Puerto de Málaga

Puerto de Málaga
Puerto de Malaga 5.jpg
Flag maritime malaga.svg
Contraseña de la provincia marítima del puerto
Datos
País Flag of Spain.svg  España
Situación Flag Málaga Province.svg Flag of Málaga, Spain.svg Málaga
Tipo Puerto de Interés General
Actividades Mercancías, pasajeros, pesca, deportivo y cruceros.
Operado por Autoridad Portuaria de Málaga
Coordenadas 36°43′00″N 4°25′00″O / 36.71666667, 36°43′00″N 4°25′00″O / -4.41666667
Superficie 1.150.884 (terrestres)
7.095 Ha (de flotación)
Estadísticas
Pasajeros 303.369 (2011)
Cruceristas 651.517 (2012)[1]
Mercancías 5.154.171 Tn (2012)[2]
Contenedores 476.997 teus (2011)[3]
Notas
Página web Sitio oficial
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El Puerto de Málaga es un puerto marítimo español que se encuentra en la Bahía de Málaga, en el sur de la Península Ibérica, en el Mediterráneo occidental.

Gestionado por la Autoridad Portuaria de Málaga, es un puerto comercial, de pasajeros, de cruceros, deportivo y pesquero. La temperatura media anual es de 19 °C. Con precipitaciones bajas (469,2 mm de promedio anual), produciéndose principalmente entre noviembre y marzo, ambos inclusive. Los vientos reinantes son SE y SO y dominante SE, de velocidad poco elevada en general. La presión media anual es de 760,6 mm.

Desde 1998 se encuentra en un profundo proceso de remodelación, enmarcado dentro del proyecto denominado Plan Especial del Puerto de Málaga.[5]

Historia

Puerto Fenicio

La ciudad de Málaga fue fundada por los fenicios de Tiro, hacia el siglo IX a.C.. Estos establecieron una colonia comercial con el fin de explotar los numerosos recursos naturales de la zona. A su vez enseñaron a los pobladores primigenios faenas de cultivo y mejoras en los aprovechamientos de la pesca; nacía así Malaka. Para situar la ciudad escogieron la falda del monte Gibralfaro, hasta donde llegaba el mar y en cuyas estribaciones se configuraba una ensenada natural.

El puerto abarcaba desde la esquina occidental del actual Palacio de la Aduana hasta Puerta Oscura, en una extensión de 500 metros. El recinto quedaba dividido en dos mitades por un muro: la mitad de Poniente era industrial y en ella han aparecido artesas para saladeros construidas siguiendo la pendiente del terreno; la otra mitad era el puerto comercial que fue excavado formando una explanada más horizontal y en el que se han encontrado restos de columnas y capiteles fenicios de los edificios de aquel periodo.

Cartagineses

Tiro, la capital de los fenicios cae bajo el imperio Hitita. Los cartagineses, que vienen en ayuda de los fenicios, acaban asentándose en Malaka en el siglo VI a.C.

Época Romana

La romanización fue lenta, aun así, la Málaga romana fue pronto nombrada ciudad federada. Más tarde Domiciano, hacia el año 82 a.C., promulga una ley que otorga a Malaca el primer estatuto municipal de su historia, la Lex Flavia Malacitana, por el que se reglamentaba.

El desarrollo y la expasión comecial de la urbe y la intensificación de la actividad portuaria corrían en paralelo, y desde Málaga salían para Roma no sólo minerales, sino también cerámicas, almendras, vino, aceite y pescado preparado con una salsa denominada " garo", producto muy apreciado en toda la civilización romana.

Los romanos construyeron una muralla de defensa costera por delante de las instalaciones fenicio-púnicas, dejando un pasadizo entre esa nueva muralla y el muro divisorio que sirviera para comunicar entre sí las dos mitades.

