Quico

Federico Mátalas Corcuera
Personaje de El Chavo del 8
Carlos Villagrán Eslava como Quico (o Kiko) de El Chavo del Ocho.jpg
Primera apariciónLa moneda perdida y las adivinanzas (1972)
Última apariciónTodavía no es hora de clases - 1978 (último programa grabado)
Vacaciones en Acapulco - 1977 (retransmitido como final de temporada de 1978)
Causa/razón• Conflictos internos y su llegada ocasional a Venezuela
Creador(es)Roberto Gómez Bolaños
Interpretado porCarlos Villagrán en El Chavo del 8
Sebastián Llapur en El chavo animado
Información
AliasQuico
Kiko
SexoMasculino
Edad8 años (en el capítulo "El cumpleaños de Quico" cumple 9) (su cumpleaños es 7 de mayo)
OcupaciónEstudiante
AliadosEl Chavo
Chilindrina
Ñoño
Popis
Godínez
EnemigosDon Ramón (a veces)
Señor Calvillo
Rufino Malacara
FamiliaDoña Florinda (madre)
Don Federico (padre, fallecido)
La Popis (prima)
Tía La Rica (tía de Quico/madre de La Popis) (en realidad ella nunca es vista, solo es mencionada)
ResidenciaDepartamento 14 de la vecindad
ReligiónCatólico
NacionalidadBandera de México Mexicano
Perfil en IMDb
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Quico es un personaje de ficción en la serie de televisión El Chavo del Ocho. Por razones legales, el personaje también es conocido como Kiko. Es interpretado por Carlos Villagrán en la serie original y en la versión animada su voz es interpretada por Sebastián Llapur. Su nombre completo sería Federico Mátalas Corcuera; este nombre se deduce del nombre completo de doña Florinda, Florinda Corcuera y Villalpando, Vda. de Mátalas Callando.[2]

Personalidad

Quico tiene 9 años de edad, aunque en uno de los primeros episodios dice que está a punto de cumplir los 7, y es el único hijo de Doña Florinda. Es un niño que tiene todo para él y su mamá lo ha criado en la creencia de que él es mejor que la gente de la vecindad y que los vecinos de allí no están a su altura. Sin embargo, Quico no termina de convencerse de ello. Es huérfano de padre, ya que éste, que era teniente de fragata de la Armada de México, murió cuando naufragó su barco y fue devorado por un tiburón (o una ballena). De ahí que en la serie se diga que "Federico descansa en pez'" y no en paz.

Es un niño sumamente engreído, creído y manipulador, reclama toda la atención para él y no escatima en nada para lograrlo. A veces sale lastimado o golpeado en las peleas con el Chavo y logra que su mamá lo defienda siempre, pero ella se pasa la vida golpeando a Don Ramón, a base de cachetadas u otras agresiones. Tiene buenos sentimientos y es muy cariñoso en el fondo. Generalmente se escuda tras la máscara de ser el "rico" de la vecindad, alardeando de todo lo que tiene y no es capaz de alabar los pequeños triunfos de los demás. Si alguien consigue algo, él debe tener algo superior; por eso resulta muy entretenido verlo. Un ejemplo es cuando el Chavo empezó a vender aguas frescas y Quico enseguida consiguió su propia tienda. Su madre no se enfada regularmente con él, pero cuando lo hace llama a Quico "¡Federico!" con gran fuerza, lo que causa que él diga "Es que tú me dices Federico cuando estás enojada conmigo", aunque le perdona casi de inmediato. Usualmente el gag más recurrente siempre ocurre a causa de su propia soberbia, por ejemplo, El Chavo consigue crear algo para entretenerse, como hacer su propio carrito, de pronto llega Quico y al ver el carrito del Chavo, el saca un carrito que le compraron anteriormente y lo presume al Chavo, el Chavo abandona su juguete y le pide prestado el suyo a Quico, quien, obviamente no se lo presta y, peor aun, termina destrozando de algún modo el juguete del Chavo. Este, enfadado, intenta golpearlo, Quico pide ayuda a su mamá, Don Ramón sale a tratar de calmar al Chavo y en ese momento sale la mamá de Quico quien cree que Don Ramón está molestando a Quico y termina golpeándolo. Quico ama a su mamá y trata de obedecerla, pero siempre buscando sus propios intereses por encima de los de ella. Se involucra con sus amigos como el Chavo, la Chilindrina y Ñoño, a pesar de que Doña Florinda le dice que no se junte con "la chusma". Quico siempre anda pidiéndole cosas a su mamá, quien a veces, sin ver su "discriminación" ante los demás, se sobrepasa y le da más de lo que él le pide. Suele caer bien a los demás, aunque tras su imagen dulce muestra antivalores como la envidia y la codicia.

Quico tiene un gesto muy característico cuando se dispone a realizar una actividad física (jugar al fútbol, correr, etc.), que consiste en humedecerse con saliva los lóbulos de las orejas, para lo cual se chupa el dedo índice y luego lo frota contra los lóbulos de sus orejas. Luego hace, a modo de preparación, una simulación exagerada del movimiento que va a hacer (si va a chutar un balón, pega patadas al aire o al suelo con mucha fuerza; si va a lanzar una pelota de béisbol mueve el brazo de una manera muy enérgica, etc.), hasta que finalmente lo hace, terminando casi siempre en catástrofe.

Sin embargo, Quico es un completo cabeza hueca y sus tantas torpezas lo hacen cómico y hasta querendón. Por su edad suele ser muy concreto, pero hay ocasiones en que abusa. Tiene buen corazón cuando la situación lo amerita y es muy entusiasta y divertido, sobre todo cuando esta con sus amigos, es sumamente torpe y al mismo tiempo atento y despierto, también es el dolor de cabeza del Profesor Jirafales por lo que éste es muy paciente.

En 1979 exactamente, después del capítulo de Acapulco, en el cual Doña Florinda lleva a la Chilindrina y al Chavo a un cine a ver El Chanfle, el personaje de Quico no fue visto ni mencionado nunca más en la serie, como si él nunca hubiera existido. Su ausencia es explicada por Doña Florinda ante una pregunta de Don Ramón del porqué no fue con "Su hijo", en donde le responde que "Su hijo" (ya no le dicen Quico), se había ido a vivir con su madrina la rica para no estar más entre la chusma.

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