Quinta generación de cazas de reacción

La quinta generación de cazas de reacción sería la integrada por aviones fabricados desde la década de 1990 para derribar a otros aviones, con una ventaja o combinación de características que los hace superiores a modelos como el F-16 C/D, el F-1 o el MiG-29. El término es un concepto discutido de la aeronáutica militar, porque no existe consenso entre los expertos sobre la ventaja o ventajas que deberían reunir. Tampoco hay acuerdo en lo referente al mismo concepto de generación, pues no está claro si el armamento evoluciona por saltos generacionales o sigue un progreso constante solventando los fallos encontrados.

Según el criterio que se determine como diferenciador aparecen varias clasificaciones distintas, con más o menos generaciones y con más o menos modelos. Ninguna de dichas clasificaciones está exenta de problemas. Así, los distintos conflictos bélicos han indicado distintas lagunas y posibles caminos que seguir. Pero la quinta generación no es fruto de las experiencias obtenidas en una contienda determinada. Por ello se han apuntado entre cinco y nueve características que la definirían, excepto autores que solo utilizan la fecha de producción. De todos los posibles integrantes solo un caza, el F-22 Raptor, y el caza SU57 cumple con todas las características. Los demás carecen de una o más.

El concepto en sí no está exento de críticas debido a la popularización tan rápida del término y los abusos de su empleo coincidiendo con los problemas y retrasos acumulados por el Lockheed Martin F-35 Lightning II. Se ha indicando que muchas veces el término contribuye a justificar las grandes sumas de dinero gastadas en un avión, el F-35, que no ha demostrado sus capacidades y cuenta con rivales en servicio tan buenos o mejores. Autores como de Briganti critican el propio concepto, calificándolo de mito y afirmando que solo se circunscribe a los modelos desarrollados por la empresa Lockheed-Martin.

En cualquier caso, parece haber consenso entre los expertos acerca de ser la última. Ninguna nación o empresa estaba trabajando en un nuevo modelo cuando estas aeronaves entraron en servicio y ya se preveía que los aparatos no tripulados ocuparían su lugar en el futuro, gracias a su muy baja detectabilidad, bajo precio y ser sacrificables. Además, en los últimos conflictos del siglo XX, los cazas más avanzados habían demostrado ser inútiles por no tener a nadie contra quien luchar.

Problemas con la definición

En principio un caza de quinta generación sería un aparato diseñado para localizar y abatir otros aviones,[1]​ con unas virtudes tales que le permite hacer algo imposible para los cazas precedentes, o solo posible bajo circunstancias muy ventajosas. Pero no existe consenso sobre la característica o características que le dotarían de tales virtudes. Una que suele aparecer en casi todas las clasificaciones es la tecnología furtiva o Very Low Obserbavility (VLO) (Bitzinger, 2009, p. 307), es decir, que los detectores de calor, los radares en tierra y de Alerta temprana no pueden detectar al aparato a largas distancias, permitiéndole acercarse más a los objetivos con ciertas garantías (Cuadrado, 2005).

Otra peculiaridad, que también suele aparecer en las distintas clasificaciones, es la integración de toda la información en un solo cerebro electrónico, lo que permite facilitar al piloto y al personal de tierra los datos necesarios, en el momento preciso y por los periféricos adecuados (Keijsper, 2003, p. 9). Gracias a esto se reducen los esfuerzos para localizar la información, el mantenimiento, el entrenamiento, etc, además de atender y controlar varios sistemas con el mismo instrumental (Cuadrado, 2006, p. 23)..

Una tercera sería la conexión en red digital, es decir, la capacidad del caza para comunicarse con todo tipo de dispositivos, como barcos, centros de mando y control, unidades en tierra, satélites u otros aviones. Gracias a esta capacidad las tripulaciones podrían disfrutar y suministrar la información obtenida por su radar y por los de otras unidades distantes ciento o miles de kilómetros. Esto ha creado el llamado campo de batalla virtual.[1]

Por lo tanto ya surgen tres particularidades al menos que diferencian a estos aviones de los anteriores, capacidad furtiva, integración de información y conexión en red. Las discrepancias aparecen cuando se intenta saber cual de las tres es la que marca el salto generacional o si deben añadirse más, por ejemplo, Leeuwen y Daniel Slane (2010, p. 77) muestra las controversias existente si estas ventajas las poseen solo aparatos de 5.ª generación o también los de 4.ª mejorados, también conocidos como 4.5 o 4++.[2]

Other Languages