Tras la caída de Roma, los bárbaros entran en Hispania. Primero los vándalos y más tarde los visigodos conquistan y saquean la ciudad. Las luchas entre los reyes godos permitieron la ocupación bizantina del sureste peninsular durante apenas un siglo, una fase de gran actividad y apogeo de Malaca, hasta que a principios del siglo VII, los visigodos consiguen expulsar a las tropas imperiales de Bizancio.

Época musulmana

Vista de la alcazaba de Málaga desde el puerto.

En el 711 el ejército de Tarik invadió la península. Durante las inagotables luchas internas de la primera etapa musulmana, el puerto de Málaga perdió buena parte de su actividad.

En el siglo XI se construye la Alcazaba y comienza una nueva etapa de crecimiento. Mālaqa volvió a ser uno de los puertos más activos del Mediterráneo, alcanzando su definitiva consolidación en 1279, año en el cuál la República de Génova firma una alianza económico-comercial con Muhammad II. Mālaqa se convierte en la puerta del Reino nazarí de Granada y en nexo de unión entre el Mediterráneo, el Atlántico y el Mar del Norte. Se establecen rutas con el Lejano Oriente.

La tradición marinera de la ciudad se refleja en la actividad continua de las Atarazanas. Así mismo, cebada, lana, laca, cueros, pieles, etc. salen de los muelles hacia Flandes e Inglaterra. A pesar del dominio musulmán, se fundan en la ciudad numerosas colonias genovesas que para dar mayor seguridad a las transacciones comerciales y se construye el “Castillo de los Genoveses”.

Los aterramientos sobre la antigua dársena fenicia van desplazando la actividad portuaria hacia el sur.

Puerto de Málaga en 1572.

Siglo XVI

En 1487 las tropas de los Reyes Católicos llegaron a Málaga. Tras un duro asedio la ciudad fue tomada ese verano.

Poco después de la conquista, los Reyes Católicos trataron de fomentar la actividad comercial del puerto. Una de las primeras actuaciones que hace la Corona es reforzar la vigilancia de las aguas, así como el mantenimiento del viejo muelle musulmán. Dicho muelle estaba obsoleto, así que el ayuntamiento pidió apoyo a los Reyes Católicos pero estos no atendieron el requerimiento. La ciudad de Málaga, convencida de que su prosperidad dependía principalmente de la del Puerto, aprobó el 11 de enero de 1492 la construcción de un fondeadero defendido por espigones. En las Actas Municipales se da cuenta de numerosos gestiones para realizar las obras. A pesar de la buena voluntad de todos, no se consiguió nada práctico con relación a las obras del puerto. Se establece una pequeña armada para la defensa de la costa. Se contempla el puerto como cabeza de puente con la otra orilla mediterránea, siendo pieza fundamental en la conquista de Melilla, Peñón de Vélez y otros enclaves norteafricanos. La demanda que provocan estas empresas hacen que el tráfico portuario se intensifique y potencia la industria. El 15 de enero de 1529, Carlos I firma la autorización para el comercio con las Indias, eliminando así el monopolio con el que contaba Sevilla para los tráficos con América. Una real provisión fechada el 8 de mayo de 1545 autoriza el inicio de las obras del muelle con un costo de 5.000 ducados para cinco años. Las obras empezaron pero se abandonaron debido al aterramiento producido por las riadas del Guadalmedina. El tráfico era especialmente intenso en la llamada vendeja, o sea entre septiembre y octubre. Durante gran parte del siglo XVI, Málaga es el primer puerto exportador de cereal. Tras varias gestiones emprendidas para realizar la obra del Muelle, fue en 1585 cuando una representación del Municipio de Málaga inclinó a Felipe II a enviar al Doctor Pareja de Peralta, Alcalde de la Chancillería granadina para que le informara sobre la petición malagueña de la construcción de un puerto. Felipe II comisionó a Fabio Bursoto, ingeniero del puerto de Palermo, para que hiciera la traza y presupuestara los trabajos para el futuro puerto de Málaga. Para la dirección de las obras y administración de los fondos se nombró una Junta técnica y otra de carácter administrativo. El 1 de enero de 1588, se arroja la primera piedra. Consistían estas obras en un dique para proteger el Muelle de los temporales de Levante, que arrancaba desde la actual Plaza de Torrijos. La piedra se extraía de dos canteras, “La Torrera” y “La Leonera”, situadas un poco más altas en la propia ladera de Gibralfaro. Sin embargo la escollera era destrozada una y otra vez por los temporales de Levante. El Guadalmedina, con sus riadas, hacía que los materiales que arrastraba terminaran en el puerto y por tanto levantaban el fondo. En la mediación del trozo de dique ejecutado en este período, se levantó en 1593 una pequeña capilla (Nuestra Señora del Puerto Salvo). Esta Capilla no es la que existe en la actualidad, la cual se construyó posteriormente aprovechando el ensanchamiento del morro.

