Pueblos aislados

Estados en los que viven etnias no contactadas

El término pueblos aislados, tribus aisladas o no contactadas hace referencia a aquellos pueblos indígenas que no tienen contacto con la sociedad dominante y que han optado por vivir en aislamiento. Rechazan el contacto con instituciones estatales, empresas extractivas y que explotan recursos naturales, colonos y representantes de grupos religiosos o misioneros que operan en la proximidad de sus territorios ancestrales. Se registra presencia de estas tribus en cuatro continentes: Asia, Oceanía, América del Norte y América del Sur; según Survival International, existen al menos cien tribus no contactadas en el mundo.[1]

Son pueblos extremadamente vulnerables que no han desarrollado inmunidad frente a enfermedades transmitidas por los foráneos, como el sarampión y la varicela, a las cuales gran parte de la sociedad envolvente ha estado expuesta desde hace cientos de años. Muchos de ellos viven en constante huida para salvarse de la invasión de sus tierras por parte de colonos, madereros, empresas extractivas y ganaderos.[2]

Contexto

Muchas de las tribus que se definen como no contactados o pueblos aislados son en realidad sobrevivientes o descendientes de sobrevivientes de crueles atrocidades cometidas en el pasado. Masacres, epidemias y actos de violencia han marcado la memoria colectiva de estas comunidades que hoy intentan, por todos los medios, evitar el contacto con el mundo externo a su comunidad.

Muchos de los grupos aislados de la Amazonia occidental son descendientes de los pocos sobrevivientes de la época de la llamada fiebre del Caucho hacia fines del siglo XIX. En este período se exterminó el 90% de la población autóctona en una terrible secuencia de brutalidad y esclavitud por parte de las compañías que extraían y comercializaban el caucho.

Otros grupos son sobrevivientes de masacres más recientes. Los "«cinta ancha», autóctonos de la Amazonia brasileña, han sufrido muchos ataques feroces, entre los años 1920 y 1960, como la tristemente célebre «masacre del paralelo 11» que tuvo lugar en el año 1963 en las fuentes del río Aripuanã, donde operaba la compañía Arruda, Junqueira & Co. La masacre fue organizada por el responsable de la compañía, Antonio Mascarenhas Junqueira, para evitar que los nativos interfirieran en sus actividades comerciales. Uno de los responsables de la masacre fue juzgado y condenado a diez años de cárcel en 1975. Sin embargo, salió libre ese mismo año. [3]

La mayoría de los pueblos indígenas ven a las compañías petroleras y de gas, leñadores, mineros y empresarios como «fantasmas de la muerte», debido a los daños que causan en su hábitat, contaminando ríos, devastando la flora y fauna, única fuente de vida conocida por todos.

Gran parte de los pueblos no contactados tienen conocimiento de la existencia de la sociedad externa, pero eligen no establecer contacto con ella. El hecho de que se mantengan aislados no significa que sean «desconocidos» o «inmutables»; de hecho, muchas tribus aisladas han adquirido productos importados de otras tribus vecinas.[1]

Según los expertos, podría ser que algunas tribus hubieran establecido contacto con la sociedad colonizadora en el pasado y que luego se hubieran retirado para escapar de la violencia derivada del contacto. Muchos de los indígenas no contactados del estado brasileño de Acre, por ejemplo, descienden de los pocos supervivientes de la fiebre del caucho que en el siglo XIX exterminó al 90% de la población indígena de la región.[5]

La mayoría de estos grupos, por ejemplo los que habitan en la zona amazónica de Ecuador, Perú, Brasil y Bolivia, son poco conocidos, cuentan con pocos individuos y están en peligro inminente de extinción.

América del Sur

Pueblos de Ecuador

En el Ecuador los grupos en aislamiento voluntario son:

  • Tagaeri, pertenecientes a familia huaorani, del gran clan del Coca (Ecuador). Las disputas entre los huaorani se remontan a los años cuarenta y cincuenta. La evolución de estas confrontaciones llevaron finalmente a la división del gran clan.
Babe,[6]​ un guerrero huaorani, primo de Taga, recuerda así la división del gran clan:

“Kimontare era hermano de mi papá. Cuando murió mi padre, Kimontare cogió el mando. Fue todavía más cruel que Nihua. Aumentaron las peleas en la familia. Por la pena de la muerte de su papá, Dabo mató a Buganei, la preferida de las mujeres de Nihua, con cinco lanzas. También mató a Kimontare. Por eso su familia, liderada por su hijo mayor Taga, abandonó la región. Name y muchos otros, hasta unos quince, estaban con él; los Tagaeri corrieron hacia abajo, nosotros fuimos hacia arriba".

