Río Buenaventura

Mapa de Albert Finley, 1826, con el río Buenaventura desde el centro hacía el suroeste, y luego al oeste, hasta el Lago Salado

El río Buenaventura, también conocido como el río fantasma, fue un río ficticio que se localizó originalmente en los Estados Unidos de América, pero que jamás existió.

La búsqueda de una comunicación fluvial transcontinental

Hasta muy entrado el siglo XVIII, el interés de los británicos en la exploración del oeste de la América del Norte aún no se ajustaba a hacer habitable la colonia, sino a buscar un camino comercial entre los centros del nordeste del continente y la India. La única posibilidad utilizable para dicha ruta llevaba alrededor del cabo Hoorn, en el extremo de la América del Sur, y significaba un viaje de una duración de casi un año. La exploración de un pasaje desde el norte del Oeste naufragaba en el hielo ártico. Un río de aguas navegables en la América central, sería una solución ideal. Si no lo había, la vía terrestre entre ríos utilizables debía ser lo más corta posible. Los españoles habían encontrado ya en 1531, con Hernán Cortés, una comunicación entre Veracruz, en el golfo de México, pasando por la ciudad de México en Zacatula y Acapulco, hasta el Pacífico y habían justificado con ello su hegemonía en dicho océano.

Las primeras expediciones a las montañas fracasaron. En 1793, Alexander Mackenzie a las órdenes de la británica Compañía de la Bahía de Hudson, fue el primer blanco que logró alcanzar la costa del Pacífico por vía terrestre, desde el Norte, por lo que más tarde será Canadá.

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