Puerta de Alcalá

Puerta de Alcalá
Monumento histórico-artístico
City of Madrid (17419910533).jpg
Fachada oeste o interior, con los cinco vanos
Localización
País Flag of Spain.svg  España
División Flag of the Community of Madrid.svg  Madrid
Municipio(s) Madrid
Ubicación Plaza de la Independencia
Coordenadas 40°25′12″N 3°41′19″O / 40.42, 40°25′12″N 3°41′19″O / -3.68861
Información general
Propietario Ayuntamiento de Madrid.
Historia del edificio/monumento
Construcción 1769- 1778
Autor Francesco Sabatini
Francisco Gutiérrez Arribas
Roberto Michel
Arquitecto(s) Francesco Sabatini
Características
Tipo Puerta monumental
(Puerta de entrada a Madrid)
Estilo(s) Neoclásico
Dimensiones 43,967 m (frente), 21,946 m (altura)
Protección del monumento
Declaración Bien de Interés Cultural.
Características Monumento de la Ilustración. Puerta con cinco arcos adornados con lemas, armas, banderas y cornucopias. Cuenta con varias esculturas y está rematada con el Escudo de España. Primer Arco del Triunfo de Europa desde la caída del Imperio Romano.
Mapa(s) de localización
Puerta de Alcalá ubicada en Madrid
Puerta de Alcalá
Puerta de Alcalá
Puerta de Alcalá (Madrid)
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Puerta de Alcalá
Bien de Interés Cultural
Patrimonio histórico de España
Puerta de Alcalá - 04.jpg
Declaración Decreto 427/1976 de 6 de febrero por el que se declara monumento histórico-artístico de carácter nacional la Puerta de Alcalá, de Madrid, con su entorno de la plaza de la Independencia. (BOE de 10/03/1976)
Figura de protección Monumento.
Código RI-51-0005028
Coordenadas 40°25′12″N 3°41′19″O / 40.42, 40°25′12″N 3°41′19″O / -3.68861 Coordenadas: 40°25′12″N 3°41′19″O / 40.42, 40°25′12″N 3°41′19″O / -3.68861: no puede tener más de una etiqueta principal por página
Ubicación Plaza de la Independencia, Madrid. España.
Construcción 1769- 1778
Estilos predominantes Neoclásico
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Vista nocturna de la Puerta de Alcalá.
Fachada oeste de la Puerta de Alcalá.
Vista aérea de Madrid mostrando la Puerta de Alcalá en 1854, realizado por Alfred Guesdon.[1]
Cuadro de Jusepe Leonardo de 1637 en el que se ve una Puerta de Alcalá anexa al Retiro. Véase a la izquierda.

La Puerta de Alcalá es una de las cinco antiguas puertas reales que daban acceso a la ciudad de Madrid ( España).[2]

Se encuentra situada en el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia. En el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózaga, junto a las puertas del Retiro: Puerta de España, Puerta de la Independencia (entrada principal a los jardines del Retiro) y Puerta de Hernani.[3]

La puerta daba acceso a aquellos viajeros que entraban antiguamente a la población desde Francia, Aragón o Cataluña.[6] Compitieron con Sabatini otros proyectos por parte de arquitectos españoles: Ventura Rodríguez y de José de Hermosilla, siendo finalmente elegido personalmente por el Rey el diseño de Sabatini.

Se trata de una puerta de estilo neoclásico y aspecto monumental similar a los Arcos de Triunfo romanos, se erigió mirando su exterior a oriente en el año 1778. La puerta ha sido posteriormente restaurada en cinco ocasiones en más de dos siglos de existencia, siendo la última a finales del siglo XX. La originalidad de su fábrica consiste en ser el primer arco de triunfo construido en Europa tras la caída del Imperio romano,[7] siendo precursor de otros como el Arco de Triunfo de París y la Puerta de Brandeburgo en Berlín.