El último contacto se produjo en 1987 cuando dos personas (Monseñor Alejandro Labaka Ugarte de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y Sor Inés Arango), [7]​ que intentaron el contacto, fueron muertas. Las noticias de los conflictos con los Tagaeri se remontan a 1958. Algunos de estos conflictos fueron originados en la resistencia a ser reducidos al río Tihuaeno por el Instituto Lingüístico de Verano (ILV), organización evangélica norteamericana.

Otros grupos huaoranis aislados son:

  • Taromenane,
  • Corubo, se estima que este grupo cuenta con no más de 40 personas;
  • Amamhuaca, se calcula en unas 720 personas: unas 500 en Perú y 220 en Brasil;
  • Mascho, se estima entre 20 y 100 personas;
  • Kineri;
  • Nanti;
  • Kugapakori;
  • Tetete

Bolivia

A partir de 2006 la presencia de cinco grupos indígenas aislados se confirmó en Bolivia. Se cree que otros tres grupos no contactados deben existir. Los grupos cuya presencia ha sido confirmada son los ayoreos del parque nacional Kaa Iya del Gran Chaco, los yuquis en la reserva Yuqui y río Usurinta (la mayor parte de los yuquis ahora están en contacto, y solo unas pocas familias siguen siendo no contactados), los yuracarés en Santa Cruz y Beni, los pacahuaras en la reserva Chacobo, un grupo de araonas en la reserva Araona y los toromonas del parque nacional Madidi. La presencia de otros grupos, como los nahuas, aún no se ha confirmado.

Situación actual, a partir de 2013

La situación de los indígenas aislados en Bolivia ha mejorado desde la elección de Evo Morales como el presidente. Bolivia firmó la declaración de Belem en 2005, que reconoce los derechos básicos de las personas no contactados.

El estado de los nativos no contactados de Bolivia es el siguiente:

  • Totobiegosodes.
  • Yuquis. Compuesta por unas cuatro familias. Tienen contactos intermitentes con los yuquis cristianizados, que fueron reasentados por la Misión Nuevas Tribus (MNT) en la década de 1960 a la aldea de Bia Recuate. Vive en la Comunidad Nativa Yuki, Tierra Comunitaria de Origen - TCO), especialmente cerca de la Reserva Forestal El Chore (Municipio de Yapacaní). Un pequeño grupo se encuentra también en Río Usehuta (municipio de Puerto Villarroel). Según fuentes fiables, el número Yuki algunas 49 familias, de las cuales 35 son cristianizados y 14 son no contactados.
  • Yuracarés. Viven en el territorio indígena y parque nacional Isiboro-Secure (En la tri-unión de las provincias de Santa Cruz, Beni y Cochabamba). Los Yuracaré están amenazados por los traficantes de drogas.
  • Pacahuaras. Una pequeña banda de composición de cinco familias reportadas desde el municipio de Santa Rosa de Abuná en Pando.
  • Chácobos-Pacahuara Capitanía estaban tratando de contactos a partir de 2013. También se ha reportado desde Arroyo Cayuvín entre el río Pacahuara y el Río Negro (Municipio de Nuevo Manoa).
  • Toromonas y nahuas. Señalados por el parque nacional Madidi. La región es muy remota, y esto parece que no deja fuera a los madereros y misioneros. El toromonas se encuentran a lo largo del río Colorado y río Enhajehua (Municipio de Ixiamas). El Yora (Ese Eja).
  • Araonas. Bandas no contactadas viven en el Comunidad Nativa Araona. Informó de Río Manurimi y Alto Manupare (Municipio de Ixiamas). Las bandas de contacto de Araona número unas 100 personas en total, y viven bajo la supervisión de la organización cristiana fundamentalista Misión Nuevas Tribus (MNT). Tanto el NTM y el SIL están llevando a cabo el contacto forzado con los restantes no contactado Araona, pero estos intentos han fracasado.

Además de estos grupos, algunos otros grupos ( Mosetene , Tsimanes , y Chácobo ) también existe con aislamiento intermitente.

  • Chimanés. Los Tsimané (chimanés) son un pueblo indígena de las tierras bajas de Bolivia , que viven en los municipios de San Borja , San Ignacio de Moxos , Rurrenabaque y Santa Ana de Yacuma del departamento del Beni.
  • Chácobos. Viven principalmente cerca del río y Medio Ivon y Río Benicito en Beni en el noreste de Bolivia . Una banda también vive cerca del río Yata.
  • Sinabo. Viven entre el río Beni se calcula que son más de 200.
  • Kapuibo. Habitan entre el río Yata se calcula que serían 250.
  • Ese eja. Viven al norte del departamento de La Paz.

Según diversos relatos y reportes podría haber más pueblos indígenas no contactados en las densas y aún poco exploradas selvas de Bolivia.