Restos del muro portuario del siglo XVII.

Siglo XVII

Durante el siglo XVII decae la actividad portuaria. En 1603, el rey Felipe III envió al ingeniero Tiburcio Spanochi para supervisar las obras y buscar soluciones de acuerdo con Bursoto a los problemas que retrasan las obras. Según se detalla en los documentos de la época, antes del año 1662 se hallaban construidas 530 varas de dique. Durante el viaje que en 1624 hizo por Andalucía el rey Felipe IV, vino a ver las obras del puerto que eran de gran importancia para aquella época, tanto que, en el año siguiente de 1625, pudo fondear la escuadra española mandada por D. Fabrique de Toledo. Las obras de los muelles no llegan a acabarse a pesar de las imperiosas necesidades comerciales.

Capilla del puerto de 1732.

Siglo XVIII

Después de un largo período de paralización de los trabajos, Felipe V en 1717 encargó al ingeniero francés D. Bartolomé Thurus la confección de un proyecto de ampliación del puerto, que satisficiera las necesidades tanto comerciales como de defensa de la población. Este proyecto consistía en prolongar el dique de Levante, poniéndole al final una linterna como se llamaba entonces, y la construcción de un muelle comercial llamado Muelle de Poniente, que arrancaba del “Torreón del Obispo”, además de ponerle batería en los morros para defensa del Puerto. En la primera mitad del siglo se construye el Fuerte de San Felipe con 13 cañones para proteger la ciudad de las posibles invasiones. A las espaldas del Fuerte se levantó la Capilla de la Inmaculada Concepción que actualmente se conserva en el Paseo de al Farola. En 1720 empiezan las obras con la prolongación del dique de Levante. Se comienza el Muelle de Poniente, llamado después Muelle Nuevo. En 1723 se hace la primera limpia del Puerto por el asentista Carlos Burel. En todo este período es constante la preocupación para seguir las obras, tanto por parte de los reyes como del pueblo de Málaga, pero a pesar de ello no se consigue hacerlo más que con intermitencias, pues el dinero de las obras, que era escaso, había que aplicarlo muchas veces a corregir las inundaciones del Guadalmedina o el artillado de la costa. Bajo Carlos III numerosos ingenieros presentan sus proyectos buscando la forma de aumentar la capacidad de las instalaciones portuarias. En este tiempo se continuó con los dragados y las obras del dique y además se hicieron la ampliación de los Almacenes de Atarazanas ( 1775), construcción de un Lazareto ( 1776) e intensificación de las obras del Muelle Nuevo y la escalera en el Muelle Nuevo ( 1784). En 1783 el rey aprueba el proyecto de crear la Alameda en los terrenos ganados al mar. También se construyen los paredones sobre el Guadalmedina. Poco antes se había ampliado el comercio con más puertos americanos: Tratado de Libre Comercio. Gracias a José Gálvez, Consejero de Estado del Monarca y Marqués de la Sonora, se creó el Consulado marítimo y terrestre para favorecer el comercio y que por consiguiente tuvo una influencia muy importante en el volumen del tráfico del puerto. Con la muerte de Carlos III, en 1788, los proyectos se paralizan.