Ha sufrido desde sus comienzos diversas transformaciones urbanísticas en su entorno, pasando de ser la frontera exterior de Madrid a un centro turístico de obligado paso que aparece insertada casi en el medio de la misma ciudad. Este cambio se ha debido al ensanche del siglo XIX a lo largo del barrio de Serrano y la prolongación de la calle de Alcalá. Finalmente es desde 1976 considerado por el Estado español como un monumento histórico-artístico, extendiendo su categoría a la misma plaza de la Independencia.

La puerta ya desde su ubicación final fue adquiriendo desde finales del siglo XVIII relevancia en el pueblo madrileño, y a finales del siglo XIX era ya uno de sus iconos más característicos que aparece en numerosas ilustraciones de la ciudad. Al ser uno de los monumentos más representativos, en su doble condición de mirada hacia el interior de la ciudad y al exterior de la misma. La Puerta de Alcalá ha servido como soporte para todo tipo de manifestaciones políticas y artísticas y en sus inmediaciones se han producido numerosos hechos históricos.

Historia

La ciudad de Madrid contó, ya desde su origen, con numerosas puertas y portillos de acceso a la ciudad a través de su muralla.[9] y catorce portillos de menor importancia o de segundo orden a (abiertos en distintas fechas): Vega, Vistillas, Gilimón, el Campillo del Mundo Nuevo, Embajadores, Valencia, Campanilla, Recoletos, Santa Bazbara, Maravillas, Santo Domingo (o Fuencarral ), Conde Duque, San Bernardino (o de San Joaquín) y San Vicente.

La puertas principales permanecían abiertas hasta las diez de la noche en la época inviernal, y en el estío una hora más debido a la mayor longitud del día. Tras este horario, y sólo en caso necesario, un retén permitía el paso. El oficio de vigilancia lo hacían portazgueros. Sin embargo los portillos se abrían a las primeras horas del día y se cerraban con la puesta del sol, permaneciendo bajo cierre toda la noche. Entre todas esas puertas principales, la de Alcalá, era una de las más importantes antes de la llegada de Carlos III. La dignificación de los accesos a la Villa era un claro objetivo en la mejora del urbanismo de la ciudad, y este objetivo incidía directamente contra este acceso y su conversión a monumento.[11] Todavía existen sendos mojones a ambos lados de la calle que indican su categoría de vía pecuaria.

Las primitivas puertas de Alcalá

La Puerta de Alcalá es en la actualidad uno de los referentes monumentales más relevantes de la ciudad de Madrid, aunque la imagen presente debe imaginarse como el colofón de un proceso evolutivo iniciado a finales del siglo XVI. Durante el siglo XVII tuvo dicha entrada dos estructuras arquitectónicas diferentes antes de lograr ser un monumento a finales del XVIII. Su relevancia como entrada triunfal, proporcionando excelencia al rito de entrada a la ciudad del soberano, fue adquiriendo poco a poco importancia.[12] Desde la Puerta enfilando la calle de Alcalá se accedía a la Puerta del Sol, y desde allí mediante la calle Mayor al Alcázar.

Durante la pandemia de peste que ocurrió en Madrid en 1580 ya se hace mención de la Puerta como un punto de cierre a la población. Se encuentra en una posición mucho más avanzada que la actual, en el cruce de la calle Barquillo con Alcalá. A esta Puerta se le denomina «Puerta de la Peste de la calle de Alcalá».[5] Este primer itinerario de entrada a Madrid desde la Puerta de Alcalá definió el itinerario posterior de otras entradas de la realeza a la corte y villa, quedando establecido el camino desde Alcalá de Henares y el Alcázar.

La disposición arquitectónica y ornamental de este primer arco fue obra de Patricio Cajés, responsable de las arquitecturas efímeras en las celebraciones reales.[15]

En el año 1636 se derriba parte de la Puerta y vino a reemplazar al tripartito arco una estructura de ladrillo de un solo vano. Las figuras alegóricas existentes anteriormente fueron sustituidas por otras estatuas en piedra de Nuestra Señora de las Mercedes. Sobre los arcos laterales había sendas estatuas de San Pedro Nolasco y de la beata Mariana de Jesús.[17] La posición que muestra este cuadro es confirmada por el mapa que realiza Nicolás Chalmandrier en 1761.

