasta que un usuario solicite el acceso, se confirme la comunicación y recién se transmita un contenido. Esa complejidad aparente debilita definir a internet como radiodifusión o broadcasting. Un mejor término para estos fenómenos más recientes es webcasting, tal como son las señales de audiostreaming y videostreaming, los cuales pueden también reemitir señales de radiodifusión.

Hay una gran variedad de sistemas de radiodifusión, que tienen distintas capacidades. Los de mayor capacidad son sistemas institucionales public address, que transmiten mensajes verbales y música dentro de escuelas u hospitales, y sistemas de emisión de baja potencia, que transmiten desde estaciones de radio o TV a pequeñas áreas. Los emisores nacionales de radio y TV tienen cobertura en todo el país usando torres de retransmisión, sistemas satélite y distribución por cable. Los emisores de radio o TV por satélite pueden cubrir áreas más extensas, tales como continentes enteros, y los canales de Internet pueden distribuir texto o música a todo el mundo.

La distribución u organización de los distintos contenidos a emitir se denomina programación. Estos programas de audio y/o video requieren otras señales denominadas portadoras (proceso de modulación), para irradiarse al espacio abierto o transportarse confinado en cables, como la televisión por cable. En el extremo, la audiencia debe tener los receptores apropiados.

Existen diversas fórmulas económicas que permiten financiar las emisiones:

  • Donaciones en forma de colaboración de voluntarios prestando así su tiempo y habilidades (frecuentes en entidades comunitarias)
  • Pagos directos del gobierno o préstamos de recursos de técnicos públicos.
  • Pagos indirectos del gobierno, como las licencias de TV y radio.
  • Becas de fundaciones o entidades de negocio.
  • Venta de propaganda o publicidad o patrocinio.
  • Suscripciones públicas o de socios.
  • Cuotas que cobran los propietarios de platós de TV o radios, independientemene de que los abonados tengan la intención de recibir ese programa o no.

Cabe decir que los emisores pueden contar con una combinación de estos modelos de negocio.

El impacto de las emisiones públicas de radio y televisión

La emisiones de radio al público en general han provocado una «compresión del tiempo y del espacio», permitiendo que la información y la cultura alcance a una gran audiencia. Las nuevas tecnologías de difusión, como los satélites y los cables, hicieron que la transmisión de la información fuera más flexible, haciendo posible que viajase más deprisa y a mayores distancias. La velocidad de la comunicación, por lo tanto, se vuelve instantánea, haciendo de la adquisición de información algo rutinario y común, dada esta rapidez. Como resultado, el ritmo de vida se vuelve más rápido que anteriormente. La información y la comunicación, no están limitadas por el tiempo ni la distancia, haciendo el mundo más pequeño.

Las emisiones de radio y TV también se convirtieron en una fuente económica, por ejemplo, a través de la venta publicitaria, tasas e impuestos, y cobros por suscripción a transmisión por cable o satélite. Ocasionó que la diferencia entre el dominio público y el privado disminuyese. Los mensajes de los medios de comunicación devinieron públicos, abiertos y accesibles a todo el mundo. Por ejemplo, podemos recibir noticias en lugares privados como nuestra casa, oficina o una clase.

También ocasionó la posibilidad de transmisiones en vivo y simultáneas, acercándonos a grandes eventos como los Juegos Olímpicos, los conciertos, y en fin, sucesos históricos de gran importancia. La más reciente y actualizada información puede ahora ser accesible o vivida por todo el mundo.

Por último estas emisiones son la principal causa de la mundialidad mediática. Nuestra sensación del mundo está cada vez más moldeada por los medios de comunicación, más que por las experiencias personales. Por ejemplo, hoy en día obtenemos información de otras ciudades, de su gente, cultura y medio ambiente, de los programas documentales y de las producciones cinematográficas. La creciente disponibilidad de medios de comunicación ha permitido que nuestro conocimiento se haya expandido, ya que dejamos de estar limitados por la necesidad de estar presentes en el lugar donde ocurre lo que queremos conocer.

Reducción de las limitaciones espaciales y temporales

Con el desarrollo de la tecnología y la difusión, los individuos fueron capaces de comunicarse a través del espacio y del tiempo. El límite de comunicación que hubo hasta entonces era el del cara a cara, que se superó gracias a las señales y a las ondas, las cuales distribuían información a través de las radios, televisiones y otros dispositivos de comunicación.

Tal y como dice John B. Thompson en su libro The Media and Modernity la separación de espacio y tiempo se ha conseguido con la invención de las tecnologías de difusión, las distancias espaciales ya no requieren distancias temporales. Se consiguió experimentar un evento sin estar en el lugar donde estaba ocurriendo. Siglos atrás la única fuente de conocimiento eran las historias que se transmitían de padres a hijos, de generación en generación. Las historias de revoluciones, grandes eventos, eran entonces explicadas por personas que las habían vivido personalmente; ahora, con el desarrollo de las tecnologías de radiodifusión, la gente las obtiene a través de la radio, y la TV. Este hecho hace que se cree un sentimiento de identidad común, o como dice el autor en el libro: “se crea un sentimiento de mundialidad mediática”, el cual reside más allá de las vivencias personales.

Como efecto de esto, el sentido del tiempo y la distancia dependen de la rapidez de la conexión y de otros artilugios, que nos permiten comunicarnos más rápidamente que antaño. El mundo entero se convierte en un lugar más pequeño de lo que solía ser años atrás en el que, ahora, cualquiera puede acceder a distintos eventos independientemente de su localización. En fin, esta reducción de tiempo y de espacio ha trado muchos cambios,que han afectado a nuestras vidas. Los negocios crecen rápidamente, la comunicación, que solía ser íntima y personal, se ha vuelto más impersonal y los medios que usamos para aprender han cambiado por completo.

Grabación y emisión en vivo

Uno puede grabar emisiones o realizarlas en vivo. El primer método permite corregir los errores y eliminar material superfluo o indeseable, cambiándolo de lugar, aplicando una cámara lenta o repeticiones y otras técnicas para realzar el programa. No obstante, algunos eventos en vivo, como deportes transmitidos por televisión, pueden incluir algunos de los aspectos incluyendo clips a cámara lenta de goles, o sucesos importantes, etc.

Un inconveniente de grabar con antelación, es que el público puede conocer el resultado de un evento por otra fuente, que puede ser un spoiler. De todas formas, el pregrabado evita que los locutores en directo se desvíen del guion aprobado oficialmente.

Muchos eventos son anunciados como si fueran en directo, aunque, a menudo, están “ grabados en directo” (muchas veces está referido a “vivo en cinta”). Esto es así particularmente, para actuaciones en la radio de artistas musicales cuando la visitan para una interpretación de concierto en estudio. Muchos amantes de la música no quedan satisfechos con la diferencia entre un espectáculo en directo y la emisión de uno grabado en directo.

El método más utilizado de emisión en vivo es a través de satélite ( DSNG), cuya señal era transmitida a su vez a una mesa de edición (CRA) antes de llegar a nuestras televisiones. Con los avances de la tecnología, retransmitir ha resultado ser algo mucho más simple y económico gracias a equipos cuya señal no necesita ser retransmitida a través de satélite, utilizando la tecnología 3G y 4G con tarjetas SIM (las mismas de los teléfonos móviles). Equipos como pueden ser por ejemplo las mochilas broadcast o aparatos de un tamaño tan pequeño que caben en un bolsillo o enganchado a una cámara a través del sistema de batería.

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