Siglo XIX

La Catedral desde el Puerto.

En 1814 la Junta de Reales Obras, comprendiendo la necesidad de establecer una señal marítima para evitar los accidentes lamentables que acaecían con frecuencia en la bahía malagueña, encargó al Ingeniero Director Joaquín María Pery la construcción de “un edificio bien adecuo para el fin de sustentar en alto una linterna giratoria, sobre la punta o morro de Levante”. Desde 1833 hasta la Restauración casi no se hicieron obras por falta de recursos. A principios de siglo tuvo una gran repercusión negativa para Málaga la Guerra de la Independencia. Pero tras la guerra comenzó una etapa de desarrollo económico liderado por empresarios como Larios, Heredia o Loring. La actividad exportadora del puerto fue el inicio de la industrialización de Málaga. Un ejemplo: los primeros altos hornos de España. A lo largo de la primera mitad del siglo XIX centenares de naves arribaban al puerto. Desde el puerto de Málaga las comunicaciones con las plazas de África son constantes, tanto desde el punto de vista comercial como militar.

En 1873 se crearon las Juntas de Obras de Puertos y en 1874 quedó constituida la primera Junta de Obras del Puerto de Málaga.

En 1876, Rafael Yagüe, primer Ingeniero Director encargado de redactar un proyecto general de las obras necesarias, firmó el proyecto del nuevo Puerto de Málaga que le habían encomendado. En 1897 finalizan las obras en los muelles que habían sido proyectados por el ingeniero Yagüe en 1876. En este mismo año se aprobó el proyecto de determinación de la zona de servicio de los muelles, a los efectos de fijar los terrenos que eran necesarios para el puerto y cuáles se podían enajenar. Esto posibilita la creación del Parque de Málaga, en la que el Presidente del Consejo de Ministros, Cánovas del Castillo, tiene una intervención determinante. A finales de siglo, Málaga se encuentra sumida en una profunda crisis provocada por la pérdida del mercado americano y la plaga de la filoxera causante de la ruina de nuestros viñedos.

Siglo XX

En la primera década del siglo XX, la Primera Guerra Mundial reactiva la actividad industrial. A la actividad comercial se une la logística, generada por el conflicto con el Protectorado de Marruecos. En los años 20 se inician también las primeras escalas turísticas. La Guerra Civil supone un paréntesis de estancamiento y atonía, que sólo rompen esperpénticos montajes de idas y venidas de líderes políticos.

Hasta la década de 1980, los tráficos portuarios mantienen un discreto aumento, y se amplían y modernizan los muelles existentes. Se construye la Estación Marítima.

La puesta en funcionamiento del oleoducto Málaga-Puertollano provoca un importante impulso. A finales del siglo, la pérdida del tráfico de petróleo ha supuesto una de las crisis económicas más importante de la historia de nuestro puerto. En los últimos 90 se empiezan a acometer los proyectos de ampliación: el Dique de Levante y el Muelle 9.

Se plantea también el Plan Especial del Puerto, donde se disponen nuevos espacios urbanos para la ciudad.

Siglo XXI

El Puerto de Málaga entra en este nuevo siglo acometiendo una profunda modernización de sus instalaciones y creando nuevos espacios hacia el sur.

En la actualidad, hay grandes actuaciones en marcha y/o previstas, que van a modificar radicalmente la imagen del puerto y alrededores. Entre ellas, cabe destacar el futuro soterramiento de la vía del ferrocarril que une el puerto con la red ferroviaria, que eliminará los pasos a nivel, que tanto perjuicio suponen a una zona con la intensidad de tráfico rodado que la caracteriza.

Panorámica del puerto.
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