La vieja puerta fue derribada en 1770 al ampliarse la calle de Alcalá, denominado entonces como "camino Real de Aragón y Cataluña", con terrenos tomados a lo que actualmente es el Parque del Retiro, pertenecientes al palacio del Buen Retiro.[19]

La plaza de toros de la Puerta de Alcalá

En 1754 Fernando VI, a través de la Junta de Hospitales de la capital, inauguró la plaza de toros de la Puerta de Alcalá, instalada frente a los Jardines del Buen Retiro.[21]

Decisión de una puerta monumental: Carlos III

Antes de que aconteciera la entrada de Carlos III (hijo de Felipe V) en Madrid, procedente de Nápoles en la corte madrileña para suceder en el trono a su hermano, el fallecido Fernando VI. Desembarcando en Barcelona, desde allí realizó su primer viaje a la Villa. Ya desde los inicios parecían existir tres diseños posibles de la Nueva Puerta: el del ingeniero militar José de Hermosilla y autor de las trazas del Paseo del Prado,[6] Tras su entrada en Madrid, el 9 de diciembre de 1769, a través de la antigua Puerta, que no era de su agrado, Carlos III decidió derribarla y construir una nueva, proyecto que se inscribía dentro de sus planes de mejora de la ciudad. Se convirtió en la entrada principal de la villa y en uno de los monumentos más representativos de su reinado, eje de las reformas que llevó a cabo en toda la zona este de la ciudad: Jardín Botánico, Paseo del Prado, fuentes de Cibeles y Neptuno, entre otras.

El arquitecto Ventura Rodríguez presentó a concurso cinco proyectos numerados y datados el 16 de mayo de 1769, todos ellos fueron evaluados por Carlos III en apenas un par de días.[7] El 18 de mayo de 1769 Carlos III decide que el proyecto de Sabatini es el que se llevará a cabo.

La construcción de la Nueva Puerta de Alcalá

Tras la elección por parte de Carlos III del diseño combinado de la Puerta, pocos días después (el 27 de mayo de 1769) se inicia la contratación de las obras y servicios para la que será la "Nueva Puerta de Alcalá". Aparecen en diversas partes notables y de gran tráfico en la ciudad de Madrid. Las bases que impuso Sabatini eran muy meticulosas y llegaban a precisiones como el tipo de material empleado, procedencia de canteras y calidades requeridas. Se requirió ladrillo de la rivera, la piedra blanca procedente de Colmenar de Oreja (prefería aquella piedra procedente de Nava Redonda, desechando toda aquella que procediese de Mingo Rubio). El día 6 de junio se cerró la contratación en la Casa de la Villa. De las seis ofertas presentadas Sabatini se inclinó por la ofrecida por Francisco de la Fuente. A pesar de ello Sabatini exigió una rebaja en los costes que acabó en desacuerdo. Finalmente la obra recayó sobre Santiajo Feijoó y Cia, que fue capaz de hacer una rebaja de un ocho por ciento. Para el comienzo de la obra el Ayuntamiento de Madrid adelantó dinero, hipotecando el arbitrio de tabernas. No existe constancia de que ese dinero le haya sido devuelto con posterioriad.[25] Las obras comenzaron a comienzos de 1770. Al principio de las obras de construcción, justo cuando afloraban los machones de la Nueva Puerta de Alcalá existieron quejas, por observar que la nueva puerta afeaba al Real Pósito que se encontraba en las cercanías.

El superintendente de la obra era Alonso Pérez Delgado, Corregidor de la Villa al comienzo de las obras. El arco se decide construir en un lugar elevado, más arriba que las precedentes puertas de Alcalá. En aquella época era el límite exterior de Madrid, adosada desde sus comienzos a la cerca que rodeaba la ciudad. Habían pasado siete años desde el comienzo de las obras para la construcción de la Puerta de Alcalá cuando el mismo Sabatini dirige quejas ante el nuevo Corregidor de la Villa debido a la lentitud de las mismas. José Antonio Armona, Corregidor de la Villa, convoca a los constructores para que se comprometieran a su finalización en el plazo de un año. Se inauguró la Puerta en 1778 como auténtica puerta y acceso de Madrid, ya que a ambos lados de ella seguía existiendo la cerca que delimitaba la ciudad por el este y que seguiría en pie hasta 1869, año en que se remodeló la plaza. Algunos viajeros extranjeros, procedentes de Europa, la describen en sus libros de viajes.[26]