Indígenas aislados del Perú

Survival International estima que existen unos quince pueblos indígenas aislados en Perú. Estos pueblos se enfrentan a diversas amenazas que ponen en peligro su supervivencia, principalmente el contacto con trabajadores de empresas de hidrocarburos y los madereros ilegales. A principios de la década de los años 80, una prospección de la pretrolera Royal Dutch Shell provocó el contacto con los Nahua o Pucapucari. En cuestión de unos pocos años, más del 40% de los Nahua había muerto. Como medida frente a la vulnerabilidad el Estado peruano estableció en 1990 la Reserva Territorial Kugapakori Nahua Nanti, en las provicias de Atalaya ( Ucayali) y La Convención ( Cusco).[8]

Sin embargo, en la actualidad, varias petroleras, entre ellas la española Repsol-YPF, operan en zonas donde viven indígenas tanto contactados como aislados, como los cacataibo, los matsigenkas, los mashco-piros y los nanti. El gobierno de Perú continúa concediendo licencias de prospección, como la del proyecto gasístico Camisea.[9]

Indígenas aislados en situación de extrema vulnerabilidad viven en la provincia de Purús (Ucayali), en la región fronteriza con Brasil. Siete indígenas que pasaron la frontera y tomaron contacto pacífico con una comunidad de indígenas asháninka sedentarizada cerca del río Envira, en el estado occidental de Acre (Brasil), el 29 de junio de 2014, afirmaron que estaban huyendo de ataques violentos. Según un intérprete yaminahua, han sido atacados por madereros y narcotraficantes que operan en su territorio.[11]

Indígenas aislados de Brasil

Según la Fundación Nacional del Indio de Brasil (FUNAI), la Amazonía brasileña podría ser el hogar de hasta setenta pueblos indígenas en situación de aislamiento. Estos grupos, pequeños y fragmentados, viven sobre todo en los estados de Rondonia, Mato Grosso, Acre, Amazonas y Maranhão. Muchas de estas comunidades están compuestas por los supervivientes del contacto anterior con foráneos, como los indígenas del estado de Acre, que descienden de aquellos que lograron sobrevivir a la masacre provocada por la llegada de colonos durante la fiebre del caucho. Entre los indígenas aislados reportados se encuentran los piripkura y kawahiva de Mato Grosso y los korubos del valle del Javari (Amazonas).[13]

Algunos de estos pueblos son nómadas y viven de la caza y la recolección, pero muchos otros son sedentarios. La mayoría de ellos están amenazados por la construcción de presas, la tala de la selva para dejar sitio a las grandes plantaciones y ranchos ganaderos o la industria maderera. Cualquier contacto con foráneos puede producir epidemias fatales.

El estado de Acre es el hogar de algunos de los pueblos indígenas no contactados. Se estima que unas seiscientas personas, pertenecientes a al menos cuatro grupos diferentes, viven en lo profundo de su selva. En 2010 FUNAI difundió las fotografías de una comunidad no contactada de Acre, junto con la que se pensó que era la primera grabación de la comunidad. Obtenidas desde una avioneta, mostraban a un indígena adulto y varios niños en huerto abierto en un claro del bosque, junto a las cabeceras del río Envira. El hombre sostenía una lanza de madera y el cuerpo pintado de rojo. El equipo de Meirelles ha encontrado en la zona huellas humanas, campamentos, refugios, restos de comida cocinada y de hogueras y huertos de yuca, palmeras, bananas y papaya.[14]

Indígenas aislados de Colombia

En la Amazonia colombiana viven también algunos pueblos y comunidades indígenas que, tras la llamada fiebre del caucho, decidieron renunciar al contacto. Uno de ellos es el pueblo yurí, de la cuenca del río Puré y la cabecera del río Bernardo, entre los ríos Caquetá (del que son afluentes los anteriores) y Putumayo. En 1969, los colonos y el ejército retuvieron a una familia por unos días y luego la acompañaron hasta su maloca abandonada por sus parientes, donde los liberaron, sin que se tuvieran nuevas noticias sobre ellos.[18]

Los nukak del Guaviare rehusaron el contacto desde la época de las incursiones de los caucheros, hasta que presionados por la colonización contactaron con los colonos en 1965, fueron contactados por misioneros y un grupo llegó a un poblado en 1988, a partir de lo cual las epidemias de gripe los diezmaron.[21]​ Han sido también afectados por el desplazamiento forzado por la violencia en la región. Otros grupos aislados reportados, cuya existencia no ha sido confirmada, podrían aun sobrevivir en Colombia: los hurúmi'i (un segmento de los yucuna del Amazonas); un grupo del alto río Yarí ( Caquetá), que podrían ser carijona; y un grupo al suroccidente del río Apaporis y su afluente el Ajaju, que podrían ser nukak.

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