Primeros usos: siglo XIX

Tan pronto se acabó la construcción la Puerta comenzó a ejercer su posición monumental en la ciudad. Sirviendo de paso y entrada triunfal, siendo decoro de fiestas y centro de diversas comitivas y festividades. En el año 1823 la Puerta de Alcalá recibió el impacto de varios proyectiles durante la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis en apoyo de Fernando VII. Los efectos aún pueden contemplarse en su fachada exterior. En esta refriega pierde un ojo Bretón de los Herreros al enfrentarse a las tropas de avanzadilla lideradas por el Mariscal Bessières. De esta lucha el duque de Frías escribe un poema:

La ancha puerta que regia y ostentosa
al vasto circo matritense guía,
forzada por gente sediciosa
fácil entrada al agresor cedía, (...)

El 30 de julio de 1854, el duque de Vistahermosa atravesó la Puerta de Alcalá proveniente de Vicálvaro, donde había sido derrotado. Venía blandiendo como trofeo una lanza del enemigo, por lo que desde entonces fue apodado por los madrileños “ Longinos”, como el soldado romano del cual se dice que atravesó con su lanza el costado de Cristo. Poco a poco comienza a aparecer una nueva forma de transporte que en forma de ómnibuses y de medios de transporte privados comienza a colapsar su tráfico tras la apertura al público de los jardines del Buen Retiro en 1876. Este nuevo fenómeno de congestión hizo que se comezara a remodelar la zona para que fuese adecuada a la nueva forma de transporte.

La Puerta de Alcalá se moderniza, y se diseña un entorno más adecuado en forma de Plaza a su alrededor. Uno de sus primeros diseñadores de este espacio el urbanista Ángel Fernández de los Ríos que durante «Gloriosa» accede al cargo de Concejal en la Presidencia de Obras.[27] Decide la denominación: Plaza de la Independencia en honor a la independencia española y concretamente a los defensores de Zaragoza. Pretende descongestionar el creciente tráfico de vehículos en la Puerta del Sol creando diversos centros en Aragón. Para ello decide Fernández de los Ríos hacer que salgan radialmente ocho calles de la nueva Plaza y las denomina: Sagunto, Numancia, Covadonga, Granada, Padilla, Bravo, Maldonado y Lanuza. En 1866 en las cercanías de la plaza se sentencia a muerte a los sublevados del Cuartel de San Gil, que acaban fusilados en las paredes de la vecina Plaza de Toros. La Puerta se engalana en las grandes ocasiones, y en algunas de ellas exhibe juegos de luces como en el que se hizo en un recibimiento a Alfonso XII.

En 1872 el Ayuntamiento de Madrid decide realizar la transformación propuesta e inicia su construcción junto con el barrio de Salamanca gracias a la intervención del Marqués de Salamanca.[29] Plaza que se acaba trasladando a Las Ventas. En el año 1886, a escasos quinientos metros de la Puerta de Alcalá, se inaugura una estatua ecuestre de Baldomero Espartero.

Época moderna: siglo XX

Linde ubicado en las cercanías, mostrando que la Puerta es Cañada Real.[11]

Desde la Puerta de Alcalá apenas se contemplan los derribos para la construcción de la Gran Vía. El aumento de tráfico vial se empieza a sentir en toda la ciudad. El cinco de enero de 1920 una comitiva funeraria despide en la Puerta el féretro de Benito Pérez Galdós, unos 20.000 madrileños acompañaron su ataúd hacia el cementerio de la Almudena. Tras una semana de diversos atentados anarquistas en Barcelona, el 8 de marzo de 1921, junto a la Puerta de Alcalá, el Presidente del Consejo de Ministros y Alcalde de Madrid, Eduardo Dato, fue tiroteado desde una motocicleta con sidecar cuando viajaba en su coche después de salir del Senado en dirección a su vivienda en la calle Lagasca.[31] El incremento de tráfico rodado en la zona los gases empiezan a afectar la Puerta degradando sus piedras.

En la Guerra Civil Madrid fue leal a la República e hizo que la Puerta sufriera los efectos de la retaguardia en la denominada defensa de Madrid. La Puerta era un espacio ideal para la propaganda, es por esta razón por la que colgaron carteles con los retratos de diversos líderes de la Unión Soviética.[33] Tras la Guerra Civil sirvió como altar de misas para la celebración de la "liberación de Madrid".

Al final de la Guerra Civil (8 y 9 de marzo de 1939) la Plaza de la Independencia fue un casual campo de batalla debido a los enfrentamientos del golpe del coronel Casado con tropas comunistas que avanzaban por la calle de Alcalá hacia el Ministerio de Hacienda. Los comunistas llegarían a tomar por algunas horas el Palacio de Comunicaciones, mientras que los casadistas resistían en el Ministerio de la Marina, Ministerio de la Guerra y Banco de España. Ya a comienzos del año 1976 se le declara un Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional.[7] Durante las fiestas de Navidad, el Ayuntamiento de la ciudad instala un belén bajo el arco central. En 1968 se diseña y construye en los alrededores un rascacielos denominado Torre de Valencia que genera gran polémica por estar demasiado presente en la perspectiva que se tiene desde la Plaza de Cibeles hacia la Puerta de Alcalá.

En plena movida madrileña de los años ochenta, los componentes del grupo musical Suburbano: Bernardo Fuster y Luis Mendo, junto a Francisco Villar compusieron una canción llamada La Puerta de Alcalá en la que narran la historia del monumento. Grabada en 1986 por los cantantes Víctor Manuel y Ana Belén dentro de sus disco Para la ternura siempre hay tiempo. Esta canción se convirtió en un gran éxito popular.

En el año 1993 la Puerta fue sometida a la restauración más importante de su historia. Durante el tiempo que duraron las obras, estuvo tapada por una lona con dibujos del humorista gráfico Antonio Mingote en los que aparecían diversas escenas madrileñas. El dibujo original puede contemplarse actualmente en el Museo de la Ciudad.

Actualidad

Imagen de la Puerta de Alcalá durante un concierto perteneciente a los MTV EMA 2010.

La Puerta de Alcalá forma parte de los recoridos turísticos típicos de la ciudad, por encontrarse de camino entre la Cibeles y el Retiro. En 2001, dentro de un proyecto de la UNESCO de donación de libros para Centroamérica, la Puerta se cubrió con 45.000 ejemplares siguiendo un proyecto ideado por la artista Luz Diarriba. En 2004, con motivo de la boda del príncipe Felipe, la Puerta tuvo durante varias días, como otros monumentos de la ciudad, una iluminación especial realizada por el interiorista Pascua Ortega. En 2006, durante la celebración de La Noche en Blanco, el artista Daniel Canogar la utilizó como fondo para la proyección de una instalación en la que cientos de personas parecían deslizarse sobre su fachada. En el verano de 2006 la plaza de la Independencia fue sometida a unas obras de mejora para transformarse en glorieta.[34] Con este motivo, se clausuró el paso subterráneo de peatones que cruzaba la calle Alcalá y se sustituyó por un paso en superficie, desde el que, desde entonces, los paseantes tiene un mejor acceso a la puerta.

Se empleó la Puerta como telón de fondo para que el 6 y 7 de noviembre de 2010 se celebraran conciertos pertenecientes a los EMA (Europe Music Awards), organizada por la cadena musical MTV siendo está la primera vez en celebrarse en Madrid con Eva Longoria como presentadora del evento. Más tarde los premios se dieron en La Caja Mágica.

En agosto de 2011 la Puerta de Alcalá fue el escenario del acto de bienvenida al Papa Benedicto XVI con motivo de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011. El Papa atravesó la Puerta acompañado de jóvenes de los cinco continentes.

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